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España

Vox acepta negociar un programa sin mesa con Cs

El partido de Abascal insiste en que no apoyará un acuerdo «que les excluya», pero modula sus exigencias tras dos horas de reunión con PP.

El partido de Abascal insiste en que no apoyará un acuerdo «que les excluya», pero modula sus exigencias tras dos horas de reunión con PP.

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La pelota de la negociación postelectoral de los acuerdos de gobierno echó ayer a rodar con las primeras reuniones comandadas por el PP con Ciudadanos (Cs) y con Vox. De la dirección popular, el vicesecretario de Organización, Javier Maroto, se fue a Zaragoza para asistir al encuentro con la delegación de Cs. Maroto, perfil más moderado, y contra el que Vox ha arremetido con dureza en un argumentario interno, según adelantó La Sexta, no asistió, sin embargo, a la primera reunión entre Génova y Vox en el Congreso de los Diputados. La presidieron Teodoro García Egea y Ana Beltrán, presidenta del PP de Navarra, y los dos representan un perfil más a la derecha del nuevo equipo popular.

Algo más de dos horas duró esa reunión en el Congreso, que sirvió para abrir las negociaciones programáticas. De momento, más allá de la escenificación mediática por parte de Vox, se está siguiendo el guión del acuerdo andaluz. A pesar de que en los primeros tanteos el partido de Santiago Abascal ha sostenido que esta vez no pactará si no hay mesa a tres, que no la va a haber, y si no se les permite entrar en los gobiernos.

Tras la primera conversación formal con el PP, Vox subrayó ayer que su voluntad es llegar a un acuerdo, y que hay bases para conseguirlo, aunque «si se les excluye del acuerdo» entre PP y Cs no lo apoyarán. ¿No se les excluye si se negocia con ellos el documento programático? Con claridad, ni sí ni no, porque Iván Espinosa de los Monteros dio vueltas ante las preguntas insistentes al respecto para no ser determinante ni en la fijación de exigencias ni en la advertencia hasta ahora subrayada, la de que si no se sientan con ellos los de Cs no habrá pacto.Toca guardar las formas y no aparecer como los «malos» o los que ponen piedras en la negociación, que en el PP están convencidos que no puede acabar de otra manera en Madrid (comunidad y ayuntamiento) que no sea con un acuerdo de coalición a la andaluza con apoyo externo de Abascal. El PP nacional también enfatizó la necesidad de acuerdo de las tres fuerzas de centro derecha para bajar impuestos, garantizar la unidad nacional, la creación de empleo y la libertad.

Dos semanas después de las elecciones autonómicas, municipales y europeas del 26 de mayo los partidos abren formalmente las conversaciones en un mapa en el que siguen en el aire las principales «plazas» en liza. Y lo hacen desde el juego de negar realidades evidentes.

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Por ejemplo, en lo que afecta al Gobierno de Aragón, la dirección popular destacó el «buen ambiente» de las conversaciones, pero no entró a valorar que tanto el Gobierno de derechas como de izquierdas necesita el concurso del Partido Aragonés (PAR). Y los regionalistas ya han anunciado su incompatibilidad con Vox, cuyos escaños son necesarios para conformar una mayoría del centro derecha.

De las conversaciones de ayer, el principal foco estuvo puesto en la citada reunión que mantuvieron en el Congreso la comisión nacional de pactos del PP y la de Vox, cuando aún resonaban las palabras de Rivera en una entrevista en «Espejo Público», en Antena 3, y en la que insistió en que no se moverá de su «no» a negociar con Vox. Sin contestar queda el interrogante de si Vox se plantea hacer saltar en algún momento la negociación o seguirá dialogando sólo con el PP, como hizo en Andalucía, y donde al final acabó haciendo presidente de la Junta al popular Juan Manuel Moreno.

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Los grandes acuerdos autonómicos y municipales necesitan de la participación de PP, Cs y Vox para que pueda haber una alternativa de centro derecha a la suma de la izquierda. Pero Vox se refugia en el mismo escudo que Ciudadanos para disfrazar esa realidad. Y de la misma manera que los de Albert Rivera hacen como si fuera posible gobernar sin el apoyo de Vox, véase el caso de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, los de Abascal también siguen pegando patadas al «balón» aunque no se esté aceptando su exigencia de una mesa a tres con la excusa de que puede haber gobiernos con el PP y sin incluir a Cs.

En este juego teatral de negar en la negociación realidades ya establecidas, las primeras conversaciones entre PP y Ciudadanos sobre Aragón concluyeron con el candidato del PP a la Presidencia del Gobierno, Luis María Beamonte y su homólogo de Ciudadanos, Daniel Pérez, emplazando al PAR a negociar desde ahora un programa de gobierno, tras haber aceptado los populares el decálogo elaborado por la Ejecutiva nacional de Ciudadanos. Hoy se reunirá la primera «mesa» programática de la negociación. Hoy también comienzan las conversaciones sobre el futuro Gobierno de Castilla y León. El líder de Ciudadanos en la región, Francisco Igea, está entre los partidarios de buscar complicidades con el PSOE, aunque oficialmente Cs haya señalado que la prioridad es el PP.