No hay rival para España

Pavel Yakovenko, el seleccionador ucraniano, miraba para otro lado cuando el árbitro pitó penalti a favor de su selección. «Si da igual», parecía pensar. España era tan superior que al técnico rival no le hacía ninguna ilusión la posibilidad de marcar un gol. Razón tenía porque De Gea paró el penalti que lanzó muy mal Konoplyanka.

Los jugadores españoles celebran la señalización del penalti que después Mata convirtió en el tercer gol del partido
Los jugadores españoles celebran la señalización del penalti que después Mata convirtió en el tercer gol del partido

Los ucranianos supieron muy pronto quién mandaba. Y no eran ellos. El equipo de Luis Milla da la impresión de jugar permanentemente partidos amistosos. Juega tan fácil, tan cómodo, que sus rivales parecen no tener la tensión propia de la competición. Pero no es eso. Es que sólo alcanzan a mirar la pelota, que se mueve entre los pies de los españoles demasiado rápido para ellos.

Los centrocampistas españoles dan la sensación de turnarse para brillar en los partidos. Para no abusar. O para demostrar que todos valen. Ayer fue Thiago el protagonista. El futbolista del Barcelona tiene aspecto de sobrado, de pretender siempre aparentar que no le cuesta trabajo hacer lo que hace. Pero es que no le cuesta trabajo. Pocos futbolistas hay en la Primera División española con ese toque de balón, ese dominio con todas las superficies.

Un pase del hijo de Mazinho con el empeine exterior es un espectáculo. Ayer, además, no hizo nada sin sentido. En otras ocasiones, el aburrimiento que le produce su superioridad sobre los rivales le lleva a caer en adornos excesivos e innecesarios para su juego. Pero ayer no. Ayer le daba tiempo a todo, a jugar para él y para todos sus compañeros. A punto estuvo también de marcar en la segunda parte, con el partido ya decidido, pero su disparo se marchó por encima del larguero.

No le dolió mucho ese gol que no marcó. Le hubiera hecho más ilusión que Bojan aprovechara el pase que le dio para dejarlo solo delante del portero ucraniano. Pero el delantero azulgrana se atascó en el área. Al menos, al «9» de España se le vio sonreír. Una buena señal ahora que llegan los momentos decisivos del torneo. Thiago fue el principal culpable del segundo gol de España. Llevó un contraataque por el centro con buena compañía por los costados. A un lado, Montoya. Al otro, Adrián. El pase al lateral lo remató el delantero para conseguir su tercer tanto del campeonato. Uno por partido. Adrián encuentra su mejor versión como internacional español.

Antes había llegado el tanto de Mata. Un buen pase de Ander Herrera que llegó limpio al delantero del Valencia gracias al resbalón de un defensa ucraniano. Resolvió con soltura el campeón del mundo, que no conoce los nervios. Ni en el área pequeña ni en el punto de penalti. Desde allí remató la victoria española en la segunda parte. Garmash le hizo penalti y se ganó la expulsión.

Como en el barrio, lo tiró él. Porque se lo habían hecho y porque lo manda Milla. Era la confirmación de la superioridad española. Tan evidente, que el «10» marcó el penalti con el brazalete de capitán porque Milla había decidido dar descanso a Javi Martínez, al borde de la sanción por acumulación de tarjetas. No es necesario abusar. Todos saben que España manda.

Ficha técnica:


0 - Ucrania: Kanibolotskiy; Butko, Rakitskiy, Kryvtsov, Selin; Chesnakov, Biliy (Golodyuk, m. 39); Konoplyanka, Garmash, Yarmolenko (Vitsenets, m. 82); Zozulya.

3 - España: De Gea; Montoya (Azpilicueta, m. 82), Botía, Domínguez, Didac Vilá; Javi Martínez (Parejo, m. 76), Ander Herrera, Thiago, Mata, Muniaín; y Adrián (Bojan, m. 81).
Goles: 0-1, min. 10: Mata; 0-2, min. 27: Adrián; 0-3, m. 72, Mata (penalti).

Árbitro:
Marijo Strahonja (CRO). Amonestó a Kanibolotskiy (m. 27), Yarmolenko (m. 45), Garmash (m. 66) y Konoplyanka (m. 73) por Ucrania; y a Montoya (m. 70) por España. Expulsó con roja directa al ucraniano Garmash (m. 71).

Incidencias:
Partido disputado en el MCH Arena de Herning ante 3.302 espectadores. Los jugadores de España lucieron brazalete negro por las muertes de Julián del Amo, ex secretario de la selección absoluta, y María Sarobe, madre de Juan Luis Larrea, tesorero de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Presenció el partido en el palco Ángel María Villar, presidente de la RFEF