Y ahora, ocho años para José Fernando

Está siendo una Navidad dura para el clan Ortega Cano: ni el padre ni el hijo levantan cabeza. El primero recopila pruebas médicas e incluso pasa por el quirófano para posponer todo lo posible su más que segura entrada en prisión; el segundo lava las penas ya entre las rejas de la cárcel de Sevilla 1 desde el pasado 14 de noviembre. Pero las desgracias continúan para una familia que ya tuvo que sobreponerse a la pérdida de Rocío Jurado. Y es que la acusación particular ha pedido ocho años de cárcel para José Fernando, el hijo díscolo de la tonadillera y el ex torero, al encontrarle culpable de múltiples delitos en la aciaga noche del 2 de noviembre. El abogado que ejerce la acusación, Manuel Manzaneque, solicita para el joven cinco años por un delito con robo con violencia, dos años y medio por otro de incendio, seis meses y privación del permiso de conducir durante cuatro años por un delito contra la seguridad del tráfico y una multa de 2.160 euros por otro de hurto de uso de vehículo de motor.

Pandilla amenazante

Los hechos que ocurrieron en el bar de alterne El Rey 2000, en Castilleja de la Cuesta (Sevilla), tuvieron como protagonista a José Fernando Ortega Mohedano, a cinco amigos que le acompañaban aquella noche y al demandante, Jonathan V. A. Según el escrito de acusación, bien entrada la madrugada y en un claro estado de embriaguez, Jonathan golpeó involuntariamente a Francisco S. C., uno de los amigos de José Fernando, derramándole la copa de alcohol que portaba. Francisco exigió que se le abonara el importe de la bebida, y entonces se produjo un forcejeo. Rápidamente entraron en acción otros tres amigos de José Fernando, que, de manera «evidentemente amenazante», increparon a Jonathan. Éste se sintió acorralado, le lanzó a Francisco lo que quedaba del contenido de su vaso y salió corriendo.

A continuación se produjeron los hechos ya conocidos y que le han costado a José Fernando Ortega y a tres de sus amigos la prisión preventiva: le persiguieron, le golpearon hasta dejarle gravemente herido, le sustrajeron la cartera, dos teléfonos móviles, las llaves de su casa y las del Audi y huyeron con el coche, a pesar de que el hijo del matador de toros carecía de permiso de conduccir. Tres días después, la acusación afirma que José Fernando lo hacía por la localidad sevillana de Almadén de la Plata «bajo los efectos del alcohol y las drogas, según su propia declaración», a una velocidad superior a los 140 kilómetros por hora, chocó con una señal y cayó en la cuneta. Por ello, compró un bidón de gasolina acompañado por Isaac S. C. e Iván N. B. y le prendieron fuego al coche, que quedó totalmente calcinado.

Por lo dicho, la acusación pidió ayer ocho años de cárcel para José Fernando y penas similares para sus cinco amigos, además de exigirles una indemnización total de 25.319 euros. Por su parte, la Fiscalía de Sevilla ha solicitado para el primogénito de los Ortega cinco años de cárcel y una multa de 3.060 euros por un delito contra la seguridad vial y por una falta de lesiones. A la espera del juicio que dictamine qué condena deberá cumplir finalmente, José Fernando permanece recluido entre rejas, donde probablemente está pasando la peor de Navidad de su vida.

Ortega Cano, estable tras una operación sin complicaciones

José Ortega Cano, que el 23 de diciembre cumplió sesenta años, se encuentra ahora estable y ya está en su casa. El ex torero ingresó el viernes en el hospital Ruber Internacional de Madrid para ser sometido a una breve intervención quirúrgica por una obstrucción en el corazón. El diestro llegó al centro médico acompañado por su pareja, Ana María Aldón, y algunos familiares (como sus hermanos Paco y Eugenio). Se le practicó un «by- pass» y, según el informe médico, «el procedimiento se cursó sin complicaciones». Finalmente, no hizo falta ponerle un marcapasos, porque los problemas cardiacos que padecía no guardaban en absoluto relación con un mal funcionamiento del sistema eléctrico de su corazón. De esta manera, la operación fue sencilla y enseguida lo subieron a planta. Recibió el alta médica la misma noche del viernes y, a día de hoy, se recupera en su domicilio.