El siniestro juicio de Johnny Depp y Amber Heard: drogas, alcohol y desfase

El juicio contra el «Pirata del Caribe», acusado por su ex mujer de malos tratos, queda visto para sentencia y deja a su paso unas demoledoras acusaciones mutuas que destapan el lado más siniestro de las estrellas de Hollywood

Visto para sentencia. Bien podría ser el título de una de las películas de los protagonistas de este mediático juicio. Sin embargo, se trata de un capítulo más del culebrón entre Johnny Depp y su ex mujer, Amber Heard, y su convulsa relación con serias acusaciones de violencia intraconyugal por parte de la actriz. Su matrimonio tan solo duró 15 meses (entre 2015 y 2017), pero sus escabrosos testimonios dan para una novela (quizá negra) en toda regla. Si no, que se lo digan al tabloide «The Sun» que fue quien destapó los supuestos malos tratos del actor contra Heard, motivo por el cual se han sacado todos los trapos sucios a relucir.

El actor, de 57 años, puso a al tabloide británico y su grupo editor News Group Newspapers ante la Justicia por un artículo publicado en 2018, donde le llamaban «marido violento». Ahora, después de tres semanas de vista oral y con testigos dignos de un casting de Hollywood –con la presencia telemática de Winona Ryder y Vanessa Paradis en el tribunal londinense–, el juicio queda a la espera del veredicto del magistrado que se prevé para septiembre.

Pero más allá del resultado ya ha quedado en entredicho la imagen del «pirata» más famoso del planeta. Las acusaciones vertidas por Heard, de 34 años, son demoledoras, y él, en estos 21 días, tampoco se ha quedado corto en su aportación al folletín. Es más, poco se habla de la indemnización que recibiría el actor en caso de que el fallo sea a su favor (desde los 300.000 al millón de euros por difamación), sino que la suculenta historia de drogas, alcohol y desfase ha dejado al público con la boca abierta. Un espectáculo esperpéntico y surrealista que ha quedado muy lejos de limpiar su nombre.

La defensa de la protagonista de «Aquaman» ha tenido que demostrar 14 presuntos actos de violencia doméstica que se remontan a 2013-2016, y la de Depp, demostrar que todo lo que se afirmaba era falso. Entre las «perlas» que se han puesto sobre la mesa en el juicio está la afirmación del protagonista de «Eduardo Manos» de haber dado marihuana a su hija de 13 años, y acusar a su mujer de defecar en la cama. Éste ha sido uno de los momentos más escatológicos del proceso cuando fue calificado como «el incidente de la defecación». Al parecer fue el día del cumpleaños de ella cuando se encontró «heces en la cama»: «Es una de las cosas más inesperadas que he presenciado en mi vida, sí, tengo que reconocer que me hizo gracia y me reí porque era extraño. No era la caca de un perro, estaba convencido que la señora Heard estaba involucrada en dejar heces humanas en la cama».

También el actor, ante las acusaciones de violencia reiterada contra ella, confesó que en los momentos donde supuestamente se produjeron los actos estaba «demasiado drogado como para maltratar».

Incluso se ha escuchado en grabaciones aportadas como prueba a Depp reconociendo que tomaba «rayas de cocaína para comer» y que «quiso cortar el pene a Elon Musk» cuando sospechó que su mujer le era infiel. Otro de los momentos álgidos de este serial al que muchos encontrarán un parecido en la ficción con «Sr. y Sra. Smith, protagonizada por Angelina Jolie y Brad Pitt, un matrimonio que se relacionaban a base de puñalada (literales) y fuego abierto, es el del champán. Según la defensa de la actriz, Depp cogió en una ocasión una botella magnum y se la arrojó a la cara. Él lo niega. También le acusan de agarrar a Heard por el pelo y empujarla contra la cama. «Cuando ella intentó irse bloqueaste la puerta de la habitación y trataste de agarrarle el cabello», le increpó la abogada.

«Enfurecido y drogado»

Lo cierto es que el sinfín de situaciones aberrantes descritas por el matrimonio resulta alarmante. «En una ocasión llegó borracho y drogado, se enfureció y me tiró el teléfono como alguien que lanza una pelota de béisbol contra el ojo», dijo la ex esposa. De hecho, ambos han presentado documentos gráficos de sus rostros después de las supuestas agresiones mutuas.

Depp, que declaró durante cinco días seguidos, realizó un repaso repleto de consumo de estupefacientes, una adicción de la que culpó a su propia madre y que le llevó desde los 14 años a consumir «todas las drogas que existen bajo el sol». De hecho, su ex aseguró que ella, que nunca ha consumido, mantuvo su relación con el «pirata» con la intención de poder reparar su adicción.

Sobre el primer incidente que subraya su ex, en 2013, el lo rechazó de manera categórica. Al parecer, según la acusación, se rió y humilló a causa de uno de sus tatuajes. También calificó de totalmente falso el testimonio de la actriz sobre lo ocurrido en Australia en 2015, donde Heard aseguró haber sufrido «tres días de ataques que acabaron con una casa completamente destruida». El actor negó además haber abofeteado y arrojado a su pareja «contra una mesa de ping-pong» y matizó que, precisamente fue la actriz quien le lanzó contra la mano una botella de vodka que le cortó la falange de un dedo.

Según «The Sun», otro de los episodios destacables fue cuando, en un vuelo privado de Boston a Los Ángeles en 2014, el actor, se enfadó con la actriz y presuntamente la abofeteó y dio una patada en la espalda, una versión que contradijo en la vista el ex asistente personal de Depp, Stephen Deuters.

Durante las sesiones de Heard,insistió en que las amenazas de muerte eran constantes, «especialmente durante la última etapa de la relación». «Algunos incidentes fueron tan graves que tenía miedo de que me fuera a matar, bien intencionadamente o simplemente perdiendo el control y yendo demasiado lejos», acusó. Gritos, insultos, amenazas, puñetazos, bofetadas, golpes en la cabeza y asfixia fueron, según detalló Heard, parte del «abuso verbal y físico» al que le sometió Depp, a quien achacó un comportamiento «extremadamente controlador e intimidante». «El mismo se llamaba monstruo, era la forma que tenía de ocultar su alter ego violento y celoso», añadió.

Durante una de las sesiones clave de juicio, Ben King –que trabajó para Depp durante tres períodos separados entre 2014 y 2016, cuidando sus casas en Australia, Londres y Vancouver– señaló al tribunal que la pareja se comportaba «como niños pequeños» y que sus peleas «comenzaban siempre por cuestiones de lo más banales». En este sentido, King dijo que «presenció con frecuencia» a Heard «incitando e intentando provocar» a Depp, en quien nunca vio un comportamiento «violento o desagradable» con su ex esposa o incluso con cualquier otra persona.

Los expertos de la industria del espectáculo están divididos sobre la conveniencia del actor a exponerse a estas tres semanas de escrutinio público. «Ha sido extremadamente desacertado seguir adelante con esta demanda», dice Mark Stephens del bufete londinense Howard Kennedy. «Exponer (un divorcio difícil) a tal escrutinio es el colmo de la estupidez o la arrogancia», agrega.

Quizá una estupidez, pero también un ejemplo nefasto de dos personajes públicos en los que se fijan millones de personas y a los que sus fans imitan hasta la saciedad. Un ejemplo más de las miserias que esconde Hollywood y algunos de sus protagonistas.