Baronesa Thyssen: «Sólo espero que Borja se dé cuenta de quién es»

Con la serenidad y perspectiva que da el paso del tiempo, la baronesa repasa para LA RAZÓN los momentos clave de su vida, sus proyectos profesionales y las desavenencias con su hijo 

Carmen Thyssen-Bornemisza: «Sólo espero que Borja se dé cuenta de quién es»
Carmen Thyssen-Bornemisza: «Sólo espero que Borja se dé cuenta de quién es»

Sin ataduras. Para ser, hacer y decir. Es la impronta vital que contagia la baronesa Thyssen con sus palabras y gestos, quizá el secreto de su éxito, pero también el origen de sus quebraderos de cabeza. Libertad para pronunciarse sobre el futuro de sus colecciones o sobre las desavenencias con su hijo Borja. Libertad para ponerse en cuclillas y saludar a unos pupilos de guardería de la generación de sus hijas que visitan el museo y acto seguido reunirse con Joan Mesquida. Libertad para cerrar un convenio con Turespaña para promover el turismo cultural y poco después ultimar una cita para mañana con Sara Montiel en defensa de los animales abandonados en verano. Así es Carmen Cervera, baronesa, madre y coleccionista.-Se la ve satisfecha con la firma del convenio con Turespaña.-Para unas cosas somos un museo estatal y para otras no. Aunque parezca mentira, no estábamos en las guías oficiales. Desde que se fundó el Museo Thyssen, uno de mis objetivos era que el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio nos hiciera caso, y gracias a Joan Mesquida por fin nos han escuchado.-Cuando aborda el tema de su colección y el Estado, da la sensación de que no se acaba de fiar...-He estado muchos años luchando, pero estoy bien, no hay problemas a la vista. -Ahora sus esfuerzos están más volcados en Málaga, en el museo que expondrá su colección privada...-Es la niña de mis ojos. El coleccionista nunca sabe por qué colecciona. Mi marido se hizo coleccionista para proteger los cuadros de su padre. Por un error de papel, las hermanas de Heini vendieron muchos y mi marido, para cumplir con la voluntad de su padre, se hizo coleccionista para recuperarlas obras perdidas. A mí me ocurrió igual, entré en este mundo para proteger el legado de mi esposo. Al final se ha cumplido el gran deseo del barón y su colección permanecerá unida por los siglos. -¿Se siente reconocida en nuestro país por sus méritos?-Claro que sí. Me han dado muchas medallas, como la banda de Isabel la Católica y la medalla de oro de las Bellas Artes. Ambas me las entregó el Rey.-¿Recuerda su primer premio? Fue el de Miss España...-Desde luego, entre otras cosas, porque fui la primera, en 1961. Siempre ha supuesto un orgullo representar a mi país. Todavía guardo la banda, junto con la de Lady España. -Forbes ha publicado un ránking con las mujeres más ricas del mundo hechas a sí mismas. No la he encontrado y usted ha sabido sacarse las castañas del fuego...-Mi marido y yo solicitamos no estar en las listas de Forbes.-¿Cree que todavía se asocian ambición y mujer como algo negativo?-Las mujeres no tenemos ambición, tenemos pasión. Cuando hacemos algo que nos gusta ponemos todo lo mejor de nosotras y eso lo confunden con ser ambiciosas.-¿Se considera una superviviente?-Todos los humanos somos supervivientes.-¿Qué es más complicado: gestionar el imperio Thyssen o sobrevivir en una isla perdida de Nicaragua durante unas semana?-Yo ya tengo bastante con lo mío. Para sobrevivir te toca asumir responsabilidades y tener disciplina. -¿La disciplina es la mejor herencia de su madre?-Y de mi hermano. Cuando era pequeña y alguna vez me quedaba dormida por las mañanas en los días de colegio, mi hermano venía con un vaso de agua fría y me la echaba encima. Me despertaba de inmediato y salía volando.-¿Lo ha repetido con sus hijos?-No, y no porque alguna vez no me hayan faltado ganas, pero Borja siempre se despertó a la hora. Ahora me he acostumbrado a dormir pocas horas, unas seis, y estoy la mar de bien. Antes necesitaba muchas horas de sueño.-Cuando hay problemas en casa, mi madre siempre repite: «Una madre es para cien hijos, pero cien hijos no son para una madre».-Estoy totalmente de acuerdo.-Otra: «Si estuviese tu padre...».-Yo también lo pienso a menudo. Si estuvieran mi madre y mi marido, que es el padre de Borja, estas cosas no hubieran ocurrido. Es una pena.-¿Cómo lleva estar siempre en el ojo del huracán del «cuore»?-Atender a los medios con una sonrisa es un deber. No entiendo a las personas que son conocidas pero huyen corriendo y se tapan las caras cuando se les acerca una cámara. Si eres conocido, tienes que afrontar lo que haces. Si no quieres que te persigan, vete a una montaña.-¿Cómo ha vivido la polémica sobre la paternidad de sus hijas?-Eso sí que duele más, porque son asuntos muy familiares y privados. La única cosa que realmente me molesta es cuando cuentan mentiras. -¿Qué tal se encuentran?-Son divinas y monísimas. Cuando estoy en Madrid hablo cada día con ellas por teléfono y, de vez en cuando. por videoconferencia. Cumplen cuatro años en julio, tienen profesoras de inglés, de ballet clásico y, por la tarde, una maestra de parvulario que me da las valoraciones, los dibujos...-¿Qué tal se les da el arte?-Carmen pinta muy bien y Sabina tiene voz. Por las noches, rezamos juntas y Sabina se lanza a cantar las oraciones. Parece que estamos en el coro de una iglesia.-Y para poner las cosas claras, una serie biográfica en Antena 3...-Al principio les pedí que no lo hicieran. Pero ahora, me encantará supervisar cómo se hace. Si está bien dirigida y cuentan con buenos actores, me plantearé un cameo. De lo que sí tengo ganas es de escribir un libro sobre mi marido, porque se han contado muchas mentiras de su vida. Él grabó sus memorias, que ya se han transcrito. Las quiero recopilar y, de paso, escribiré de los dos.-¿Heini ha sido el gran protagonista de la vida de Carmen Cervera?-En cada etapa ha habido protagonistas importantes. Cada instante de mi vida lo he vivido en plenitud: mis años de niñez fueron maravillosos, como los que pasé con Lex Barker, así como el tiempo que viví con otra persona que salió de mi vida y con la que viví un año y medio muy especial... Y después, conocer a Heini fue cosa del destino. Sólo desde ahí se puede explicar que esta colección esté en España. Me he dado cuenta de que, cuando vas con gente positiva, se crea una atmósfera especial y ocurren cosas increíbles. Así fue la vida con mi esposo. Hay que tener intuición para no estar con personas equivocadas en tu camino, porque te sale muy caro. -¿Eso es lo que le ha ocurrido a su hijo?-Creo que sí, aunque no quiero abordar su vida privada, porque es un problema suyo, pero esa persona –en referencia a su esposa Blanca Cuesta– cambió nuestra vida totalmente. Sólo espero que mi hijo se dé cuenta de quién es y de lo que aprendió de pequeño. Desde que tenía un año vivió en Villa Favorita, rodeado de una colección privada que hoy es el Museo Thyssen-Bornemisza. Creció con un padre maravilloso, con mi madre –a quien siempre llamó mami– que lo educó de forma excepcional, con mi hermano Guillermo, que le quería... Está preparado y educado para asumir todo lo que estoy haciendo.-¿En qué momento del día se acuerda más del barón?-Por las mañanas me acuerdo de mi madre; a mediodía, de mi hermano y, al anochecer, de mi marido. También tengo presente a mi padre.-Y de Borja...-A todas horas. -¿No le echa de menos para pilotar la nave Thyssen-Bornemisza?-Me encantaría que mi hijo me ayudara y sueño con ese día. Todo llega en esta vida.-La vimos hace unas semanas en Milán en una eucaristía oficiada por Benedicto XVI. ¿Qué le pide a Dios?-Hice un tramo del camino de Santiago durante tres días, con kilómetros de arriba abajo, y no pedí nada, entre otras cosas, porque ya sabe lo que necesito y espero que se acuerde... No hay derecho a estar siempre pidiendo, hay que agradecerle a Dios. -Dicen que tiene terror a la soledad...-No, nunca estoy sola.-Entonces, la evita.-Me gusta mucho, porque me permite dedicarme a mí y, por ejemplo, a pintar. Siempre quise saber qué ocurría detrás de un lienzo. Entonces entendí más al pintor y me enganché.-Y en una reciente venta solidaria para Haití, una de sus obras encontró comprador de inmediato.-Me hizo mucha ilusión. Lo pinté en óleo en cinco días y no se me secaba... Qué apuro.-Un galerista lo analizó para LA RAZÓN y la calificó como una pieza enigmática y sugerente, digna de poner a la venta. -¡Toma castaña! Voy a pintar más y habrá que montar una exposición. El primero de todos lo empecé en Jamaica y hasta la fecha tengo unos cuantos.-Su cuadro favorito es «Mata Mua» de Gauguin. ¿Lo vendería si pasara apuros económicos?-Si fuese a parar a un museo importante, claro que sí. En esta vida no se puede decir nunca que no de forma tajante.