Siete niños muertos en un ataque a otra guardería

El ataque se ha producido a pesar del incemento de seguridad en las escuelas
El ataque se ha producido a pesar del incemento de seguridad en las escuelas

«¿Por qué quieren matar niños?». Esta pregunta retumbaba ayer en China, donde a primera hora de la mañana se registraba el quinto ataque contra una escuela en menos de dos meses. Autoridades, psiquiatras y padres están tan preocupados como desconcertados ante esta cadena de asesinatos incomprensibles, perpetrados contra la categoría más protegida y venerada de un país en el que, por ley, están vetadas las familias numerosas y la mayoría de matrimonios tiene que conformarse con traer al mundo un solo hijo.La matanza de ayer fue, si cabe, más retorcida que las anteriores. Un hombre de 48 años irrumpió en una guardería privada de la provincia de Shaanxi armado con un hachuela de carnicero y a sangre fría descargó su locura contra un grupo de indefensas criaturas de entre dos y cuatro años. Siete de los niños han muerto junto a los dueños de la guardería, que, al parecer, intentaron protegerlos. Otros 20 menores presentan heridas graves y no se descarta que sea necesario revisar al alza el recuento de víctimas. Después de perpetrar el infanticidio, el asesino regresó a su casa y allí se quitó la vida, sin explicar a nadie los motivos del crimen. En las últimas semanas, el Gobierno intensificó la vigilancia en los recintos escolares y puso a la Policía a investigar una conexión entre los asesinos. Aunque se desconoce si están ocultando detalles, hasta ahora no hay ningún motivo para pensar que haya alguien, o algo, detrás de la cadena de asesinatos. Se trata, parece, de sujetos aislados. La opinión más extendida entre psiquiatras es que se está produciendo un «efecto de imitación» entre enfermos mentales, una categoría que, como todas, abunda en el país más poblado del planeta: se calcula que hay 173 millones de personas con trastornos en China, de las cuales apenas un 9% recibe el tratamiento médico necesario.El primero de los asesinatos se produjo el 23 de marzo, cuando un médico, iracundo porque le abandonó su novia, mató a ocho niños a cuchilladas e hirió a cinco en una escuela. La matanza ocupó portadas y abrió telediarios. El culpable fue ajusticiado en medio de una cobertura periodística obsesiva, algo novedoso en China, donde los medios han estado controlados por el Estado y sólo en los últimos años empiezan a actuar según criterios de mercado que exigen «vender» noticias llamativas, como son los sucesos.

Exposición mediática Algunos expertos creen que ahí empezó todo: la exposición mediática habría activado la imaginación de potenciales homicidas. Y de hecho, para evitar que estos crímenes sigan ocurriendo, el Gobierno ordenó ayer retirar pronto la noticia de las diferentes televisiones y páginas web. Por supuesto, hay conjeturas de todo tipo y decenas de presuntas perversiones sociales sobre las que cargar las culpas. Se habla de frustraciones generadas por las desigualdades sociales, de la dolorosa transición desde el comunismo protector a un modelo individualista, e incluso de la ley del hijo único. Lo cierto es que los perfiles de los asesinos eran todos distintos. Ha habido pobres y gente acomodada, enfermos mentales diagnosticados y personas aparentemente equilibradas…. Quizás lo único que tienen en común sea su insana obsesión por llamar la atención con su locura homicida.

Cinco ataques desde marzo- 24 de marzo. Ocho niños fueron asesinados por un doctor que dijo estar enfadado porque su novia le había dejado.- 28 de abril. Un ex profesor de 33 años y con problemas mentales hirió a 15 niños y un maestro.- 29 de abril. Un parado hirió a 3 adultos y 28 niños en una guardería con un cuchillo. - 30 de abril. Un campesino hirió a martillazos a 5 niños en una escuela primaria.