Realeza

Irene Urdangarin, la verdadera joya de la corona

A diferencia de Victoria Federica, ha conseguido destacar desde la discreción

Irene Urdangarin
Irene UrdangarinJesus BrionesGTRES

Ya ha pasado más de un año desde que Victoria Federica de Marichalar decidió mostrar al gran público el contenido que publica en sus redes sociales, anteriormente restringidas a sus más allegados. Se convirtió así en el primer miembro de la familia más cercana a Felipe VI en «romper» con la discreción que exigen en Casa Real, y desde entonces su exposición pública no ha parado de crecer. La hija de la Infanta Elena quiere labrarse una carrera como modelo, y ya ha protagonizado varias portadas en revistas especializadas. Además, no hay un solo evento de postín en el que no se deje ver, y algunos medios ya se refieren a ella como la persona más destacada de los borbones. Sin embargo, a la nieta favorita del Rey Juan Carlos I –o eso dicen– le ha salido una seria competidora en los últimos días, y no es otra que su prima pequeña, Irene Urdangarin. La benjamina de la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin acaparó todas las miradas en el funeral del Rey Constantino de Grecia, que tuvo lugar el pasado lunes 16 de enero y que reunió por primera vez en dos años a los Reyes Felipe VI y Letizia, los Reyes Juan Carlos I y Sofía, las Infantas Elena y Cristina y los respectivos hijos de estas, aunque destacó la llamativa ausencia de la Princesa Leonor y la Infanta Sofía.

Pablo e Irene Urdangarin
Pablo e Irene UrdangarinRaúl TerrelEuropa Press

Irene Urdangarin, que va camino de convertirse en toda una mujer adulta, dio una lección de estilo y elegancia en las exequias de su tío abuelo, y nadie pudo pasar por alto la evidente belleza que se abre paso en su joven rostro. Mucho más discreta que Victoria Frederica, ha conseguido cautivar a la opinión pública y despertar un interés que, involuntariamente, desvía el foco hacia ella.

Pero la pequeña de los hijos de los otrora duques de Palma no sobresale solo por su físico. A diferencia de sus primos, se conoce que, igual que sus hermanos, es muy buena estudiante. Cultiva su mente y, a base de esfuerzo y dedicación, está decidida a ser algo más que «la hija de» una infanta de España. En cuanto a la relación con sus padres, tampoco ha seguido el ejemplo de Victoria Federica en este sentido. Tiene un vínculo muy estrecho con su madre, y también con su padre. Es muy protectora con ambos. De hecho, siendo todavía una adolescente, dio a su familia una lección de madurez al viajar desde Ginebra hasta España para ver en secreto a Urdangarin, cuando se encontraba preso en la cárcel de Brieva. No tuvo que ser fácil para alguien de su edad ver a su padre en esas condiciones, pero sabía que era lo que tenía que hacer. Esos días se hospedaba en el Palacio de la Zarzuela, junto a sus abuelos, y evitaba todo lo posible las salidas para que no trascendiera su visita, recuperando así el espíritu Borbón.