El influencer Tomás Páramo
El influencer Tomás Páramo FOTO: Cortesía Tomás Páramo

Tomás Páramo, el ‘influencer’ del momento: “Pongamos de moda el amor frente a un mundo de odio”

Cuenta con más de 300.000 seguidores en Instagram, y casi un millón si se suman los de su mujer María G. de Jaime. Amigo de Victoria Federica acaba de volver de la frontera de Ucrania y, junto a su pareja, protagonizará un documental de su vida para Amazon

Si no están familiarizados con el mundo de las redes sociales, quizá no les suene el nombre de Tomás Páramo. Este joven madrileño de 26 años, es uno de los «influencers» del momento. Junto a su mujer, María García de Jaime, han creado una comunidad de casi un millón de seguidores en Instagram; donde, a pesar de su juventud, presumen de ser una de las familias más bonitas de la red, gracias a sus dos hijos, Tomás y Catalina, de 6 y 1 año respectivamente. Día a día, a través de esta plataforma, transmiten su estilo de vida y valores, además, trabajan con marcas afines a ellos. Una manera de desarrollar su carrera profesional como publicista, ya que el protagonista de estas líneas tiene muy claro que la figura de «influencer» es una manera de hacer la publicidad «más cercana»; por ello «con esfuerzo y empeño», hace unos años decidieron emprender esta carrera de fondo con el sueño de poder vivir algún día de ello. Y ese día finalmente llegó y no solo las redes sociales se volvieron rentables para la familia Páramo García sino que gracias a ellas, además, lanzaron una firma de ropa, Himba. También escribieron un libro «Botas de colores para días de lluvia» (2020) y ahora, son los protagonistas del documental producido por Hola y Amazon prime, «María y Tomás, en lo profesional y en lo humano».

Sorprende la madurez y seguridad con la que Páramo afronta esta entrevista en exclusiva a LA RAZÓN, pero que no les confunda esta fachada superficial que tienen las redes sociales, detrás de este «maniquí», se encuentra una persona «alegre, impulsiva, familiar y empática», tal y como se define él mismo. Y yo les añado otra: solidario. Hace tan solo unas semanas se convirtió en uno de los primeros voluntarios españoles en viajar a la frontera de Ucrania para ayudar a los más desfavorecidos en esta guerra, ya que, como bien asegura, busca utilizar su «poder» en redes sociales para que «entre todos consigamos poner de moda el amor, frente a un mundo que parece que se está quedando atrapado en el odio».

María G. de Jaime y Tomás Páramo
María G. de Jaime y Tomás Páramo FOTO: Daniel Gonzalez GTRES

Cuénteme cómo se decidió a ayudar en esta guerra.

No me gusta mucho hacer entrevistas de este tipo, porque ha sido un trabajo que, como yo, ha hecho mucha gente; y estos días la pregunta que más pensaba es «¿quién está ayudando a quién realmente?» Estaba en Roma, un viaje que me regaló mi mujer por mi cumpleaños y en el que conocimos al Papa sin esperarlo. Justo ahí estalló la guerra y fue un dolor que no me fue indiferente. Yo siempre me he sentido con el compromiso social de ayudar a los que más lo necesitan desde que era muy pequeño. A los 17 años me fui a un convento, a un hospital en el noroeste de Camerún, y siempre que he podido he aportado mi granito de arena para poder ayudar. Y es verdad que esta guerra, no quiero que suene egoísta, pero la veía al lado de mi casa, y sentía que tenía que dar todo lo que en mis manos estuviese. Organizamos aquí dos recogidas, me puse en contacto con Nadiya, ayudé a dar voz al proyecto y, como todo pasa por algo, esa noche de repente llamaron comunicando que faltaba una persona para ir a Ucrania porque le había surgido un contratiempo. Y dije: «Aquí estoy, me voy mañana». Ni lo pensé, sabía que tenía irme y se me estaba brindando la oportunidad de que así fuese. Me vine a casa, dormí lo que pude porque estaba bastante nervioso y nos fuimos para allá. La verdad es que todo lo que podamos ver aquí en imágenes, no tiene nada que ver con lo que sientes cuando allí llegas. Fueron dos días de viaje con una adrenalina increíble de las ganas que tenías de llegar y poder ayudar a tanta gente que estaba sufriendo. Luego llegas allí y te encuentras con la realidad, el rostro de las personas, el dolor humano llevado al máximo exponente y tú tienes que ser fuerte porque llegas para ser su esperanza. Y te traes en tu coche a personas con el futuro perdido, con sus sueños perdidos, con su esfuerzo y sus metas de ciertos años para conseguir cosas perdidas... y sobre todo ves a gente que es exactamente igual que tú y eso te pone en tu sitio. Da igual que tengas más o menos, en cualquier momento lo puedes perder todo. Es tan importante tener los pies en la tierra y darte cuenta que hay gente que día a día está sufriendo, y no podemos ser ajenos al dolor. Tenemos que dar gracias a Dios por todo lo que tenemos y ser conscientes que, quizá, tenemos suerte de poder estar en un buen momento de tu vida, pero que de un momento a otro, todo se puede acabar. Es verdad que ese viaje fue, por un lado, el viaje más duro de mi vida; pero por otro, bonito, en el que sabía que en cierto modo, a esa gente que lo tenía todo perdido, le estabas dando la oportunidad de salir de ese horror. Volver aquí fue bastante duro porque me encontraba fuera de mi realidad después del lugar del que venía. Me costó un poco, pero rápidamente nos pusimos a organizar otra recogida de necesidades que faltaban y fue una manera de volver a tener la mente activa. Es verdad que tenía que ir volviendo poco a poco. La semana pasada cancelé mis compromisos profesionales porque tampoco somos actores, no te puedo vender un producto si por dentro estoy roto. Que realmente lo que yo haga, sea de verdad, si no no tiene ningún misterio hacerlo. Creo que ese es el truco para que la gente que te sigue crea en ti, que vea que eres una persona comprometida, con los pies en la tierra, como cualquier otra persona.

¿Qué le mueve a ello? ¿La fe?

Una de las suertes que yo tengo en mi vida es tener una fe enorme y para mí es un regalo. Para nosotros, Dios es lo más importante que tenemos, cada día le damos gracias y sobre todo tenemos una relación muy especial con él. Vivimos en nuestra casa, matrimonio y trabajo teniendo a Dios siempre en el centro de todo. Para nosotros Dios es amor, es mirar a todo el mundo por igual, es servir a los demás, saber estar en el poder y saber estar en la sencillez. Yo todas las mañanas dejo a mi hijo Tomás en el colegio y al lado hay una iglesia en la que hacen la adoración al Santísimo de 9 a 9.15h, y para mi es mi momento del día. Ir todos los días, ponerme de rodillas al señor y ofrecerle mi día, ofrecerle mis cosas buenas y malas, mis virtudes y mis miedos; y pedirle cada día que me haga ser humilde, tener un corazón sencillo porque es la formula para vivir en este mundo. No ser una persona obsesionada con el poder ni con el dinero, porque además soy de los que piensa que tanto uno como otro te podrán dar mucho material pero te hacen ser cada día más pequeño como persona. De nada te vale tener mucho si lo que tienes es un corazón roto. Cada día, todos en nuestra vida tenemos que hacer lo posible para que cuando nos vayamos a la cama nos sintamos satisfechos con nosotros mismos. Y no hay mayor placer que sentirte cansado por dar tu vida por los demás.

El influencer Tomás Páramo
El influencer Tomás Páramo FOTO: Cortesía Tomás Páramo

Esta semana nos sorprendieron con la noticia de su documental. ¿Cómo surgió la idea?

Nuestro libro causó mucha expectación, tuvo gran éxito... supongo que, de cara a la productora, de ahí nació la idea de poder hacer este documental. A nosotros un día nos llamaron y nos dijeron «oye, nos gustaría hacer esto», y para nosotros fue como una cosa más de tantas que nos están pasando en nuestra vida desde hace varios años, que jamás hubiéramos imaginado.

¿Qué tienen María y Tomás para que se hayan fijado en ellos?

No lo sé. Quizá una de las claves de nuestro éxito sea la naturalidad, el habernos mostrado tal cual somos y ser nosotros mismos. Este documental lo que realmente refleja es cómo es nuestro trabajo, cómo es el día a día de María y Tomás... todo lo que no se ve. Por otro lado, también refleja quiénes somos nosotros, cómo pensamos; y es una forma de poder destruir el «monstruo» que, quizá, muchas personas se hayan podido crear de nosotros por una imagen, y que realmente tengan la oportunidad de conocernos de la manera más auténtica.

Éxito profesional, dos hijos, un libro y ahora también un documental. ¿Qué les falta?

Lo que nos falta es plantar el árbol (risas). Realmente lo que nos falta es no relajarnos y no conformarnos con lo que tenemos sino cada día seguir esforzándonos, construir cosas nuevas... Es verdad que tenemos algún que otro proyecto en mente: tengo dos libros muy especiales que me encantaría publicar en los siguientes años. En cuanto a la marca de ropa, que se consolide en el mundo de la moda, que sea esperada por la gente, que podamos seguir creciendo y ofreciendo colecciones que encanten; me gustaría también incluir la parte de hombre... ¡y los proyectos que estén por venir! Seguir teniendo ilusión porque así es como se consigue todo.

La fe cristiana y una gran amistad de años le unen a Victoria Federica

Victoria Federica en La Ventas junto a su madre la Infanta Elena y su amigo el influencer Tomás Páramo.
Victoria Federica en La Ventas junto a su madre la Infanta Elena y su amigo el influencer Tomás Páramo. FOTO: G3 GTRES

Aunque en un primer momento confiesa que prefiere no mezclar la entrevista, Tomás reconoce que «Victoria Federica es íntima amiga nuestra». «Es una amistad que nació hace años conociendo verdaderamente a esa persona. Porque, por su posición y por la institución de la que viene, hemos visto muchas imágenes de ella, mediáticamente ha tenido una gran persecución, que han puesto en valor mucho más las cosas malas de ella que las buenas, pero precisamente porque no se conoce quién es verdaderamente Victoria. Para nosotros es una persona que es de nuestra familia, que tiene un corazón de oro, es una persona excelente con todo el mundo, que se hace querer mucho y que te hace sentir querido. Y uno de los vínculos más grandes que a nosotros nos ha unido con ella es la fe. Compartimos mucho la fe, la oración, el haber vivido experiencias de fe muy parecidas; entonces yo creo que ese es el mayor secreto. Me parece fenomenal que sea el momento en el que realmente a ella se le conozca por quién verdaderamente es como persona y no por ser hija de, nieta de y por lo que la gente pueda especular de ella».