Tácticas militares para saltar la valla

Uno de los inmigrantes la emprendió a palos contra un Guardia Civil que iba a socorrerle. 300 subsaharianos hicieron un escudo humano de 200 metros para impedir actuar a los agentes

Interior considera que «parecer débiles» es el mayor regalo a las mafias.
Interior considera que «parecer débiles» es el mayor regalo a las mafias.

El salto del vallado de Melilla, protagonizado por unos 300 inmigrantes ilegales, de los que 214 lograron entrar en España, tuvo momento de gran tensión y violencia. Los subsaharianos estaban crecidos ante las noticias de las últimas semanas que interpretaban como una desautorización de la mayoría de las fuerzas políticas de nuestro país al Gobierno y, en concreto, a la Guardia Civil, encargada de evitar su entrada ilegal en territorio nacional.

Uno de los hechos que puede ilustrar qué fue lo que ocurrió durante el salto se produjo en las proximidades de la frontera de Beni Anzar. Un subsahariano se había quedado enganchado en la parte alta del vallado y, lógicamente, se estaba haciendo daño. Uno de los agentes de la Guardia Civil presentes en el lugar se dio cuenta y acudió a auxiliarle.

Lejos de agradecer de este gesto, el inmigrante, según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto, la emprendió a palos con el guardia hasta hacerle caer al suelo. El parte médico de lesiones, que se reproduce en esta misma página, no deja margen de dudas: «paciente que se encontraba en su puesto de trabajo en valla fronteriza cuando tras salto masivo de inmigrantes ha sufrido caída al suelo haciéndose daño en tobillo derecho y rodilla izquierda».

En la exploración realizada en una clínica de Melilla, se señala que el agente presentaba «erosión en cara anterior tobillo derecho, leve edema, no limitación para eversión inversión y dorsiflexión del mismo. Erosión en cara anterior rodilla izquierda. No edema, ni hematoma. Permite flexión completa de la misma». Al tratarse de una policontusión, el tratamiento se iniciaba en la misma clínica.

Los compañeros del guardia, al darse cuenta de lo que había sucedido, y con el riesgo que supone actuar en este tipo de situaciones, con gente muy nerviosa que se pueden convertir en cualquier momento en una marabunta, lograron detener al agresor.

Lo hicieron de tal manera que sus compañeros de salto no lo pudieran evitar ni reaccionar contra los agentes de la Benemérita. Había agredido a un agente uniformado y cometido por lo tanto un presunto delito, cuyo alcance debería determinar la autoridad judicial. Cuando el inmigrante se dio cuenta de que era arrestado, volvió a reaccionar de nuevo de forma violenta contra los guardias, a uno de los cuales logró golpear en la cabeza. Este agente fue atendido en la misma clínica que el primero y se le apreció una «contusión en zona izquierda de la frente», con un pronóstico favorable salvo complicaciones. En el parte médico, se recogía que el golpe se había producido «en la frontera durante entrada masiva de subsaharianos» uno de los cuales cometió la agresión. Este suceso no es nuevo, ya que durante la anterior entrada masiva de subsaharianos, el pasado fin de semana, cuatro o cinco de ellos sufrieron el mismo problema, al quedarse enganchados en lo alto del vallado. Cuando los agentes de la Guardia Civil acudieron a socorrerles, les recibieron con todo tipo de insultos y referencias a lo ocurrido en Ceuta, al resultar muertos por ahogamiento en aguas marroquíes quince inmigrantes.

Los atrapados en el vallado se negaron a bajar hasta que no se presentara en el lugar alguna unidad de la Cruz Roja. Al llegar la ambulancia, bajaron y fueron atendidos por el personal sanitario. Los inmigrantes, según se ha podido comprobar, porque información previa ya se tenía gracias al trabajo de la Unidad de Inteligencia de la Guardia Civil, se preparan de manera concienzuda antes de iniciar un salto al vallado de Melilla (o de Ceuta, en su caso). Durante lo ocurrido el viernes, llamó la atención que los 300 inmigrantes formaran un frente de 200 metros antes de acercarse al vallado y que se dividieran en grupos para hacer más difícil la acción de los agentes. Se supone que entre estas personas hay algunas que fueron militares en su país de origen. El mismo día, siete inmigrantes procedentes de Siria acogidos en el CETI fueron detenidos como supuestos autores de un delito de resistencia y desobediencia.

Sorprende que personas que no tienen ni para poder comer dispongan de móviles mediante los cuales reciben información sobre los momentos más adecuados para realizar el salto del vallado. Las Fuerzas de Seguridad investigan desde hace tiempo de dónde proviene esta información, por si personas de Melilla estuvieran colaborando de alguna manera con los inmigrantes.

Los partes médicos de la Guardia Civil

Parece que se ha abierto la veda para los inmigrantes con la falta de unión dentro de nuestras fronteras respecto a la política de inmigración. La pasada muerte de 15 subsaharianos en Ceuta y la posterior «condena» por parte de algunos sectores a la actitud de la Guardia Civil ha provocado que los que intentan cruzar la frontera española lo hagan con más confianza que antes del altercado e, incluso, se permitan agredir a la Guardia Civil. Cada vez hay en los hospitales más partes médicos de estas agresiones y LA RAZÓN ha tenido acceso a algunos de ellos. En la reproducción que ofrecemos, se ve cómo un miembro de la Guardia Civil padece una contusión en la zona izquierda de la frente, al igual que otro paciente a raíz de un golpe en la cabeza con un palo lanzado por un indocumentado. Asimismo, se ve cómo un miembro de la Benemérita, en su puesto de trabajo en la valla fronteriza, cae al suelo lesionándose el tobillo y la rodilla tras el salto masivo de inmigrantes.