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El planeta de los libros de Martín Prieto: El hombre que pudo reinar

El planeta de los libros de Martín Prieto: El hombre que pudo reinar
El planeta de los libros de Martín Prieto: El hombre que pudo reinar

Mario Conde nunca pudo ni pretendió reinar en el sentido constitucional y, además, fue íntimo servidor del Rey y también de su padre, Don Juan de Borbón, pero su influencia planeó sobre las finanzas, la política, el modelo social en aquellos sus años fosforescentes en los que no había universitario que no quisiera ser como él y seguir sus pasos. Su caída rápida y estrepitosa coincidente con la agonía del felipismo le hizo acreedor a protagonizar un relato de Rudyard Kipling. Su mérito estriba en que pudo haber sido un rico más tras un pelotazo vendiendo caro a los italianos una farmacéutica obsoleta, pero prefirió emprender una carrera llena de obstáculos desoyendo los consejos de su esposa Lourdes Arroyo contraria a que él y Juan Abelló penetraran en Banesto.

Su demérito consistió en infravalorar las fuerzas políticas que lo consideraban un advenedizo, un aventurero que pretendía desmontar el sistema, concitando al tiempo la peligrosa enemistad de Felipe González y José María Aznar. Sus «Memorias de un preso» continúan reeditándose este año en Martínez Roca en un reflejo mortecino de su estrella apagada. Son un relato compasivo de sus tres estancias en la cárcel durante los diez años que duró su calvario judicial por irregularidades contables y seiscientos millones de pesetas evaporadas a través de la Argentia Trust, operadora de influencias, correveidiles y conseguidores tripulada por el ex gacetillero de deportes Antonio Navalón, experto en tomar millones de uno para entregárselo teóricamente a otro sin dejar rastro. El grueso de las memorias obedece a su título y son un fresco de las miserias penitenciarias, el frío acuchillante, el calor de ahogo, la droga circulante, el que se insertó un bolígrafo en el pene y firmaba los oficios abriéndose la bragueta o el mengano que introdujo cocaína en el estómago. La mirada de Conde es compasiva y cooperativa, pero él no se difumina en la niebla, ni se queja ni se duele de su suerte. Parece resignado y en el último tramo de su propio expreso de medianoche se da a la meditación budista sobre la que ya en libertad escribiría algún manual.


Asesinato social
Pero la memoria de las rejas está acribillada de su lucha legal desesperada contra lo que considera una colusión, un matrimonio morganático entre la Justicia y la Política y en donde ambas pierden sus mayúsculas para devenir en Patio de Monipodio o Corte de Milagros. Sin entrar en consideraciones legales, es obvio que la madeja del sistema lo linchó intentando un asesinato social que creo que fue consumado. Cayó como un leño en el charco de las ranas siendo sapo de otro pozo, y no se le toleró su ambición, su desparpajo, su independencia, talento y, sobre todo, sus no demostradas aspiraciones a entrar en política, revolviendo el bipartidismo imperfecto. Él niega la intención política pero hasta poco antes de la intervención de Banesto, uno de los hombres de confianza me sondeó varias veces a jalear un Mario Conde político. Probablemente ésta era una aspiración a largo plazo que el poder, el Gobierno y la oposición decidieron cortar. Uno de los magistrados que lo condenó para aceitar supuestamente al PSOE y lograr así exenciones fiscales a la corporación industrial del banco, fue hecho con ligereza, y si Conde hubiera sabido más de banca, habría quedado absuelto. Las sentencias que lo aplastaron no respetan ni la sintaxis y no es creíble que el personaje se apropiara de una peseta de las que no fueran suyas, que ya eran bastantes. No le destruyeron, aunque una jauría de mediocres lo inhabilitaron a perpetuidad y hoy, que es abuelo, se ha vuelto a casar y comparece en algún programa de televisión sin intenciones agresivas. Como es frecuente las memorias están trufadas de amnesias y es incomprensible la actitud de Conde ante un traidor confeso como Fernando Garro o Navalón como Mago Merlín. Y tropezándose en el rastrillo con Idota López Riaño y De Juana Chaos, con un plus de miserabilidad etarra, escribe de ellos con una untosa afabilidad.


- Título: «Memorias de un preso».
- Autor: Mario Conde
- Edita: Martínez Roca
- Precio: 22 euros.