Un guardia por cada 64 inmigrantes para vigilar la frontera de Ceuta y Melilla

Un grupo de inmigrantes desciende hacia la zona fronteriza
Un grupo de inmigrantes desciende hacia la zona fronteriza

El ministro del Interior, Jorge Fernández, advirtió ayer de que, según datos del Gobierno español y marroquí, hay 40.000 emigrantes en Marruecos y otros 40.000 en Mauritania pendientes de cruzar la frontera a España y la UE de forma ilegal.

De ellos, unos 5.000 se encuentran ya en las inmediaciones de las fronteras de Ceuta y Melilla, cifra que se podría duplicar en las próximas semanas, ya que los subsaharianos han adoptado la estrategia de organizar saltos de los vallados partiendo de grupos muy numeroso, en plan marabunta, integrados por entre 500 y 1.000 individuos. La cifra total de los que desde África aspiran a entrar en España es de 400.000, segun distintas fuentes. Estos números contrastan con el número de efectivos con que cuenta la Guardia Civil en Ceuta (600) y Melilla (650), lo que, en el caso de que todos los agentes tuvieran que atender las labores de vigilancia del vallado –algo que no es posible, ya que tienen que cubrir otros servicios– supondría que cada guardia debería ocuparse de 64 subsaharianos. Si comparamos la cifra de los 80.000 inmigrantes con la de las poblaciones de Ceuta y Melilla, vemos que es muy similar ya que en el primer caso el año pasado era de poco más de 84.000; y ligeramente superior a los 83.000, en el segundo.

Fernández Díaz subrayó ayer en Barcelona que «hay 40.000 inmigrantes ilegales en Marruecos procedentes de diversos países del África subsahariana que están en los alrededores de Ceuta y Melilla (no tan cerca del vallado pero a una distancia no demasiado lejana) esperando la ocasión para dar el salto a través del perímetro fronterizo», y otros 40.000, en Mauritania, pendientes de pasar a Marruecos.

Según el ministro del Interior, estas cifras de inmigrantes pendientes de cruzar la frontera proceden de datos de inteligencia e investigación del Gobierno español que le fueron confirmados en su reciente reunión con el ministro del Interior marroquí, Mohamed Hassad. «Tenemos una oleada inmigratoria de miles y miles de personas que pretenden llegar a España y a la UE de manera ilegal». Afirmó también que España no va a renunciar a su derecho de controlar sus fronteras y defendió el trabajo de la Guardia Civil en Ceuta y Melilla. «España no va a renunciar en ningún momento al derecho y al deber que tiene de controlar sus fronteras, y los perímetros fronterizos de Ceuta y Melilla van a seguir siendo custodiados para evitar que se entre en España de manera ilegal».

Sobre los últimos saltos del vallado, señaló que «es evidente que las mafias criminales que trafican con seres humanos están detrás de todo este movimiento y están muy pendientes de lo que pasa en España» y de que «se ha cuestionado la labor de la Guardia Civil, de las divisiones políticas y entienden eso como una muestra de debilidad y están diciendo que ahora o nunca».

En grupos de 500 a 1.000 individuos. Ésta parece ser la táctica que han elegido los inmigrantes que se encuentran en territorio marroquí cerca de Ceuta y Melilla para iniciar la primera aproximación al vallado y, una vez iniciado el salto, dividirse en grupos con el fin de hacer más difícil la acción de las Fuerzas de Seguridad.

Según han informado a LA RAZÓN las citadas fuentes, ayer se detectaron, en la zona comprendida entre los puestos fronterizos de Beni Anzar y el Barrio Chino de Melilla, dos grupos de 500 subsaharianos que, ante la presencia de los agentes marroquíes, que habían sido avisados por la Guardia Civil, optaron por replegarse al Monte Gurugú, donde se cree que, de momento, hay otros 2.000.

Esta cifra se podría ver fácilmente duplicada y alcanzar los 6.000, si los inmigrantes, que se mueven por el efecto llamada que ha producido en el África subsahariana los últimos acontecimientos ocurridos en España, con los intentos de desautorización del Gobierno y de la Benemérita, no son frenados de alguna manera en sus países de origen y se evita que se aproximen a la frontera con España, que es la de la Unión Europea.

Las fuentes consultadas consideran que lo ocurrido ayer era una especie de ensayo para que los que han llegado recientemente al Gurugú conozcan la zona y preparar una salto de grandes dimensiones, con 1.000 o más personas, que haga imposible o ineficaz la actuación de las Fuerzas de Seguridad a ambos lado de la frontera.

Los movimientos detectados ayer en Melilla coinciden, lo que supondría una cierta coordinación entre los subsaharianos que se encuentran en ambas zonas, con lo ocurrido en Ceuta.

Agentes de las Fuerzas de Seguridad españolas y marroquíes consiguieron repeler varios intentos de entrada por la fuerza en la Ciudad Autónoma.