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Casanova un nacionalista que no lo fue por César Vidal

El nacionalismo catalán, que ayer salió a la calle, se vale de referencias como la de que Rafael Casanova murió por la independencia. Es falso

  • Casanova un nacionalista que no lo fue por César Vidal

Tiempo de lectura 4 min.

10 de julio de 2010. 22:28h

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10/7/2010

Los últimos años de la dinastía de los Austrias significaron la decadencia política del imperio español. A la muerte de Felipe IV, le sucedió un pobre enfermo – Carlos II el Hechizado– que, a su vez, falleció sin descendencia y dejó la corona a Felipe de Anjou, pariente de Luis XIV de Francia.   En 1700, la coronación de Felipe V fue aceptada sin problemas por la totalidad de España, incluidas las cortes de la antigua corona de Aragón como fue el caso de las catalanas. 

Sin embargo, el deseo de Inglaterra y Holanda de impedir la hegemonía francesa en el continente provocó una guerra europea que tendría su repercusión en España ya que, como candidato alternativo a Felipe V, los aliados propugnaron al archiduque Carlos. El 13 de octubre, el archiduque Carlos desembarcaba en Barcelona y se iniciaba la denominada Guerra de Sucesión que dividió a España de manera desigual. De hecho, ni siquiera Cataluña, que era partidaria en su mayoría del aspirante austriaco, rechazó del todo a Felipe V. Así, ciudades como Cervera mostraron desde el principio una firme lealtad hacia el Borbón.
Desde 1707 hasta 1710, Felipe V obtuvo una victoria militar tras otra. Para colmo, en 1711, murió el emperador José I y el archiduque Carlos pasó a ser el heredero directo del trono imperial.

Se transformaba así en alguien que podía repetir la alianza hispano-germánica de la época de Carlos V. Para la alianza anglo-holandesa resultaba pues imperativo concluir el conflicto. En septiembre de 1711, el archiduque embarcó en Barcelona. El 25 de julio de 1713, las tropas borbónicas iniciaron el asedio de Barcelona.

El 30 de noviembre, Rafael Casanova, un partidario del archiduque que, le había honrado con anterioridad, fue nombrado conseller en cap de Barcelona. Dado que Barcelona se hallaba en una situación desesperada, no sorprende que el duque de Berwick,  comandante de las fuerzas borbónicas, propusiera la rendición el 3 de septiembre. Ante esa situación – ¡en la que los catalanes llegarían a pedir que los vencedores les abonaran los gastos que les había ocasionado la guerra! – Rafael Casanova intentó ganar tiempo proponiendo un armisticio de doce días.

Sin embargo, la propuesta de Casanova fue rechazada y el asedio continuó. El 11 de septiembre, día del asalto final de las tropas borbónicas, Casanova hizo acto de presencia en la muralla con el estandarte de Santa Eulalia y, herido por una bala en el muslo, fue trasladado al colegio de la Merced. Temiendo por su suerte, algunos familiares y amigos difundieron la noticia de que había muerto combatiendo.  La realidad fue que no sólo se salvó sino que además logró trasladarse a la finca de su hijo, en Sant Boi de Llobregat.

Las nuevas autoridades borbónicas no se comportaron con él con rigor. En 1719, fue amnistiado y volvió a ejercer la abogacía hasta 1737, en que decidió retirarse. Sus últimos años –una década– transcurrieron apacibles en Sant Boi de Llobregat. Desde luego, poco podía sospechar que lo convertirían en independentista, caído en el asedio de Barcelona y mártir, circunstancias las tres que son completamente falsas.

Como en tantas ocasiones, el nacionalismo catalán propalaba groseras mentiras para obtener sus objetivos.

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