Ciencia
La adolescencia del cerebro se prolonga hasta los 32 años, según un estudio neurocientífico
Un estudio queda obsoleta la tradicional idea de que la adolescencia termina a los 18 años
La tradicional idea de que la adolescencia termina a los 18 años ha quedado obsoleta. Una investigación internacional liderada por la Universidad de Cambridge revela que el cerebro humano continúa en una fase adolescente hasta aproximadamente los 32 años. Este hallazgo, publicado en Nature Communications, se basa en el análisis de cerca de 4.000 escáneres cerebrales de personas de entre 0 y 90 años, muchos procedentes de Europa.
El estudio describe un mapa completo del desarrollo cerebral e identifica cinco grandes etapas: infancia, adolescencia prolongada, adultez, envejecimiento temprano y envejecimiento tardío. Estas fases ayudan a comprender por qué la vulnerabilidad a trastornos mentales o la probabilidad de demencia varían a lo largo de la vida.
Un mapa cerebral que abarca desde el nacimiento hasta los 90 años
El equipo de Cambridge, junto a instituciones como la Universidad de Edimburgo y grupos de neuroimagen en España, empleó resonancia magnética avanzada para examinar la conectividad de la materia blanca, el “cableado” que enlaza las distintas regiones cerebrales.
En lugar de centrarse solo en materia gris o volumen cerebral, reconstruyeron la arquitectura interna de las conexiones neuronales. Gracias a este enfoque, detectaron cuatro edades clave de cambio estructural: alrededor de los 9, 32, 66 y 83 años, que marcan las transiciones entre las cinco etapas de la vida cerebral.
La investigadora Alexa Mousley, autora principal del estudio, explica que el cerebro “se reconfigura durante toda la vida”, alternando periodos de reorganización profunda con otros de relativa estabilidad.
Infancia: una red neuronal en expansión hasta los 9 años
La primera etapa abarca desde el nacimiento hasta los 9 años. Durante este periodo, el cerebro experimenta un crecimiento explosivo: aumentan la materia gris, la materia blanca y las sinapsis a gran velocidad.
Esta abundancia, sin embargo, no implica eficiencia. El cerebro infantil funciona como una red muy densa y poco optimizada, con múltiples rutas posibles para procesar información. En esta fase se desarrolla la poda sináptica, que elimina conexiones poco usadas y fortalece las más útiles.
Hacia los 9 años se produce un salto cognitivo importante y una mayor vulnerabilidad a algunos trastornos mentales. Este punto marca el final de la infancia cerebral.
Adolescencia cerebral: de los 9 a los 32 años
Entre los 9 y los 32 años el cerebro atraviesa su adolescencia estructural. La materia blanca continúa desarrollándose y las conexiones se vuelven más directas y eficientes.
Esta etapa es la única en la que la eficiencia de las redes neuronales mejora de manera constante. La reorganización intensa del “cableado” alcanza su máximo en torno a los 32 años, lo que el estudio identifica como el principal punto de inflexión.
Este periodo también coincide con la mayor vulnerabilidad a trastornos de salud mental, como depresión, ansiedad o esquizofrenia. Los expertos insisten en ampliar la prevención de salud mental a jóvenes de entre 20 y 30 años, no solo a adolescentes clásicos.
Adultez cerebral: estabilidad entre los 32 y los 66 años
A partir de los 32 años comienza la etapa adulta del cerebro, caracterizada por una notable estabilidad estructural. La eficiencia cognitiva deja de aumentar y empieza una ligera disminución, aunque sin cambios bruscos.
Durante este periodo el cerebro funciona en una “meseta” que combina estabilidad emocional, experiencia acumulada y capacidad para generar ideas organizadas. Las grandes autopistas neuronales pierden vigor, pero las redes locales se mantienen sólidas.
Envejecimiento temprano: cambios cerebrales a partir de los 66 años
Alrededor de los 66 años comienza el envejecimiento temprano del cerebro. No se trata de un deterioro súbito, sino de una reorganización progresiva en la que las redes neuronales pasan de un funcionamiento integrado a uno más fragmentado.
Este periodo coincide con el aumento de patologías que afectan al cerebro, como hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares, factores de riesgo para el deterioro cognitivo. Conocer esta etapa permite mejorar los programas de prevención y las evaluaciones en atención primaria.
Envejecimiento tardío: transición final desde los 83 años
En torno a los 83 años se inicia el envejecimiento tardío. Aunque hay menos datos para esta franja, los escáneres muestran una reducción marcada de la conectividad global y un mayor peso de redes locales específicas.
Este patrón explica por qué las demencias aparecen con más frecuencia en la octava y novena década de vida.
Implicaciones para la educación, la sociedad y la salud pública en Europa
El hecho de que la adolescencia cerebral se extienda hasta los 32 años obliga a replantear conceptos como “adulto joven” y a revisar políticas educativas, laborales y de salud mental.
En España y otros países europeos, este hallazgo puede influir en el diseño de programas para jóvenes, estrategias de prevención de trastornos psiquiátricos y campañas de envejecimiento saludable.
El estudio aporta una visión coherente del desarrollo cerebral desde el nacimiento hasta edades muy avanzadas y redefine cómo entendemos la juventud, la madurez y la vejez.