¿Por qué no se explica a las parejas que los métodos de planificación familiar natural sí funcionan si se usan bien?

Una matrona y madre de cuatro hijos explica las ventajas de utilizarlos

  • ¿Por qué no se explica a las parejas que los métodos de planificación familiar natural sí funcionan si se usan bien?
Mallorca.

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03 de marzo de 2018. 12:54h

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Mallorca. 2/3/2018

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Me llamo María Pilar López Redondo y soy matrona y en el centro de Salud Casa del Mar y en el de San Agustín IB-Salut y hoy invitada por larazon.es vengo a hablarles de algo que me preocupa: ¿Por qué no se explica a las parejas que los métodos de planificación familiar natural sí funcionan si se usan bien y traen una gran complicidad a la pareja?

Todos hemos oído hablar alguna vez de ellos, pero...¿de verdad funcionan los métodos de planificación familiar natural? En 1979 la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió la planificación familiar natural como el conjunto de técnicas para procurar o evitar los embarazos mediante la observación de los signos y síntomas que, de manera natural, ocurren durante las fases fértiles e infértiles del ciclo menstrual. En vez de “signos y síntomas” de fertilidad, es preferible llamarles “indicadores de fertilidad”, ya que no son consecuencia de enfermedad alguna en la mujer.

La mayoría de las mujeres, llega un momento en el que tenemos que plantearnos por diferentes motivos no tener más hijos (por algún tiempo, o de forma definitiva). Cuando una mujer acude al ginecólogo o a la matrona para solicitar información acerca del método anticonceptivo más eficaz o más oportuno (hoy, aquí y ahora, con mi situación y la previsión que tengo de proyecto de vida actualmente), se le informa acerca de las diferentes posibilidades que existen en el mercado (muy mejoradas con los años, realmente, y cada vez con efectos secundarios menos notables...hoy en día, ¡los laboratorios farmacéuticos tienen soluciones para prácticamente todo! aunque por supuesto, siempre generan algún riesgo).

Habitualmente en las consultas, nos encontramos con una mujer, no una pareja, que acude a hacerse cargo de la planificación familiar en este ámbito (pienso que uno de los más importantes y determinantes de la vida). En muchas ocasiones, viendo tantas mujeres al día, cada una tan diferente: con su genética, con sus gustos, con su historia, sus problemas e ilusiones, cada una única e irrepetible y con un plan de vida... me planteo que hoy en día, este tipo de planificación es un auténtico error. Supone perpetuar en los años una forma más de machismo para la mujer: “mi marido me ha dicho que haga lo que quiera, pero que busque algo seguro que no de lugar a error”, o...”es que soy un poco despistada y como se me olvide ¡mi pareja me mata!”, o... “mi novio me ha dicho que ni se me ocurra quedarme embarazada”. ¿Perdón? ¿Dónde se encuentra la liberación de las mujeres cuando se nos responsabiliza únicamente a nosotras de un embarazo?, ¿acaso no se vive la sexualidad en pareja?, ¿por qué el 90% de los estudios en este campo van encaminados a que seamos nosotras las que tengamos que recurrir a estos métodos para evitar un posible embarazo? Prácticamente mi día a día, es que la responsabilidad es de la mujer y puedo entenderlo porque al fin y al cabo, es ésta la que lleva el embarazo, o los efectos indeseables y secundarios del método, consultas para saber “si es normal lo que me ocurre porque no me lo avisaron, o no lo leí en el consentimiento que firmé antes de ponerme un DIU, o antes de que me intervinieran para colocarme un Essure”, esperas, intervenciones, citas, revisiones posteriores...y una no es culpable de la naturaleza que le ha tocado vivir, pero creo que en esta lucha nos estamos equivocando.

Cuando en las consultas se informa acerca de los métodos de planificación familiar, se omiten o nunca se informan como primera opción los métodos de planificación familiar natural. ¿Por qué no se recomiendan? ¿Qué miedo se esconde detrás del empleo de estos métodos? Parece que su simple mención es estar obsoleto o loco con tantas novedades dentro del mundo de la anticoncepción artificial...Aunque al final, sigue siendo artificial con todo lo que conlleva ¿pero realmente conocen estas alternativas las personas que nos hablan de ellas? (no entro en situaciones de maltrato, abuso, u otras personales en las que por supuesto, esto sería inviable), ¿pero por qué si existe una alternativa y eficaz a lo que hay, no se informa?.

Los Métodos de Planificación Familiar Natural, son métodos en los que compartir la responsabilidad de la anticoncepción es cosa de dos, y se enmarcan dentro de una sexualidad responsable (paternidad responsable). Algunos autores los denominan "métodos diagnósticos de la fertilidad" dado que todos ellos pretenden identificar el período fértil del ciclo menstrual femenino, independientemente de la intención de la pareja de evitar o no un embarazo. El periodo de fertilidad viene condicionado por la supervivencia del óvulo (hasta 24 horas) y del espermatozoide (hasta 5 días en presencia de secreción cervical fértil), por lo que la ventana fértil es aproximadamente de 7 días. La ovulación ocurre aproximadamente de 10 a 16 días antes de la menstruación pero no basta conocer la duración del ciclo para saber exactamente cuándo ha ocurrido. Permiten también detectar precozmente algunos problemas ginecológicos, especialmente a la hora de desear lograr un embarazo (en 2016, de 7 parejas que tuve en lista de espera de fecundación in vitro o FIV, 5 lograron el embarazo de forma natural a través del aprendizaje de estos métodos, lo que supuso un ahorro de entre 3.000 - 5.000€ por FIV a la Seguridad Social con unas pautas muy simples, y lo más importante, un ahorro de embriones humanos y de todo el desgaste que implica para una pareja someterse a técnicas de reproducción asistida: física y psicológicamente, después de lo cual muchos acaban separándose).

¿Por qué no se explica a las parejas que los métodos de planificación familiar natural sí funcionan si se usan bien?

Hoy existen pruebas sólidas de que las mujeres adecuadamente informadas sobre estos métodos, son perfectamente capaces de distinguir su “ventana de fertilidad” con independencia de su nivel sociocultural. Incluso las mujeres inmigrantes o con menos ingresos suelen ser las que mejor los aprenden, ya que el ritmo de vida de una mujer occidental, supone no poder detenerse a observarse y vivimos “apagando fuegos” cada vez que se nos presenta un problema de salud, sin haberlo prevenido antes con una dieta saludable, eliminando adicciones, realizando deporte, ... reconociendo nuestra salud en definitiva como un bien mayor. Además, muchas mujeres prefieren fiarse de un método externo, antes que de ellas mismas, a pesar de que estos tengan fallos inherentes a su uso.

Los métodos científicamente avalados son: Método de la temperatura corporal basal (TCB), Método del moco cervical o Billings, Método sintotérmico (con doble comprobación) y Método de lactancia-amenorrea (MELA).

Human Reproduction (editada por Oxford Journals), que se encuentra entre las revistas líderes en su especialidad, publicó en 2007 un magnífico trabajo dirigido por los coordinadores del estudio multicéntrico europeo sobre el método sintotérmico con doble comprobación. El supuesto del que partían los autores es que se debe exigir a los métodos de planificación familiar natural que sean comparables a métodos no naturales altamente eficaces. Los fallos intrínsecamente atribuibles al método no deben llegar a un 1 embarazo por cada 100 mujeres-año (eficacia teórica superior al 99%). En su estudio, tal tasa de embarazos intrínseca al método, no por uso incorrecto, resultó ser de 0,4 embarazos por 100 mujeres-año (eficacia teórica: 99,6%), lo que equivale a un embarazo por cada 3.250 ciclos. Si se incluía el uso incorrecto (variable según el contexto cultural y la motivación de los participantes), la tasa era 1,8 embarazos/100 (eficacia práctica o efectividad = 98,2%). La continuidad anual de las participantes fue alta (91,8%). En cambio, el preservativo, método más frecuentemente usado en España, tiene una eficacia práctica que está alrededor del 85%.

Como ventajas podría nombrar muchas, pero entre otras: son métodos sanos, naturales, no generan efectos secundarios, promueven la comunicación de pareja, no causan riesgos en el futuro reproductivo, son ecológicos con el medio ambiente y presentan alta efectividad aplicando correctamente las normas según el método elegido, asequibles a todo el mundo. Como desventajas: requieren compromiso personal, monitorización por personal formado, cooperación o motivación de la pareja (aunque yo casi lo veo más como una ventaja) y tienen unas normas de aplicación muy claras (desconocidas dentro del mundo sanitario).

Es una realidad que dependiendo del momento de fertilidad en el que se encuentre la pareja (lactancia materna, mixta con retorno a la fertilidad, síndrome de ovarios poliquísticos, premenopausia, alteraciones en la glándula tiroides) no es fácil aplicar estos métodos, pero siempre que haya acompañamiento de la pareja por personal formado es posible y merece la pena invertir en ello.

Su eficacia teórica (uso correcto perfecto) es equiparable e incluso superior a la de los métodos anticonceptivos artificiales (98-99%), el problema es que su eficacia práctica (uso real, incluyendo a quienes realizan un uso incorrecto del método o los problemas que surgen a pesar de usar bien un método) es inferior debido al desconocimiento de las reglas del método en quien lo enseña, y como consecuencia en quien lo aprende. Hoy en día, se desconoce su eficacia, dado que no se forma en ellos al personal sanitario (tal vez se nombran como un recuerdo antiguo). Existe cierto escepticismo hacia todo lo que es natural y la tendencia a limitarse a tratamientos farmacológicos, quirúrgicos o a dispositivos tecnológicos rodeados de glamour y que perjudica a la salud pública. Conduce a olvidar lo que es obvio, natural, más saludable y de eficacia probada. Existen organizaciones que viven de promover formas artificiales de control de natalidad, especialmente en los países en desarrollo. Tales organizaciones, además suelen citar los estudios antiguos de planificación familiar natural (con peor eficacia) y olvidan sistemáticamente los avances recientes... ¿intencionadamente?

Como matrona y madre he aprendido y enseñado estos métodos a las mujeres que me los han solicitado, y mi experiencia siempre ha sido muy positiva con las parejas. Creo que es posible y merece la pena darlos a conocer y me encantaría que hubiera más sanitarios formados en ellos. Considero que a pesar de las dificultades personales que me han surgido en los años en los que los he utilizado (4 lactancias maternas con seguimiento en retorno a la fertilidad), no dudaría en volver a emplearlos por los beneficios en salud y a nivel de matrimonio que me han aportado. Os animo, mamás, a informaros adecuadamente en las asociaciones (www.renafer.org), (www.letyourselves.com) acerca de ellos como alternativa natural a lo que hay.

Más info en www.icaf.org y en www.woombesp.es

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