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Rajoy ya trabaja con que habrá nuevas elecciones en Cataluña y prórroga del 155

El Gobierno refuerza su estrategia diplomática ante la previsión de que se alargue el artículo 155 en Cataluña. El presidente irá a la Eurocámara a defender la unidad territorial y la legalidad vigente.

  • Rajoy junto a las banderas de España y la UE durante la inauguración del Puente de la Constitución en Cádiz en septiembre de 2015
    Rajoy junto a las banderas de España y la UE durante la inauguración del Puente de la Constitución en Cádiz en septiembre de 2015
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

17 de abril de 2018. 02:49h

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C. Morodo/A. Rojo.  Madrid. 17/4/2018

La vía diplomática del Gobierno español frente al independentismo se reactiva para responder a la evolución del contexto político en Cataluña. En distintos frentes hay movimientos, y uno de ellos es la decisión del Ejecutivo de empezar a negociar con Bruselas la fecha de una comparecencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ante el Parlamento Europeo.

Según confirman fuentes diplomáticas, las conversaciones, en las que participa la Representación de España ante la Unión Europea, son todavía incipientes, pero el Ejecutivo español sí ha amarrado que Rajoy sea uno de los líderes comunitarios que participa en las jornadas «Futuro de Europa», que se desarrollarán durante los próximos meses en Bruselas. La discusión está en la fecha pero, previsiblemente, salvo sorpresa, esta comparecencia del presidente español tendrá lugar después del verano y en el formato de discurso ante el Plenario de la Eurocámara, al que seguirá un pequeño debate con los grupos.

Si hay repetición de elecciones en Cataluña en julio, los dos hechos podrían ser muy cercanos en el tiempo. Y esto daría sin duda aún más trascendencia al discurso de Rajoy. Pero incluso en el caso de que se forme un nuevo Gobierno de la Generalitat, el proceso judicial en marcha seguirá abierto, ya que la previsión es que el juicio en el Tribunal Supremo sobre la causa que instruye el juez Pablo Llarena contra los líderes soberanistas se celebre a finales del presente año.

Sea en un contexto o en el otro, fuentes solventes anticipan ya que la intervención del presidente del Gobierno tendrá entre sus ejes dos de los principales retos europeos, la defensa de la integridad territorial y la reivindicación del principio de legalidad, que junto con la libertad y los derechos humanos «constituyen el núcleo del acervo doctrinal con el que se tiene que identificar la Unión».

En Moncloa descartan fisuras en el apoyo político europeo que han recibido hasta ahora de «todos los socios comunitarios», pero en el Ejecutivo español han empezado a trabajar cada vez más con la hipótesis de que no haya nuevo Gobierno catalán y sí repetición de elecciones autonómicas. El regreso a primera línea del ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont es la razón de que la posibilidad de las elecciones haya vuelto a entrar en juego.

Esto llevaría a la prolongación del artículo 155 de la Constitución, mientras que en paralelo el independentismo redobla su campaña internacional y también de movilización interna social para mantener activa la tensión de sus bases electorales y sacar partido de la judicialización de los procesos abiertos por la Justicia española contra los líderes soberanistas que organizaron el referéndum ilegal y promovieron la declaración unilateral de independencia.

La decisión de la Justicia alemana de dejar en el aire la extradición de Puigdemont por rebelión, como pide Llarena, y permitirle la libertad provisional dentro de sus medidas cautelares, ha obligado a que vuelva la alerta a las cancillerías españolas. La legalidad comunitaria está escrita, pero no el posicionamiento que adopte la opinión pública, que también tiene sus efectos en la estrategia de los gobiernos comunitarios. El Ejecutivo español sigue confiando en que al final del proceso, la Justicia alemana falle a favor de acatar la euroorden remitida por Llarena en todos sus términos, pero hasta entonces, incluso de cumplirse el mejor de los supuestos, «hay que trabajarse todos los escenarios», puntualizan.

La presencia del presidente español en Estrasburgo supondrá la culminación de los esfuerzos que el servicio exterior lleva desarrollando desde el comienzo de la escalada independentista en Cataluña y, más recientemente, de la intensificación de la labor de pedagogía para contrarrestar las maniobras para internacionalizar el proceso realizadas por Puigdemont desde Bélgica y Alemania. Concretamente, el secretario de Estado de Asuntos Europeos, Jorge Toledo, instruyó el pasado 9 de abril a 17 embajadores españoles en distintos países europeos sobre la posición del Gobierno y el argumentario a utilizar para explicarla con eficacia en una reunión celebrada en Alicante aprovechando la presencia de los diplomáticos en unas jornadas europeas.

Fuentes diplomáticas responden a las críticas vertidas contra Exteriores –especialmente tras la puesta en libertad de Puigdemont y el «malentendido» de las declaraciones de la ministra de Justicia– diciendo que en ciertos «ecosistemas ideológicos de la izquierda europea aún subsisten estereotipos sobre España heredados de tiempos predemocráticos», unos clichés «difíciles de erradicar en cuestión de meses».

Paralelamente al trabajo realizado del departamento dirigido por Dastis se sitúan los esfuerzos de un grupo de personalidades políticas, diplomáticos y juristas. Este círculo informal de personas con significativas relaciones de amistad –trabadas en algunos casos a lo largo de décadas – tanto en las instituciones de la UE como en las cancillerías de Europa. Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y también dirigentes de la extinta CiU formarían parte de este círculo, conocido informalmente como el «grupo de la barretina» en alusión al gorro tradicional catalán.

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