Buenos Aires

El Ejército mata al jefe del brutal cártel del Golfo

El Gobierno de Felipe Calderón sigue abatiendo capos de los distintos cárteles. El último en caer ha sido el líder del cártel del Golfo, Ezequiel Cárdenas Guillén, alías Tony «Tormenta», cercado y muerto en un enfrentamiento con elementos de las Fuerzas Armadas en su bastión de poder: Matamoros, en el estado de Tamaulipas, fronterizo con Texas.

.
. larazon

Tony no vendió barata su piel. La muerte del hermano de Osiel Cárdenas Guillén, otrora jefe del cártel del Golfo, fue resultado de una serie de enfrentamientos armados registrados en esa ciudad, en los que participó el Ejército y la Marina, y que se prolongaron por varias horas.
El balance oficial es de 10 muertos. Además de Tony Tormenta, cuatro sicarios de su círculo cercano fallecieron; tres soldados perdieron la vida y cuatro más resultaron heridos.
Tony Cárdenas llevaba tiempo evadiéndose de las autoridades, siempre con la ayuda de policías y funcionarios corruptos.

Pero el jueves 4 de noviembre se inició la última operación para aprehenderlo, tras haberse identificado una serie de domicilios que le servían de escondrijos. Finalmente le acorralaron en la colonia Centro de Matamoros. Ciento cincuenta infantes de Marina, de un total de 660 desplegados en el área, llevaron el peso de la batalla. Fueron recibidos con granadas y disparos de armas de grueso calibre, lo que derivó en un enfrentamiento que se prolongó más de dos horas.

El operativo obligó al cierre de los tres puentes internacionales que conectan México con Brownsville, Texas, así como la carretera Reynosa-Matamoros.
Desde 2009, el Gobierno norteamericano había puesto precio a su cabeza: cinco millones de dólares. México lo tenía en su lista de narcos más buscados con una recompensa de dos millones y medio de dólares.

Después de la captura de Osiel Cárdenas Guillén en marzo de 2003, su hermano, Tony, se convirtió en el sucesor, asumió el control del cártel del Golfo y un año después logró imponerse a cabecillas de otras células como José Eduardo Costilla «El Coss», uno de los hombres fuertes de «Los Zetas», que buscaba el liderazgo de la organización. «Los Zetas», antiguos militares de las fuerzas especiales, eran el «brazo armado» del cártel del Golfo hasta que decidieron separarse y traficar por su cuenta.

Así, la principal preocupación de Tony fue mantener el poder del cártel, fundado en 1970, en la llamada «frontera chica», que es de uno de los más importantes cruces de droga para el mercado norteamericano. Allí, la organización mantenía bajo su control a jefes de la Policía y directores de penales, así como estrechos vínculos con políticos, sobre todo en Tamaulipas, que lo han llevado a convertirse en uno de los entes del crimen más poderosos de México y del mundo.