Zouhier confía en que algún día se sepa «la verdadera verdad» del 11-M

El exconfidente de la Guardia Civil Rafá Zouhier, que esta semana cumple la pena de 10 años que le fue impuesta por los atentados del 11M, ha escrito una carta en la que confía en que algún día se sepa "la verdadera verdad"de la tragedia terrorista. En la misiva, a la que ha tenido acceso Efe a través de su abogado Antonio Alberca, Zouhier dice que quiere "dejar claro a la sociedad española"que sale "de la injusta condena con la conciencia superlimpia de no haber hecho daño a nadie y menos a un pueblo que me ha tratado bien".

"Sé que es difícil creer a un moro -añade Zohuier-, pero os aseguro que los peligrosos son los que ordenaban cada paso, aquellos que nos han mentido, engañado y finalmente sentenciado lo ocurrido para que no se sepa la verdad".

El marroquí Rafá Zouhier abandonará el 16 de marzo la cárcel de Puerto de Santa María I (Cádiz), donde contrajo matrimonio recientemente con una mujer española, lo que podría evitar su expulsión a Marruecos, tal y como propuso la Audiencia Nacional a la la Policía Nacional al dictar su licenciamiento definitivo.

"No me importa seguir siendo el saco de boxeo que os han puesto delante para que descarguéis vuestra ira", afirma en la carta manuscrita el hombre condenado por vender la dinamita que se usó en los atentados.

Zohuier asegura que si es expulsado se va con "la conciencia superlimpia"y sin "rencor hacia los que sabían lo mismo"que él. "Estoy seguro que ha sido muy difícil tener todas esa información y no evitar la mayor masacre de la historia", opina, y añade: "Nunca fui vuestro enemigo ni lo van a conseguir".

El exconfidente confía en que "algún día se sepa la verdadera verdad y que se reconozcan los errores o la negligencia"que le "cambió la vida"a él y a "muchos inocentes", y asegura que su "único crimen ha sido alertar una y otra vez sobre el traidor (o traidores) que odian a su país".

"Antes de que asesinaran a sus propios paisanos, os avisé de la misma mina, del mismo traidor, de los mismos explosivos, de la misma cantidad (150 kg) y os entregué una muestra de los mismos explosivos que mataron el 11M", indica.

"Me despido -concluye el condenado- retando a quién sea y dónde sea para demostrarle que mi actuación y mi intención era evitar y parar esa venta de explosivos que el traidor ofrecía en Madrid".