Carlo Alberto Maccan, ¿un Románov?

Los descendientes de los zares acusan al «influencer» y personaje televisivo veneciano de hacerse pasar por uno de los suyos y le llevan a los tribunales

La lista de impostores que han dicho ser Románov es larga. El brillo y riquezas de los príncipes rusos, el lujo y la reverencia que les rodeaba, atraen. En julio de 1918 Nicolás II, la emperatriz Alejandra Feodorovna, sus hijos Alexis, Olga, Tatiana, María y Anastasia, y varios sirvientes, fueron asesinados en Ekaterimburgo. Ninguno de ellos sobrevivió, como se corroboró en 2008 mediante pruebas de ADN.

Sin embargo, como en otras familias reales -el caso de los falsos “Luis XVII de Francia”, es el más conocido- surgieron diversos impostores. Anna Anderson, en realidad Franziska Schanzkowska, fue la más famosa. Su alucinada historia se llevó varias veces al cine. Decía ser la gran duquesa Anastasia, hija menor de Nicolás II, pero otras, como Eugenia Smith, Eleonora Kurger, Natalya Bilikhodze o Nadezhda Vasílyeva, la imitaron. El único hijo varón de Nicolás II y Alejandra Feodorovna también “resucitó” en las personas de Vasily Filátov, Eugene Nicolaievich Ivanoff, George Zhudin, Alexander Savin, Heino Tammet o Michael Goleniewski. Michael Grey defendía ser hijo de Alexis y de la princesa Marina de Grecia, bellísima esposa del Duque de Kent. Veintitrés mujeres pretendieron ser la gran duquesa Olga, como Marga Boodts. Otras, como Larissa Tudor, Maddess Aiort, Michelle Anches o Natalia Radísheva Menshova afirmaron ser la gran duquesa Tatiana. Granny Alina dijo ser la gran duquesa María. En España también hemos sufrido personajes así. Alexis Brimeyer, que residía en Madrid, decía que su abuela Ceclava Czapska era en realidad la citada María y no se arredró a la hora de añadir a sus “apellidos” otros tan sonoros como Anjou, Borbón o Condé. Todo ello es prueba de la locura no exenta de vanidad y avaricia, que empapa a muchos de esos pretendientes.

El gran duque Jorge Mijailovich de Rusia, hijo del príncipe Franz Wilhelm de Prusia y de la gran duquesa María Wladimirovna de Rusia, Jefe de la Casa Imperial, ha presentado una demanda por presunta suplantación de identidad ante el Tribunal de Treviso contra Carlo Alberto Maccan Romanoff, modelo e “influencer”, nacido el 17 de diciembre de 1993 en Portobuffolè, en la provincia italiana de Treviso, que utiliza en Instagram y en su página web el apellido de la dinastía. El demandado pertenece a una familia de industriales italianos. Su abuelo, Inaco Maccan fundó en 1968 la multinacional Friul Intagli Industries S.P.A., dedicada a la manufactura de muebles.

Los verdaderos Románov tienen una responsabilidad histórica, cultural y benefactora. Así lo ha hecho el gran duque durante la pandemia, mediante la Fundación Imperial Rusa, dedicada a la beneficencia, la investigación médica y ecológica, colaborando con el banco de alimentos. Actividad bien diversa a la desarrollada por el sedicente Románov. La belleza física unida a un rimbombante apellido son miel sobre hojuelas en el mundo del lujo y para tener 200.000 “seguidores”, conversos a esa nueva religión. Carlo Alberto estudió en la Escuela de la Architectural Association de Londres y comercio internacional en la Regents University y se prodiga en eventos, televisiones o reuniones de la jet set.

En cierta publicación se decía que del gran duque Nicolás Nicolaievich de Rusia y de su mujer la gran duquesa Alejandra Petrovna, descendía un príncipe Inaco Maccanovič Romanov, de los Marqueses Maccan en Italia, hijo del príncipe Primo Maccanovič Romanov. En realidad, no existen ramas Románov, ni dinásticas ni morganáticas, que se hayan llamado jamás Maccanovič

Romanov. No existen descendientes de esos grandes duques casados con nadie apellidado Maccan o Maccanovič. Y no existen marqueses Maccan en Italia.

La Federación Genealógica Rusa publicó en enero que nunca existió ningún Maccan que por línea legítima o ilegítima descendiera de un Románov, y clamaba contra el uso de un escudo inventado Maccan-Románov utilizando las armas imperiales. El 9 de junio la cancillería de la gran duquesa María publicó un comunicado que aclaraba que el supuesto “Su Alteza Imperial el príncipe Carlo Alberto Maccanovic Románov-Holstein-Gottorp” no era tal y que nadie apellidado Maccan se había casado con ningún Románov. El día siguiente la Asamblea de la Nobleza Rusa emitió otro comunicado desmintiendo que Maccan perteneciera a la familia Románov.