Madres emprendedoras (II)

Nuestra protagonista de hoy, Yolanda Fortes, es de Vigo (1980). Casada y con dos hijos, después de la maternidad todo su mundo dio un vuelco y comenzó un camino que ha llegado, de momento a lo que hoy es: técnico de diseño gráfico. Docencia de Formación para el empleo. Técnico Superior en Coaching personal. Máster Coaching Social para la Motivación y los Procesos de Cambio.

-Nombre completo: Yolanda Fortes Rosendo

-Nombre de empresa y a qué se dedica: Espíritu Valiente, Consultoría Multidisciplinar para Movilizar Personas. Cada vez más empresas confían en ella para motivar a sus empleados.

-Creación de la empresa: 2015

-Número de empleados: 1 + colaboradores externos

-Inversión privada/préstamos: póliza de crédito.

-Número de hijos, edades: Igor, un chicarrón de 9 años y Asier, de 5 años

.

-¿Cómo se organiza en el día a día para trabajar? ¿Necesita ayuda?

-Hace años que he simplificado mi vida, y lo que queda, sobre todo porque no tenemos apoyo logístico de abuelos jubilados. Así que, la organización recae sobre un equipo de cuatro. Hemos simplificado compras (una vez a la semana), armarios, comidas, entre otras cosas. Cuando hablo de simplificar el armario familiar me refiero a poca ropa, combinable entre sí, lo que también favorece que lo niños se vistan solos desde muy pequeños. Porque, por mucha ropa que se tenga, al final siempre acabamos poniendo la misma. Compramos básicos que duran más de una temporada y luego, le damos color con los complementos (en este caso, yo con collares, fulares, etc). Los niños crecen muy rápido por lo que no compensa que tengan 10 cazadoras y 20 pantalones, con 8 pares de zapatos. Con las comidas igual. Una buena alimentación no tiene que ser compleja sino todo lo contrario y para simplificar el día a día y comer recién hecho, mis armas son la olla exprés, el horno que dejo programado por la mañana y la Thermomix. La verdad es que cuando no tienes tribu que te respalde, te vuelves muy flexible y te organizas muchísimo porque las circunstancias te obligan.

-¿Cree que las pymes o autónomas son las grandes perjudicadas en cuestiones impositivas?

Cualquier autónomo es ya un gran perjudicado de por sí, aunque si hablamos de autónomos y mujeres la cosa se complica un poco más por la sobrecarga que tenemos, en todos los sentidos. Las mujeres, autónomas o no, tenemos una sobrecarga mental y cultural muy arraigada. A nivel profesional todo cuesta el doble y si sumas la parte familiar, ya tenemos el triple.

-El hecho de ser madre, ¿le aportó mayor valor a la hora de emprender su negocio?

El hecho de ser madre me obligó a emprender. Es la triste realidad, pero es la que es. También es cierto que, al ser hija de autónomos, sabía qué ventajas y desventajas tenía trabajar para uno mismo y, aunque, siempre me pesaron más los beneficios de ser tu propia jefa, trabajar para otros antes de emprender, te da una experiencia y una perspectiva diferente. Lo que no contaba yo es que el embarazo me trajera una experiencia tan nefasta con la empresa en la que trabajaba en ese momento. Después de estar más de 3 años, codo con codo, con mi jefe, el embarazo supuso una lucha y discriminación que me marcó mucho, sabiendo que ese jefe tenía dos hijos a los que adoraba. Él podía ser un padre trabajador y ejemplar, pero me quitaba ese derecho a mí. Contradictorio, ¿no? En fin... Sí. Ser madre me ha dado herramientas fantásticas, perfectamente aplicables a la empresa y a mis clientes. Ser madre me ha enseñado a trabajar en equipo aun cuando las dos partes están en desacuerdo, a gestionar conflictos aun cuando una de las dos partes no entiende lo que quieres decirle a la otra, a ser empática aun cuando lo único que te apetece es darte la vuelta e irte, a ser organizada y dejar espacio a la vez para los imprevistos, a gestionar tu agenda como nadie... y así, hasta el infinito y más allá.

-¿Cree que las mujeres que trabajan siguen teniendo doble carga con respecto a los hombres?

-Totalmente. Las mujeres tenemos una sobrecarga mental que creo que llevamos tatuada. El tener en mente mil cosas, hace que estemos alerta las 24 horas, que estemos agotadas porque “pensamos en todo”. Es como si tuviésemos un trabajo más, pero completamente invisible. En mi caso, me ayuda mucho el que seamos un equipo de cuatro y que tanto mi marido como yo gestionemos la unidad familiar al 50%. También es muy importante para mí, para mantener mis niveles de energía en su sitio y mi mente clara y serena, el tiempo que dedico a meditar y a mí misma.

-¿Qué opina de la “conciliación”?

La conciliación es un mito cuyo nombre se ha desgastado, como mucho otros. Personalmente, me gusta más equilibrar. Equilibrar todas las facetas de nuestra vida, según la etapa en la que nos encontremos porque, no es lo mismo tener un bebé de un mes, que un hijo de 9 años o un adolescente. Cada etapa requiere de una organización diferente y cada familia tiene unas circunstancias únicas y personales. Lo ideal sería que aceptásemos, de una vez por todas, que la diversidad familiar es positiva, que cada familia es diferente y que todo es cuestión de enfoque y organización. Si tengo las ideas claras de lo que quiero, da igual lo que diga el mundo porque yo lucharé por ello y me organizaré para ello. El problema radica en que queremos llevar a cabo, situaciones familiares que están bien vistas socialmente pero que, en realidad, no encajan con nuestros valores y nuestra necesidad personal.