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El puzzle de la rebelión libia

Antiguos miembros del régimen de Gadafi, activistas pro democracia y empresarios se mezclan al frente de la rebelión libia. El reciclaje de afectos al dictador no preocupa a los sublevados

  • Un miliciano rebelde, ayer, a las afueras de la ciudad de Brega
    Un miliciano rebelde, ayer, a las afueras de la ciudad de Brega

Tiempo de lectura 4 min.

03 de abril de 2011. 01:24h

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3/4/2011

Bengasi- Desde la inexperiencia, improvisando y cometiendo muchos errores, los rebeldes han empezado a formar sus órganos de Gobierno y sus instituciones, y a crear un Estado dentro del Estado de Gadafi, que, independientemente de cuál sea su destino, no volverá a ser un interlocutor válido para la comunidad internacional. Después de que la revolución triunfara en el este de Libia, las ciudades denominadas «liberadas» se dotaron de consejos para administrar sus asuntos locales y la vida diaria de los habitantes, en estas circunstancias tan excepcionales. Poco después, se anunció la creación del Consejo Nacional Transitorio, que aspira a gobernar todo el país y llevarlo a la democracia, pero, de hecho, ha quedado instituido como la nueva autoridad del este del país, donde el régimen de Gadafi está siendo desmantelado. Su jefe es un ex miembro del ejército, que desertó en los primeros días de las revueltas, pero su papel e intenciones no son del todo claras aún.

Mustafa Abdel Yalil se declaró unilateralmente «presidente» de la Libia libre, y sólo varios días después fue aceptado por el Consejo, que aun así parece tener otros representantes y pilares más destacados. Su portavoz, Abdelhafith Guga, es la cara visible aunque poco carismática de los rebeldes. Es un abogado de 53 años, presidente del colegio profesional de abogados y activista pro democracia en la sombra. A pesar de ser el encargado de dar voz al Consejo en estos momentos, no se prevé que vaya a desempeñar un papel importante en la era post-Gadafi, ya que no es un político ni demuestra tener cualidades para ello: poco diplomático, a veces frío y cortante, está defendiendo los logros de la revolución con mucho carácter.

Las otras dos caras conocidas de las autoridades rebeldes son los hermanos Gheriani: hombres de negocios, occidentalizados y con mucho carisma, siempre tienen una respuesta preparada para la prensa. Mustafa e Issam no descartan convertirse en personajes destacados de la escena política libia, pero no tomar parte de ella. Ambos han estado viviendo muchos años en el exilio y, en estos momentos, es precisamente la élite intelectual de la oposición en el exilio la que está jugando un papel importante en promover los primeros pasos de la Libia libre. Entre ellos, Mahmud Yibril, el representante del Consejo Nacional en el extranjero, quien ha sido muy convincente a la hora de vender la causa rebelde ante la comunidad internacional. Ali al Issawi gestiona junto a Yibril los asuntos exteriores del Gobierno revolucionario, antes era el ministro de economía y comercio de Muamar Gadafi.

El reciclaje de figuras del régimen no parece preocupar a los propios rebeldes ni a la comunidad internacional, que los ha aceptado como interlocutores válidos. Incluso al nuevo jefe militar de los rebeldes, Jalifa Hifter, que combatió con las tropas especiales de Gadafi en la guerra de Chad y ahora se propone dotar de estructura y estrategia al Ejército revolucionario, compuesto principalmente por voluntarios y militares profesionales desertores, como el propio Hifter.


De enemigos a aliados rebeldes
Mustafa Abdel Yalil dimitió como ministro de Justicia el 20 de febrero por la represión de las protestas por Gadafi y se enfrentó por años al actual portavoz rebelde y entonces abogado pro derechos humanos, Abdelhafith Guga

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