La madre de Iglesias defiende con pasión las dachas podemitas

María José Turrión, durante una presentación el pasado marzo
María José Turrión, durante una presentación el pasado marzo

Con la misma pasión con que su hija política Irene Montero le atizaría en los mismísimos a Antonio David si volviera a las andadas, María Luisa Turrión, madre de Iglesias, ha defendido en las redes a Noelia Vera, secretaria de Estado de Igualdad, que se ha comprado un chalet con piscina y jardín en Fresnedillas. Escribió: «A los gilipollas que critican a la número 2 de Irene Montero por comprarse una vivienda con hipoteca y con su propio dinero: no lo hace con dinero negro, ni robado, ni por cobrar un pelotazo urbanístico, como se ha hecho hasta ahora. ¿Veis la diferencia o hacemos dibujitos?». Ahí está una madre coraje apoyando, cómo no, el imparable ascenso social de los suyos. ¿Es que por ser comunistas, le ha faltado decir, tienen que vivir en una chabola en la Cañada Real? No todos los casoplones son fruto de corrupciones, a ver si os queda claro, fascistas. Mirad los palacios de la derechona criminal, apunta. Si su Pablo no se hubiera ido, ahí tenían una potencial ministra de la Vivienda. No conocerá Cospedal defensa tan entusiasta de Casado, pero no debe importarle mucho. Acusada de espionaje a Bárcenas, se comenta que tanto la CIA como el Mossad pugnan por sus servicios. Ahí tiene el futuro garantizado a nada que Villarejo contribuya un poco más a la expansión de su papel de Mata-Hari pepera. Eso sí: necesitaría un buen alias. ¿Qué tal Cospe 007? También podría escribir un best-seller al estilo John Le Carré: «La espía que surgió de Génova» o «La chica del tambor marianista». Para su marido queda, por ejemplo, «El sastre de Panamá». Es un Del Hierro, ¿no? Imagino a Cospedal con una Walther PPK en la liga y se me abren las carnes. Y no digo nada si además supiera preparar el martini seco con vodka «agitado, no mezclado» o «mezclado, no agitado», a elegir. Demasiado para mi débil cuerpo, le grito al televisor.

Claro que los enterados de la cosa dirán que todo esto se veía venir desde que en 2011 participara en el ciclo de conferencias secretas del Club Bilderberg. Este año quizá inviten a la periodista Noelia Vera para que les ilustre sobre la transición de La Tuerka a la dacha.