Familia

¿Se puede hablar con usted de política sí o no?

No ser rían, no es tan sencillo. Tengo varios amigos, gente a priori encantadora, instruida y con sentido del humor, con la que no se puede tocar la política.

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No ser rían, no es tan sencillo. Tengo varios amigos, gente a priori encantadora, instruida y con sentido del humor, con la que no se puede tocar la política. Sépalo, si no se puede hablar con usted de política, si maldice, se retuerce y pierde la urbanidad, en realidad no se puede hablar de nada, de nada interesante, ya que el buen conversador, seguro de sí mismo, de su criterio y de buen estilo, no se enfada, ni se aflige por un intercambio de opiniones, sean las que sean.

Con el debido respeto que me merecen, damas y caballeros, siempre me ha parecido un error elemental y muy pueril el discutir. Me refiero a defender una postura airadamente ante otras personas airadas también o no, desde la agresividad y la paranoia. Me refiero por supuesto a contender, a acalorarse porque una o más personas no piensen del mismo modo que nosotros en uno o varios asuntos. No estoy hablando de examinar o tratar una materia desde distintas perspectivas con vistas a solucionarlo o llegar a un acuerdo o un sano y tolerante desacuerdo. El debate nos enriquece a todos, la batalla nos empobrece y nos aleja.

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Díganmelo ustedes que son razonables, ¿no es ridículo discutir sobre opiniones? Les pongo un ejemplo obvio. En un mundo menos inclinado hacia el absurdo y la ira expondríamos cortésmente nuestras diferentes tesis y llegaríamos a una sana y enriquecedora síntesis tal que así:

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_TESIS 1) Los coches rojos me gustan más que los coches negros.

_TESIS 2) Yo pienso que los rojos son poco funcionales, mejor negros o blancos, además si te quedas sin trabajo te puedes hacer cabify o taxista ¿No es perfectamente práctico?

Síntesis:

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_1) Lo entiendo, tiene sentido pero yo me compraré uno rojo porque me siento más sexi.

_2) ¡Disfrútalo!

Esta sería la discusión perfecta en el mundo perfecto. Ambos exponen su tesis con asertividad y firmeza sin menoscabo en ningún momento de la figura del interlocutor. Pero, queridos, al parecer, no vivimos en el planeta del buen juicio y nuestra conducta, no nos engañemos los unos a los otros, no destaca especialmente por la intelectualidad, la tolerancia y la gentileza.

TESIS 1) ¡No sé cómo alguien se puede comprar un coche negro! Los coches rojos son mucho más bonitos.

TESIS 2) Yo tengo un coche negro, prefiero los tonos discretos, y pienso que me cansaría del color rojo, pero los rojos son muy divertidos, a ti te pegan mucho.

Síntesis:

_1) No tienes ni idea, los coches negros son horribles y la gente que los conduce me cae fatal.

_2)jajjajajaja Vaya, lo tendré en cuenta en el próximo concesionario

.

Como pueden observar en esta segunda conversación, la tesis n1 es propia de un primate (y abundan). Afortunadamente, la escalada no se produce porque la tesis n2 proviene de una persona inteligente, diplomática y segura de sí misma que no necesita estar de acuerdo con el otro para respetarle, que no se siente vulnerado por las opiniones de la tesis n1, aunque estas sean groseras y agresivas y que no pierde el humor ni las maneras en ningún momento.

Sin embargo, en nuestro mundo, las diferencias de opinión son mal llevadas y peor recibidas y normalmente suscitan una lastimera escalada de acción-reacción, entre el delirio de persecución (me ofenden, me atacan, me agreden, si piensan diferente) y la embestida en presencia o no aquel que tiene una opinión diferente:

TESIS 1) ¡No sé cómo alguien se puede comprar un coche negro! Los coches rojos son mucho más bonitos.

_TESIS 2) Venga... Los coches rojos son horribles, como de chuloplaya con tabla de surf de poliexpan.

Síntesis:

_1) No tienes ni idea, los coches negros son horribles y la gente que los conduce me cae fatal.

_2) Ahora me explico la naturaleza de tus amiguitos, por pocos que sean.

Lo terrible de esto no es la desconsideración, ni la obscenidad que supone dar el salto del mundo de la opinión a la descalificación personal; ni enemistarnos con amigos o conocidos, desairarlos, despreciarlos o sentirnos insultados; lo lamentable es la fractura social que esta situación en masa llega a generar y todas sus consecuencias en incontables y estériles disputas y en la toma de medidas kafkianas que a todos nos cuestan muchísimo dinero y salud.

Por eso, amigos míos, les dejo aquí de propina unas valiosas recomendaciones que serán muy provechosas en las próximas semanas de agitación política:

1. Cuestiona la opinión de la gente, aunque sea buena gente. Cuestiona tu propia opinión

2. Disponte a cambiar de opinión ágil, deportivamente. Lo único que podemos cambiar en el mundo, son nuestros pensamientos, sentimientos y nuestra actitud.

3. Sé compasivo. Trata a las personas con cariño, respeto y humor, principalmente a tu persona

4. Si quieres derrotar a alguien perdónalo, compréndelo, dispénsale toda la consideración de que seas capaz y todo el amor.

5. La descortesía es un absurdo propio de personas obtusas e irracionales. Las buenas maneras son ficticias, gratuitas y agradables como los billetes del Monopoly; ahorrar en esta clase de divisa no es ruin ¡es majadero y loco!; por el contrario, regalarla es talento y entendimiento.

6. Desdramatiza, no seas histérico, ni afectado, ni cursi. No te indignes, es lo más ridículo que puede hacer una persona mayor de 5 años.

7. No te tomes nada personal. La vida es una batalla, pero el enemigo no está en las demás personas.

8. Sé humilde, aunque no lo aparentes. Aparenta ser humilde, aunque no lo seas.