Santi Santamaría, al mejor postor

La hija de Santamaría, Regina, durante la subasta.
La hija de Santamaría, Regina, durante la subasta.

Can Fabes, el célebre restaurante creado por Santi Santamaría, fue ayer el protagonista de una subasta en la que se vendieron 500 lotes, piezas del pasado glorioso de uno de los establecimientos imprescindibles para conocer la revolución culinaria que ha vivido nuestro país. Desde que Santamaría falleciera en Singapur con 53 años a causa de un infarto, sus herederos trataron de continuar su labor entre fogones, gestionando un establecimiento que ha sido aplaudido por clientes procedentes de todo el mundo. Pero finalmente Can Fabes, tras el cierre de muchas de sus sucursales internacionales, vio este verano cómo se apagaban los fogones de la casa madre. La viuda y los hijos del cocinero decidieron en ese momento poner en una subasta pública vajillas, delantales o cuadros pintados por el propio Santamaría.

El escenario elegido para la muy concurrida venta fue el restaurante Caelis de Barcelona, donde muchos antiguos compañeros de profesión del desaparecido maestro se acercaron para poder pujar por alguna de las piezas. Regina Santamaría, hija del maestro de Can Fabes, aseguró ayer a este diario que tenía «sentimientos encontrados. En un principio, como es lógico, tenía tristeza por el cierre, pero ha sido una sorpresa ver que ha venido tanta gente a la subasta. Es la felicidad por comprobar que la gente respetaba a mi padre». En este sentido, Regina Santamaría mostró su satisfacción porque «muchos de los que han comprado estos lotes son cocineros de otros restaurantes. Ojalá un día pueda ir a alguno de esos establecimientos y me puedan servir en alguno de los platos de la vajilla de Can Fabes. Me hace mucha ilusión pensar que eso pueda ser así».

En Caelis pudo verse ayer a Joan Roca, Carles Gaig y Carles Abellán, quien se quedó muchos de los lotes que salían a subasta, entre ellos la chaquetilla del cocineropor la que pagó 1.000 euros. Otro chef, Romain Fornell, se quedó una docena de platos con serigrafías de Can Fabes y que ahora pasarán a formar parte de los tesoros de Caelis. Pero también hubo quien participó por teléfono, como pasó con compradores procedentes de Alemania o Turquía.

La mayor parte de las piezas encontraron comprador y los precios subieron gracias especialmente a tener un precio de salida asequible. Hubo excepciones, como la pieza estrella, un carro de plata valorado en 23.000 euros.

El dinero recaudado ayer servirá para ayudar a la familia Santamaría a pagar las deudas provocadas por el cierre del restaurante Can Fabes. La hija del desaparecido cocinero comentó que se ha quedado alguna pieza del restaurante de su padre, especialmente platos y cuadros. «Queremos hacer una exposición con los cuadros de mi padre y ya estamos trabajando en esa posibilidad», declaró Regina Santamaría. Será ésta una manera de poder conservar un legado que define una manera de entender la cocina.