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Valls moverá su nuevo partido tras el 15-J

La renuncia de José Manuel Bosch de la Presidencia de Sociedad Civil Catalana abre el camino

  • Manuel Valls, en una imagen de archivo/Efe
    Manuel Valls, en una imagen de archivo/Efe

Tiempo de lectura 5 min.

14 de junio de 2019. 14:05h

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Toni Bolaño 14/6/2019

Josep Ramón Bosch -Món- ha dejado la presidencia de Sociedad Civil Catalana -SCC-. Volvió a la entidad constitucionalista hace cinco meses para evitar la ruptura en la que se encontraba la principal asociación constitucionalista de Cataluña tras un duro enfrentamiento interno. Món Bosch fue la solución de consenso. En este tiempo, el líder constitucionalista, fundador de SCC con su “grupo de los 60”, ha puesto orden en la organización, que ha recuperado militancia y saneado sus cuentas. Deja la presidencia, pero “no abandonaré la política”, dijo en la rueda de prensa de su despedida. No se marcha de Sociedad Civil sin dejar atada su sucesión. El candidato Fernando Sánchez Costa, diputado del PP hasta 2017 en el Parlament, que está configurando una comisión ejecutiva de unas 15 personas, con posibilidad a ampliarse a 17, de carácter plural y con presencia de todos los partidos constitucionalistas catalanes, aunque “nadie viene como cuota de partido”, apuntan fuentes de la organización.

Món Bosch cierra esta etapa, pero seguirá en política. No es la primera vez. Josep Ramón Bosch estuvo en el equipo de Montserrat Nebrera que peleaba en el congreso del PP contra Alicia Sánchez Camacho. Tras esta derrota, Món Bosch se afanó en constituir SCC y volvió a la actividad política tras abandonar su presidencia en el año 2015. A partir de ese momento, Bosch mantuvo su actividad y muchos le señalan como “la persona que trajo a Barcelona a Manuel Valls”. De hecho, Bosch se convirtió en aquellos meses en la sombra del ex primer ministro francés, organizándole viajes por toda España para recabar financiación para su proyecto en la Ciudad Condal y poniéndole en contacto con la “sociedad barcelonesa” para presentarlo. En uno de estos viajes, Josep Ramón Bosch, le presentó a una empresaria, Susana Gallardo, hoy la pareja de Manuel Valls con la que anunciado un inminente enlace.

Bosch abandona, formalmente, a Valls durante estos cinco meses para evitar la ruptura de SCC pero vuelve al entorno del líder, todavía de Ciudadanos, en Barcelona. Nunca rompieron porque, de hecho, su discurso al frente de SCC provocaba ampollas en la organización porque “se parecía en demasía al discurso de Valls, apoyando el bilingüismo o apoyando la posibilidad de indulto a los políticos encausados en el juicio del 1-0”, afirman miembros de SCC que sentencian “confundió el discurso de Sociedad Civil con el de Manuel Valls”.

Bosch en su discurso de despedida pidió unidad de acción de socialistas, ciudadanos y populares para hacer frente a “los independentistas y populistas” y anunció su disposición a “romper la política de bloques en Cataluña”, con la creación de un partido de “centro catalanista”. LA RAZÓN publicó el pasado 31 de mayo que el entorno de Manuel Valls estaba preparándose para dar este paso y que esta idea era temida en Ciudadanos, sumidos en una profunda crisis por los malos resultados en municipales, generales y europeas en Cataluña y por la marcha de Albert Rivera, Inés Arrimadas, Juan Carlos Girauta, Jordi Cañas, Fernando del Páramo, José Manuel Villegas y José María Espejo Saavedra, que han dejado “tirados” a los militantes catalanes, que siguen sin liderazgo y maltrechos después de la triple convocatoria electoral.

Ahora, con la marcha de Bosch de la presidencia de Sociedad Civil Catalana esta posibilidad se hace realidad y lo será de forma inminente. No antes del día 26 de junio, día previsto de la asamblea de Sociedad Civil Catalana que elegirá al nuevo presidente, y antes de esa fecha Josep Ramón Bosch guardará escrupuloso silencio en aras del consenso en la entidad constitucionalista. Después del 26, el grupo promotor del nuevo partido en el que también se encuentran Joaquim Coll, hasta ahora muy cercano al PSC, y Fernando Carrera, número 9 de la lista de Manuel Valls, que fue responsable de las juventudes de SCC, iniciará el proceso de presentación. La fecha no está definida, pero tiene una concreción: el nuevo partido se presentará en sociedad antes del 11 de septiembre. Coll niega ser promotor del partido aunque no la existencia esta nueva formación.

Estos movimientos van en paralelo a la tensión verbal entre Manuel Valls y Albert Rivera. Sus enfrentamientos públicos sobre el acercamiento de Ciudadanos a VOX son notorios, pero en privado son más crudos. Algunos medios -Crónica Global- han publicado que la situación es tal que Rivera espetó a Valls “habla con Villegas”, para evitar hablar con hasta hace poco su candidato en Barcelona. El distanciamiento de Valls con el partido que le dio apoyo en su candidatura por Barcelona le acerca, más si cabe, al proyecto de un nuevo partido que mueve Món Bosch haciéndose difícil creer que Bosch mueva fichas sin su conocimiento, cosa que se temen en Ciudadanos que apuntan, y acusan a Valls.

Según fuentes conocedoras de los movimientos del nuevo partido, el grupo promotor ha entrado en contacto con grupos que tratan de revitalizar un espacio político que podría aglutinar “entre 300.000 y 500.000 votos en unas autonómicas y lograr entre 3 y 6 diputados, fundamentales para romper los actuales equilibrios de bloques”. Units per Avançar, hoy con pactos con el PSC, y Lliures, que se integró en la lista de Valls, son sus objetivos, sin olvidar algunas personas como el ex conseller Santi Vila o las últimas víctimas purgadas por Puigdemont en el PDeCAT, que vive también horas convulsas ante los intentos del líder autoexiliado para aniquilar los restos del partido y hacerse con el control de la dirección, de los recursos y de los derechos electorales.

Recuperar el espacio de centro, catalanista, liberal, no independentista, es el objetivo que persigue Josep Ramón Bosch, también el de Manuel Valls, que ya imprimió su impronta en su lista por Barcelona. Su primer gesto de apoyar a Ada Colau para evitar un gobierno independentista, puso negro sobre blanco que la estrategia de Valls no es la misma que la de Rivera, por lo que su proyecto de partido puede ser una realidad en un breve plazo de tiempo. Siempre, antes del 11 de septiembre.

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