Política

Rivera ante su primera crisis

Críticos de Andalucía, Valencia y Madrid mantienen contactos para elaborar un documento de rechazo al pacto con los socialistas y pedir que se consulte a la militancia los acuerdos

Críticos de Andalucía, Valencia y Madrid mantienen contactos para elaborar un documento de rechazo al pacto con los socialistas y pedir que se consulte a la militancia los acuerdos

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Albert Rivera afronta su primera crisis interna en Ciudadanos, tras la sobreactuada puesta en escena del pacto con el PSOE. Varios cuadros del partido en Madrid, Andalucía y Valencia mantienen intensos contactos para elevar un documento a la dirección en el que rechazan de plano el acuerdo con los socialistas. Según fuentes de C’s, estos dirigentes opinan que la alianza con Pedro Sánchez cuestiona seriamente su papel en el centro-derecha, máxime cuando la mitad de sus votos proceden del Partido Popular. El pacto alcanzado con el PSOE decepciona al electorado que votó a la formación naranja descontó con el PP, pero que bajo ningún escenario acepta ahora que se entreguen a la izquierda. «Nos hemos vendido por el chocolate del loro», aseguran muy molestos ante su comprometida posición en un posible adelanto electoral que les arrebate el granero más importante de votos en su expansión fuera de Cataluña por el resto de España.

Tras el rimbombante acto de la firma entre Pedro Sánchez y Albert Rivera, la página web de Ciudadanos se inundó de críticas contra el pacto. Militantes y simpatizantes colapsaron las redes sociales con palabras muy duras ante lo que consideran «venderse a la izquierda». Ello prendió la mecha para que dirigentes madrileños, andaluces y valencianos fraguaran su oposición. En Madrid, la posición del partido queda en entredicho, dado que C’s permitió el gobierno de la popular Cristina Cifuentes. Su líder, Ignacio Aguado, no oculta en privado su rechazo. En Andalucía, el portavoz parlamentario Juan Marín apoya a la socialista Susana Díaz, que se opone radicalmente a la supresión de las diputaciones. Y en la Comunidad Valenciana, la marcha a Bruselas de su cabeza de lista, Carolina Punset, ha dejado al partido con una fuerte división interna entre facciones de Valencia y Alicante. «Es una apuesta arriesgada», reconocen estos sectores.

Tal posición se refleja en el documento de los críticos, dónde rechazan el acuerdo de gobierno con el PSOE y exigen, tal como ha hecho Pedro Sánchez, una consulta a la militancia. Opinan que Albert Rivera está siendo utilizado por el candidato socialista, quien realmente a lo que aspira es a una alianza con Podemos, los únicos que pueden despejar su investidura. «El pacto es pan mojado, no sirve para nada y si finalmente Podemos cede habremos hecho el ridículo», afirma uno de los firmantes. Además, muchas de las cláusulas vulneran claramente el programa electoral de Ciudadanos, con el que se presentó al 20-D, y que ahora se ciñen únicamente a suprimir las reformas acometidas Rajoy. «Le estamos haciendo la campaña a Pedro Sánchez», añaden.

El malestar se extiende también a Cataluña, dónde Ciudadanos cosechó un gran éxito electoral como segunda fuerza. Su líder, Inés Arrimadas, ha esgrimido siempre una férrea defensa de la unidad de España en su discurso, que choca con la reforma federal del PSOE. Fuentes del partido en Cataluña admiten su desconcierto, máxime cuando Arrimadas mantiene posturas muy enfrentadas con el líder del PSC, Miguel Iceta. Sus enfrentamientos en el Parlament han sido continuos y en su entorno albergan dudas sobre la utilidad del acuerdo. Por el contrario, piensan que les perjudica. La llamada reforma exprés de la Constitución es una falacia imposible de llevar a cabo sin el PP, y además, podría esconder una trampa. Dirigentes catalanes del partido naranja sospechan que si Sánchez logra formar gobierno, en el plazo de un año podría dar vía libre al referéndum. Por ello, sospechan que este sería el as en la manga para convencer a Pablo Iglesias y sus confluencias del apoyo a la investidura socialista.

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Los andaluces son los más críticos, ante la famosa supresión de las diputaciones, auténtico trono dónde se asienta el poder del PSOE en esta Comunidad. Pero los dirigentes de Ciudadanos también están en contra y creen que existe «mucha leyenda» con estos organismos. En el documento crítico se asegura que los costes reales de las diputaciones provinciales rondan los cinco mil millones de euros, muy lejos de los cincuenta mil que supone, según los expertos, el aumento de gasto público pactado por Sánchez y Rivera.

Es decir, tan solo un diez por ciento, por lo que consideran la medida «demagógica y de cara a la galería», que debilita la demarcación electoral de las provincias. Sin olvidar que todos los funcionarios adscritos seguirán en nómina, al margen del nombre del nuevo organismo. Para colmo, es una vieja aspiración de los nacionalistas, lo que coloca a C’s en Cataluña en una posición delicada.

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El aluvión de críticas es tal que desde el entorno de Albert Rivera ya se ha hecho llegar al PP su disposición a sentarse a hablar si la investidura de Sánchez fracasa. Así se lo han trasladado negociadores de Ciudadanos a la cúpula del grupo popular en el Congreso. La respuesta de a la carta del líder naranja no deja dudas y evidencia la falta de coherencia de Rivera, capaz de pactar con el PSOE derogar las reformas del PP y pedir luego su adhesión. A los populares les interesa ahora identificar a Rivera con la izquierda, bajo ese acuerdo «socialista y no constitucionalista», en palabras de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Además, es incomprensible que si Pedro Sánchez define el pacto como «un no a Rajoy» pueda ni siquiera plantear Rivera su respaldo. No obstante, si tras el 5 de marzo la investidura es fallida, el presidente en funciones sigue con «la mano tendida», dicen en Moncloa.

El sector crítico de Ciudadanos aporta también reflexiones de varios expertos en sociología política. Todos ellos coinciden en que es la formación naranja quien más arriesga con el pacto. La mitad de sus votantes proviene del PP y, aunque es un electorado descontento, no tolera el «pase de filas» hacia la izquierda. Por ello, el más beneficiado es Pedro Sánchez al ofrecer un mensaje de moderación frente a Podemos y su nefasta gestión allí donde gobierna con los socialistas. Además, siempre gana ventaja el partido grande, por lo que la posición de los votantes de Ciudadanos podría cambiar en unas futuras elecciones y volver de nuevo al PP, algo en lo que confían en Moncloa y Génova. «Nos hemos subido al mástil demasiado pronto», dice un opositor a Rivera sobre su entrega a Sánchez. En estos cuadros critican también el desmesurado ego del líder naranja, obsesionado con la figura de Adolfo Suárez y sus pactos de La Moncloa. «Ni Rivera es Suárez, ni Sánchez es Felipe», apostillan.