The Flaming Lips y Love of Lesbian ponen el broche de oro al Festival SOS 48

MURCIA-Más de 60.000 personas han disfrutado de las 48 horas de música, arte y reflexión de la quinta edición del Festival Estrella de Levante SOS 4.8 que ayer terminó con los conciertos en la plaza de Santo Domingo donde se pudo escuchar a los murcianos Klaus and Kinski, a los que siguió Parade, en sustitución de Maika Makovski, y cerraron The Monomes, en un día espléndido y soleado en el que muchos aprovecharon para terminar la jornada en la plaza de las Flores con unas marineras y unas cervezas.
Pero el domingo fue la tercera jornada del SOS 4.8, a la que todos no llegaron porque el cansancio ya se dejó notar, a última hora del sábado por la noche, entre los que vivieron con alto voltaje los conciertos desde el viernes. Lo que sí que es cierto es que aunque Pulp podría decirse que fue el cabeza de cartel, el sábado el festival propuso nombres inquietantes y siempre sorprendentes como Matthew Herbert o The Flaming Lips.
Aunque un ir y venir de gente siempre es una constante en festivales como el SOS 4.8, muchos SOStivaleros eligieron Antònia Font para arrancar la jornada del sábado. Los isleños comenzaron su concierto a las ocho y diez, con la puntualidad que ha caracterizado a esta edición del festival murciano, si bien los conciertos habían arrancado dos horas antes con Oso Leone, Yuck y los entrañables Parade que han hecho doblete este SOS 4.8. Antònia Font, con sus ritmos mediterráneos, melodías vitalistas y luminosas, levantaron los ánimos de un buen número de seguidores que corearon sus éxitos, muchos de ellos todavía con la sonrisa en la cara después de disfrutar de los hilarantes monólogos de Museo Coconut: Reyes, Sevilla y López. Antònia Font hicieron un recorrido por los temas de su popular y último álbum, «Lamparetes», casi en el mismo orden que aparecen en la grabación, intercalándolas con canciones anteriores que sus incondicionales coreaban junto a Pau. Además fue todo un aliciente poder escuchar una lengua diferente al inglés y al castellano, imperantes en este tipo de festivales. Los baleares se despidieron del público, como viene siendo habitual, con «Calgary 88», mientras sonaba el «Atlantis is Calling» al que hacen referencia en su canción.
Mientras tanto, Bigott desplegó sus recursos musicales y estéticos que trasportaban a los asistentes al Woodstock del 69. Una pena que el solapamiento de horarios de los festivales obligue a elegir entre un grupo u otro en determinados momentos en los que las bandas que suenan en distintos escenarios son imprescindibles.
En una escapada con intención de visitar al señor Herbert, que a estas alturas estaba finalizando su recreación de la vida de un cerdo, una vez más se pudo confirmar su genialidad siempre sorprendente. El músico inglés, ataviado de bata blanca junto a tres músicos más y un cocinero que daba sentido a la vida del cerdo cocinando sus carnes, deleitó al público con un espectáculo en el que Herbert demostró su habilidad para crear toda un composición musical a partir de sonidos provenientes de cualquier cosa, en este caso mayoritariamente del cerdo y su entorno. Público en pie y buen sabor de boca, después de la inmersión en el universo del británico y de probar los platos que el cocinero había preparado mientras tanto.
Klaus & Kinski jugaban en casa e hipnotizaron a la afición con temas como el ya mítico «Nunca estás a la altura». Pasadas las diez de la noche, el sonido de Mogwai empezó a extenderse por el escenario principal como si fuese una masa densa y pegajosa que, en determinados momentos, logró atrapar al público y sumergirlo en su particular atmósfera mientras «se expandían» temas como «Rano Pano». Simultáneamente, en el escenario pequeño, un gran número de SOStivaleros bailaba y descubría que a pesar de su nombre, Delorentos no era un grupo español. Los irlandeses hicieron gala de un impecable sonido aunque no muy novedoso.
Tras finalizar estos dos conciertos, hubo una pausa de media hora en los dos escenarios principales, aunque sí que se podía escuchar a Miqui Puig en el interior del Auditorio. Y llegó la medianoche y la hora de elegir entre dos interesantes propuestas. En este caso entre el Columpio Asesino y The Flaming Lips. No fue difícil escoger una de las alternativas porque es indiscutible que no se tiene la oportunidad de ver a menudo a la banda de Wayne Coyne, mientras que al Columpio Asesino lo hemos podido escuchar varias veces en la Región en poco tiempo. Así que muchos SOStivaleros se dejaron llevar para disfrutar de uno de los habituales, pero espectaculares, conciertos de The Flaming Lips. Impecable y absorbente propuesta visual y explosión de color en el escenario en el que no faltó la lluvia de confeti, el público disfrazado en escena, globos de colores, Wayne Coyne rodando sobre el público dentro de su particular bola gigante de plástico transparente, y el particular universo sonoro de los de Oklahoma que agita las entrañas e hipnotiza con sus sonidos. La versión de «Sweet Leaf» de Black Sabbath abrió el concierto que terminó con «Do you realize?».
The Flaming Lips quizá no vencieron el pasado sábado ante un público que mayoritariamente esperaba ansioso a Love of Lesbian pero sí convencieron y dan la razón a la revista inglesa Q que, en 2002, los incluyó dentro de las 50 bandas que se deben ver antes de morir. En una fugaz escapada fue posible comprobar cómo El Columpio Asesino hizo bailar toda la noche a su creciente número de fans que acudieron velozmente cuando vieron venir el «Toro», ese hit que ha roto las barreras del indie para convertirse en todo un himno de la noche. Para consumir las últimas horas del SOS 4.8 ,y antes de ver a los más esperados, los asistentes se pudieron empapar del espíritu festivo y melancólico, a la vez, de La Casa Azul. Guille Milkyway, al que hemos visto en numerosas ocasiones en el Lemon Pop y que en esta ocasión ha vuelto a Murcia convertido en un artista consolidado, con una puesta en escena cuidada, con luminosos que anunciaban el grupo y con la estética retro futurista que caracteriza al grupo. En el set de La Casa Azul no faltaron sus letras y melodías agridulces de «La Fiesta Universal» o «Esta noche solo cantan para mí». Más de uno quería quedarse toda la noche bailando con La Casa Azul, pero la falta del don de la ubicuidad y la tentación de escuchar las nuevas canciones de Love of Lesbian, hizo que muchos SOStivaleros se desplazasen hasta el escenario Estrella de Levante. El grupo que hace dos años triunfaba en el escenario pequeño, en esta ocasión volvía al SOS 4.8 convertido en todo un fenómeno de masas. Los catalanes llenaron el aforo del escenario grande haciendo cantar y bailar a sus incalculables fans demostrando el buen momento del pop español, con grupos minoritarios hasta hace dos años y que ahora compiten en cuanto a público con grandes nombres del pop internacional. Los catalanes comenzaron su concierto con dos temas de su nuevo álbum que ya han avanzado en la red y siguieron haciendo un repaso por sus archiconocidos «La Niña Imantada» o «Allí donde solíamos gritar» en una versión adaptada para que su público pudiese cantar. Como es habitual se despidieron con «Algunas plantas». En este momento se podría decir que acabaron los grandes conciertos del SOS 4.8, aunque quedaba todavía el epílogo: CSS y YALL en el escenario pequeño. Prueba superada. Los ansioSOS ya esperan la sexta entrega del SOS 4.8.