CRÍTICA DE CINE / «18 comidas»: la mesa está servida

 
 

«Al principio no sabía muy bien de qué iba la película; después me quedé con la idea de hasta qué punto es difícil ser feliz. A veces, es necesario pasar por un infierno o por algo que se le parezca», revelaba días atrás Jorge Coira («El año de la garrapata», 2004), director de «18 comidas», una cinta en la que sus personajes tratan de buscar la felicidad y en la que los alimentos juegan un papel fundamental.


Luis Tosar, Esperanza Pedreño, Sergio Peris-Mencheta, Víctor Clavijo, Cristina Brondo y Juan Carlos Vellido son algunos de los actores que conforman el reparto coral de un filme en el que puede haber ecos de Robert Altman y de «Magnolia», dirigida por Paul Thomas Anderson. Para Coira, «la mesa es un lugar en el que pasan cosas sublimes, desde el gusto por comer hasta toda clase de experiencias vitales», para añadir con cierta ironía: «A mí me dejaron en una comida». Alrededor de un plato, más lleno o menos vacío, y durante un día, seis historias se condimentarán al gusto.