Suárez gana fuerza en las quinielas para el Ayuntamiento de Madrid

Casado se implicará con tanta intensidad en la campaña madrileña como ha hecho en la andaluza.

Casado se implicará con tanta intensidad en la campaña madrileña como ha hecho en la andaluza.

El PP de Madrid confía en tener designados sus candidatos para el Ayuntamiento y para la Comunidad en un par de semanas «como muy tarde», antes de las vacaciones de Navidad. Génova tiene de plazo hasta la Convención Nacional, retrasada hasta el 18 y el 20 de enero, y dentro de la fase de proclamación de candidaturas que Pablo Casado inauguró tras las andaluzas, en la dirección nacional tienen la impresión de que las «cartas» de Madrid serán de las últimas en conocerse. En cualquier caso, todos los «cabeza de lista» estarán nombrados antes de la Convención porque el PP quiere que en ella se hable de ideas y programa.

Mientras, en el partido se consolidan las «quinielas» que sitúan a Adolfo Suárez Illana como candidato a la Alcaldía de Madrid. Génova no ha dado ninguna indicación, pero en el PP interpretan así el papel que ha ido adquiriendo el hijo del ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez, instalado desde hace semanas en la planta noble de Génova tras aparcar su actividad privada como abogado.

Suárez Illana se ha implicado intensamente en la campaña de las elecciones andaluzas junto con Pablo Casado. Desde que en el Congreso del PP de julio se sumó a la candidatura de Casado, se ha convertido en una sombra del líder nacional en todos los actos más importantes que ha celebrado la organización política. Pero, además, en el partido especulan con que dentro del «banquillo» que tienen, su perfil puede ser adecuado para el difícil reto al que se enfrenta el partido en Madrid, combatir el tirón de la candidata de Ciudadanos en el Ayuntamiento, Begoña Villacís, y enfrentarse, asimismo, al riesgo de que Vox también les haga daño electoralmente en un territorio que hasta ahora ha sido uno de sus «feudos» principales de votos. Suárez Illana es presidente de la Fundación Concordia y Libertad y el PP ultima la presentación de la nueva Ley de Concordia que opondrán a la de Memoria Histórica de José Luis Rodríguez Zapatero. Ya tuvo su primera experiencia en política como candidato en Castilla-La Mancha, pero los resultados no acompañaron y las zancadillas le hicieron tomar la decisión de volver a su actividad profesional.

En las apuestas han circulado otros nombres como el del vicesecretario de Organización, Javier Maroto, pero dentro de la dirección nacional ven poco verosímil esta opción, aunque la decisión compete a Casado y el líder nacional maneja con total reserva sus deliberaciones. Maroto es una pieza clave en el nuevo organigrama de la nueva cúpula popular y más en un momento de intenso ciclo electoral. Además, para ser candidato hace falta sobre todo tener ganas de serlo, y quienes conviven en el núcleo duro del partido sostienen que no ven al «número tres» del PP con esa disposición sino centrado absolutamente en poner a punto la maquinaria electoral del partido. El vicesecretario no da pistas cuando se le pregunta por las candidaturas más allá de señalar que la decisión no está tomada y que en tanto sea así, todo está abierto. Sobre Casado hay una enorme presión interna para que dé un golpe de efecto en Madrid que ilusione al PP y le permita superar el estado de depresión en el que quedó tras la crisis que descabalgó a Cristina Cifuentes de la dirección de la organización regional y de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Los casos de corrupción que arrastran desde la etapa de Esperanza Aguirre también hacen daño en la confianza del partido en sus posibilidades electorales.

En cualquier caso, el líder del PP se implicará personalmente en Madrid con más intensidad si cabe que en la campaña andaluza. Tanto como si él fuera un candidato. El PP se juega mucho a nivel nacional en esta región, donde las elecciones de 2015 rompieron con un largo ciclo de gobiernos populares tanto en el ayuntamiento como en la comunidad. El desgaste por los casos de corrupción que afectaron al partido en Madrid y la irrupción de Ciudadanos, ahora también puede ser una amenaza Vox, dejan al PP ante un escenario político muy complicado. Casado necesita mantener el Gobierno de la Comunidad de Madrid y el PP es consciente de que Villacís es una gran amenaza en la competición por el Ayuntamiento.

Las elecciones de mayo son una prueba difícil para el PP de Casado aunque la fuerte estructura territorial del partido les lleva a mantener la confianza en que en el cómputo global de voto municipal sean las siglas más votadas. Esto les permitiría sacar pecho como partido más votado, y además confían en que el centro derecha sume y esté en condiciones de arrebatar gobiernos a la izquierda «del cambio». Ahora bien, el PP parte de una mala situación porque en 2015 sufrieron un importante revés territorial, tanto autonómico como municipal. Y el partido arrastra importantes agujeros negros que no fueron arreglados durante los últimos años de Gobierno de Rajoy. Valencia, por ejemplo, es otro feudo que internamente dan por prácticamente perdido tanto en el ayuntamiento como en la comunidad. Y para el PP es muy relevante recuperar algunos de los símbolos tradicionales de su poder territorial en un mapa en el que el partido tiene el problema de que ha desaparecido en Cataluña, con mucho peso en el reparto de escaños en el Congreso; ha seguido perdiendo votos en Andalucía aunque tenga al alcance la posibilidad histórica de presidir por primera vez la Junta; y lo mismo puede decirse del País Vasco o de otras comunidades como Baleares.