Los sábados de Lomana: “Estamos hartos de la panda de ineptos y caraduras del Gobierno”

Personajes sin preparación, incapaces e impresentables para gestionar esta pandemia que genera muertos en cadena. Pobres muertos en soledad sin sus familias.

Carmen Lomana
Carmen LomanaCarmen Lomana

¡Hartitos y desesperados estamos todos! No tanto del confinamiento, que también, sino de la panda de ineptos y caraduras que tenemos en el Gobierno. Personajes sin preparación, incapaces e impresentables para gestionar esta pandemia que genera muertos en cadena. Pobres muertos en soledad sin sus familias. Sin flores, sin un entierro digno. Con unos cretinos que nos han quitado hasta nuestros derechos civiles en un confinamiento necesario, pero sin precedentes que nos ha traído en parte su falta de previsión mirando hacia otro lado, cuando ya tenían datos concluyentes, mintiendo descaradamente para llegar a una odiosa manifestación e infinitas reuniones y mítines como el de Vox en Vistalegre, con un Ortega Smith contagiando a diestro y siniestro. Cumpleaños masivos en los que el 80% terminaron infectados.

Ilusos ciudadanos que tampoco quisieron ver, a pesar de tener cerca el caso de Italia, la que se nos venía encima. Creyeron al “Doctor virus” con su impenitente chaqueta gris, la cual no se ha quitado en sus comparecencias televisivas desde el primer día, y en las que hemos visto todo tipo de demostraciones desagradables, como sacarse cera de su oreja derecha y después de la uña, toser y estornudar tapándose con las manos y, a continuación, tocarse la cara y el ojo izquierdo, hasta caer él también infectado... ¿y los pobres mandos de Policía que estaban a su alrededor? A este señor le hemos escuchado decir que no había ningún problema, que a su hijo le animaba a ir a la manifestación. De la misma forma que Carmen Calvo y sus amigas decían que había que salir en ella porque les iba la vida en ello. ¡Y tanto que les iba la vida! Casi se las lleva por delante el Covid-19. A partir de ese día se desató este horror en el que nos encontramos.

Ninguna previsión, ni respiradores, ni mascarillas, ni alcohol, ni ropa suficiente para los sanitarios...y lo que es más importante, para saber en qué punto estamos, que son las pruebas para detectar qué personas están o estamos infectadas y son asintomáticas, pero pueden contagiar. No tenemos ni idea de la chapuza que han hecho comprando los detectores de pruebas a una empresa no recomendada por el Gobierno chino, ya que ni siquiera tenía las mínimas garantías. Alguien habrá hecho negocio con la salud y los muertos. El Gobierno, por llamarlo de alguna manera, no contesta y censura a la Prensa. Da igual lo que les pregunten que ellos salen “por los cerros de Úbeda”. Un ministro de Sanidad que es un perfecto inútil, licenciado en filosofía, pero que ni siquiera utiliza algo de la elocuencia que se les supone a los hombres de letras para explicarnos lo que está ocurriendo. En Francia, las personas de Sanidad y ministros al menos tienen una actitud de credibilidad, saben dirigirse a los ciudadanos.

Ahora también nos toca sobrevivir a otra plaga que es la invasión de profetas en televisión e internet que vaticinan todo tipo de formas sociales que emergerán después de lo vivido. Es como el pasatiempo de tendencia: profetizar estupideces junto con mensajes contradictorios y apocalípticos acerca de este virus que ataca de forma selectiva y con diferentes caras. Nadie sabe nada, solo imaginan y así seguiremos leyendo cada día nuevas versiones hasta que tengamos la vacuna. Cuando todo haya pasado deberemos echar de sus puestos a todas las personas que han demostrado ser indignas de ocuparlos. De momento el futuro es hoy, pasar cada día sin contagiarnos. La crisis económica seguro que la superamos con muchas ganas de trabajar. Este verano nuestro turismo seremos nosotros mismos apoyando a nuestros hoteles y restaurantes. Eso es también solidaridad.