Norma reconoce que vetó a Chelo García-Cortés por Jesús Mariñas

Matthias Kühn y Norma Duval en Tagomago
Matthias Kühn y Norma Duval en Tagomago

Menudo cuadro familiar el ofrecido por Norma Duval y sus hijos para presentar el marco incomparable y virginal de la isla Tagomago, a siete kilómetros de Ibiza, con el apadrinamiento natatorio de un David Meca que es mejor persona que deportista, y que no pierde la sonrisa un tanto infantil. También contó con amigos excepcionales como Jaime Ostos, María Ángeles Grajal y un Ángel Nieto dando lecciones de sencillez. Su sobrino Fonsi debería tomar nota como el clan Penélope de Antonio Banderas y Melanie Griffith, con simpatía nuevamente contrastada en la noche marbellera donde «la más» fue Paloma Cuevas en un traje de Rosa Clará.

Mientras la diseñadora vive el verano ibicenco con su pareja, los Banderas tienen la proximidad de los grandes, algo impensable en la escurridiza Eva Longoria, quien forma lógico tándem con Sandra García-Sanjuán en lo de montar cirios como la Gala Starlite. Banderas marca pautas y chocó con la espantá de Eduardo Cruz, muy juvenil pareja de Longoria. Ella tenía motivos para tan público cabreo al enterarse de que no volverá a «Mujeres desesperadas». Patricia Rato también estuvo en esa onda, a copiar prodigando buenas maneras, mientras Beatriz de Orleans opinó desatinadamente sobre Cayetana con la que no tiene mucha relación como no sea a través de lo que pueda escucharle a la princesa Teñu de Hohenlohe.

Más en su sitio estuvo Norma Duval, mostrando el poderío de su pareja Matthias, en esa isla ibicenca a tiro de piedra de la Península. Hubo reiteración de ensaladas viudas y repertorio o catálogo de salchichas alemanas. Pero los mejores platos son las vistas increíbles desde lo alto del islote donde Norma se desahogó rodeada de sus niños. Rio viendo cómo Meca insistía en retratarse plátano canario en mano, o ante la insistencia que mostramos por descubrir qué hay de verdad en lo contado por Chelo García-Cortés en «Sálvame» acerca de un veto de la ex vedette para que concurriese a Tagomago. «Sí, censuré su nombre porque Chelo me engañó. Cuando hace años le puse una querella tras contar que le parecía imposible que me hubiese embarazado Frade, me pidió llorando que la retirase. A la semana incumplió lo prometido. No hubiera sido bien recibida», me reveló, asegurando que con 55 años ya no tiene ganas de exhibirse en bañador. Argüí que Ana Obregón lo hace con algunos más, y Norma comentó: «Allá cada cual con su cuerpo». El suyo, todavía espléndido, está aún para muchas apoteosis humanas o revisteriles. Pero ella sabrá.