Mamá, ¿me cuentas qué ha pasado en Mallorca?

Los niños se enteran de las tragedias y es fundamental decirles qué pasa de una manera adecuada a la edad que tengan

  • No contarles la verdad de las tragedias que ven en la tele les genera ansiedad
    No contarles la verdad de las tragedias que ven en la tele les genera ansiedad / Oleksandr Pidvanyi. Pexels
Madrid.

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14 de octubre de 2018. 15:02h

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Ana Lucas. Psicóloga.  Madrid. 16/10/2018

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Ante tragedias naturales como la tromba de agua sufrida recientemente en Mallorca o los estragos que ha causado el huracán Michael en Florida es frecuente que se pregunte a los psicólogos si se deben contar estos sucesos a los niños y, en caso afirmativo, cómo hacerlo. La respuesta es rotundamente sí. En función de su cercanía con el suceso o su implicación personal, los adultos debemos ofrecer a los menores la información correcta, suficiente y sin exageración sobre lo sucedido, ajustada a lo que su grado de madurez les permita gestionar.

Los niños también han vivido el evento, la tromba en Mallorca o el huracán en Florida, y necesitan entender qué está pasando y porqué. Hay que explicarles qué es una tromba o un huracán, cada cuanto sucede, qué hay que hacer en estos casos, durante y después. Pocas cosas hay más dañinas para las mentes en proceso de formación de los pequeños que ocultarles la realidad, disimularla o, simplemente, evitarla. El cerebro necesita entender y si no tiene información, el cerebro va a generar su propia explicación de lo sucedido.....y siempre tiende a lo peor.

Justo después de lo sucedido, a los niños pequeños se les puede relatar lo ocurrido en formato cuento, incluyendo: el susto del ruido, el agua, el rato de lluvia esperando que el agua pare, las casas sucias, las tareas de limpieza y lo más importante, la vuelta a la vida normal. Hacer este relato con los niños, les ayuda a organizar y entender lo que han vivido. De esta forma, la intensidad del impacto traumático baja considerablemente. Con niños de más edad se puede mantener una conversación, ajustada a su demanda de información. El niño que tiene la información adecuada va a sentir que entiende la situación, esto genera sensación de seguridad y capacidad de control.

Ese proceso de comunicación es tremendamente importante y es responsabilidad de sus referentes, los padres, sus familiares, las escuelas. Los colegios cumplen una función importante de puesta en común. Iniciativas como que los niños dibujen lo que han visto o lo que han vivido, les ayuda a generar un espacio común de comunicación, genera en los niños sentimientos de solidaridad, de comunidad, compañía y ayuda, necesarios y muy reparadores en estos momentos.

Incluso en los días posteriores al evento, los niños y los adolescentes tienen que poder hablar y expresar que sienten, comprender el mundo que les rodea, ayudarles a empatizar con el dolor de los demás y, sobre todo, escuchar y respetar las emociones que les provoquen esos sucesos. Cuando un niño o un menor está expuesto a este tipo de eventos podemos ayudarle a expresar sus sentimientos y entender sus temores de una forma lo más fluida y natural posible. A los menores les cuesta expresarse y hay que leer entre líneas sus reacciones ante sucesos importantes. Hay que poner especial atención en esos niños que no cuentan o no hablan de lo sucedido como un síntoma de estrés.

Muchas investigaciones internacionales han demostrado que los niños son igual de vulnerables al estrés postraumático que los adultos, con la dificultad de que en los menores, las consecuencias no son inmediatas sino que se observan pasados unos meses. Ante un suceso trágico es posibles que los niños no expresen de forma inmediata su malestar, para no multiplicar el dolor de sus padres. Este retraso dificulta su abordaje terapéutico y puede derivar en una cronificación del estrés postraumático y, en este caso, miedo a las lluvias.

La terapia EMDR está especialmente indicada para tratar este tipo de situaciones. Los estudios avalan que una sola sesión se reducen considerablemente los síntomas de estrés postraumático normales al vivir una situación de riesgo. Las respuestas de los padres ante este tipo de eventos pueden ser un factor de protección para la vivencia de los niños. Una respuesta de afrontamiento segura, fiable, sencilla, natural y adaptada el nivel de madurez del menor. Los psicólogos insistimos en que en los momentos más duros para los pequeños es más importante que nunca construir vías de comunicación bidireccionales. Los menores necesitan vivir en un entorno emocional seguro y esa seguridad se construye ayudándoles a entender su realidad.

Ana Lucas es Psicóloga Sanitaria y Psicóloga Clínica Europea EMDR en www.psicologamadrid.info y en www.psico-salud.es

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