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María Teresa Campos, harta de los desaires familiares

La matriarca del clan vive momentos de desasosiego por culpa de las personas a las que más quiere, sus dos hijas y su nieta Alejandra

María Teresa Campos, junto a sus hijas y nieta, a las puertas de su todavía mansión en Las Rozas
María Teresa Campos, junto a sus hijas y nieta, a las puertas de su todavía mansión en Las Rozas FOTO: GEN GTRES

La pobre no gana para disgustos. María Teresa Campos vive momentos de desasosiego por culpa de las personas a las que más quiere, sus dos hijas y su nieta Alejandra.

Carmen Borrego, su hija menor, “reniega” de que la incluyan en el término “las Campos” y alardea del Borrego como si no tuviera su segundo apellido, su nieta compadrea, y llora a la par, con Edmundo Arrocet, el hombre que más daño le ha hecho a la octogenaria periodista en su vida, y Terelu se lanza al abismo con quejas contra su hermana Carmen. Tanto desaire está destrozando emocionalmente a María Teresa, incapaz de imponer cordura y sensatez a sus chicas.

Su único consuelo ante tanto desatino es que ha conseguido vender su casoplón de Molino de la Hoz, en Las Rozas, aún perdiendo un buen dinero. Pero se ha quitado de encima los los altos costes de mantenimiento de la vivienda. Ahora residirá en un amplio poso ubicado en el mismo edificio en el que vive Terelu, más cerca de la capital madrileña.

La matriarca quiere reunir bajo el mismo techo a sus hijas y su nieta, limar asperezas entre unas y otras, y buscar soluciones que permitan recuperar una unión familiar que en estos momentos parece imposible