Las tapas solución a la crisis de la hostelería

Bares y restaurantes creen que el cambio de hábitos por la crisis, del mantel al picoteo, duplicará las salidas a cenar de los valencianos

La crisis obliga a cenas más económicas, como la que ofrece la ruta de la tapa
La crisis obliga a cenas más económicas, como la que ofrece la ruta de la tapa

Valencia- El gasto en ocio es el primero del que se prescinde cuando llegan las apreturas económicas. Hoy en día, salir a cenar es para muchos un lujo, lo que ha provocado en gran parte la crisis del sector de la hostelería, que suma a la lista de golpes a la caja la ley del tabaco o el «botellón». Los empresarios dicen que no pueden ajustar más los precios y que apenas sobreviven con lo que sacan -llevan un par de años con el precio del menú congelado-, así que las alternativas pasan por medidas más creativas. La última de ellas es ambiciosa, pues implica un cambio de hábitos.

Y es que los bares y restaurantes de la Comunitat creen que su futuro pasa por la tapa, y a pesar de ser conscientes de que el cliente valenciano «es más de mesa y mantel», están comprobando una modificación del consumo. Si ante la falta de presupuesto la gente solo se puede permitir cenar fuera de casa una vez al mes, la oferta del tapeo «duplicará la frecuencia de salida». «La crisis nos devuelve a nuestras raíces, al local más tradicional y al picoteo», explican al respecto desde la Confederación Empresarial de Hostelería y Turismo de la Comunitat (Conhostur). De hecho, 59 locales de la capital -en los barrios de Ciutat Vella, Russafa, Cánovas, Pla del Real y Poblados Marítimos- ofrecen hasta el próximo día 4 de noviembre una tapa y una cerveza por 2,5 euros. Sin embargo, según el portavoz de Conhostur, Vicente Pizcueta, actualmente son más de 200 los locales de Valencia que han optado por esta oferta más económica. En este sentido, recuerda el «fenómeno de Oliva», una población en la que la gastronomía basada en la tapa se ha instalado de manera tan fuerte que el consumo de cerveza ha aumentado un 14 por ciento.

El puente de Todos los Santos será la prueba de fuego y, aunque los resultados turísticos están supeditados al clima, las previsiones son «mejor de lo esperado, pero peores que el año pasado». Entre las iniciativas para atraer a los clientes en Halloween, los hosteleros tematizarán los platos -pinchos con calabaza o pimiento rojo emulando regueros de sangre-, decorarán locales y renombrarán platos con sugerentes alusiones al día de los muertos.

Halloween se españoliza
Las importada fiesta de Halloween se prevé este año más animada incluso que la anterior. «Es la celebración que más ha crecido en la última década», explica Pizcueta. «Ahora hay que conseguir que la gente se disfrace y se vaya de bares». La otra alternativa es el «botellón», que el año pasado trajo de cabeza al Ayuntamiento de Valencia, por lo que la noche del próximo miércoles, la Policía Local extremará la vigilancia y las sanciones a fin de evitar este fenómeno. Por su parte, la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios ha detectado una serie de artículos para estas fechas con diversas irregularidades. Entre ellos, una capa de disfraz para niños pequeños con cordones al cuello y que ya fue incluida en la Red de Alerta a principios de este año, o unas cápsulas que imitan sangre y en las que no aparece ninguna indicación de los componentes, además de que se confunden con cápsulas de medicamentos.