Copa del Rey

Opinión
Cuentan que Moncloa ha puesto en marcha el ventilador para refrescar a las familias de Feijóo y Ayuso. Un detalle, están en todo. También que se apaga la luminosa Marichús: la vicetiple primera ha pasado de la vehemencia desatada como principal cheerlaeaders del pivot monclovita al modo vicetiple contenida y desmemoriada que rectifica. Ante la cesión fiscal a Cataluña, las hemerotecas han hervido en recordatorios: «Yo no comparto el concierto económico con Cataluña», dijo. «Nunca se ha planteado que el Gobierno comparta la cesión del cien por cien de los tributos a Cataluña ni a ninguna otra comunidad autónoma», dijo. «Es radicalmente falso que el Gobierno se plantee ceder los tributos a Cataluña», dijo. Ahora avala sin que se le mude el color facial el acuerdo entre PSOE y ERC al «cien por cien».
¿Quién ha dicho que la política no fuera eso y que rectificar no sea de sabios/as? Leo: «Fuentes socialistas consideran que la cesión a Cataluña es un entierro para Montero pagado por Sánchez». ¿En serio? Los comentaristas se escandalizan como beatas ante un pecado habitual. ¿Acaso no hace callo la costumbre? Marichús tiene una fácil salida: le basta con seguir con fe ciega y amor incondicional la doctrina sagrada del Amado Líder que abrió caminos a todas las añagazas y patrañas posibles e imposibles. La doctrina marcada por Él cuando tantas veces le pillaron haciendo todo lo contrario de lo que dijo que iba a hacer: «Yo no miento, solo cambio de opinión». Palabra de Dios en el monte Sinaí de la Moncloa, primer mandamiento de su ley.
Ahora, ella musita cositas vanas y confusas, con atropellada verborrea, como siempre, sobre la cosa federal y solidaria. Pero de un momento a otro repetirá el mantra del Gran Gurú: «Yo no miento, solo cambio de opinión». Y si lo dice sin que se le entienda bien, mucho mejor.
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