Huelva

Un funcionario de la Junta espera 45 días para tener pupitre y ordenador

Un funcionario de la Junta espera 45 días para tener pupitre y ordenador
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Sevilla- «A principios de noviembre del año pasado solicité un traslado de departamento. A uno de diciembre me lo habían concedido pero ni siquiera mi superior había sido informado. Ni yo tampoco. Así que seguí trabajando en mi anterior función unos días, hasta que llegó una orden en la que se comunicaba mi nuevo destino. Desde entonces, no he tenido una función fija e incluso me he visto obligado a atender en la silla de las visitas. Lo mío, perdóname la franqueza, ha sido incluso motivo de cachondeo por lo extravagante de la situación».

El funcionario que hace este relato, y que acumula un retraso de más de un mes y medio para que le asignen un nuevo pupitre y ordenador, lleva nueve años vinculado laboralmente a la Junta de Andalucía. En los últimos ejercicios ha prestado servicio en el departamento de Empleo, cuya consejería está enmarañada en los casos de corrupción vinculados a los ERE fraudulentos y a los cursos de formación.

Según fuentes consultadas, tras el escándalo se ha incrementado el nivel de presión sobre algunos funcionarios, que el control político detecta como «desafectos a la causa». «Algunos de nuestros superiores se jactan de decir en reuniones de trabajo o encuentros informales: "Soy del PSOE y estoy aquí para defender los intereses del partido. El partido siempre será para mí lo primero". Hablamos de la cúspide del organigrama», aseguran fuentes consultadas por LA RAZÓN.

«Creo –continúa el funcionario andaluz, cuya situación resulta absolutamente kafkiana ya que, aunque está contratado, sus superiores siguen sin decidir a qué puesto destinarle– que siempre he sido responsable en las tareas que me ha tocado desempeñar. Pero así es imposible: yo vengo, ficho y espero que se pase una jornada y luego otra mientras mis superiores están decidiendo donde colocarme. Y eso teniendo mi nuevo destino aprobado por las instancias correspondientes hace casi dos meses».

Pese a sus circunstancias, él y algunos de sus compañeros apuntan que «otros» padecen peores decisiones. «Nos consta que los están cambiando de puesto o degradando», insiste.

Mudanza en el mismo edificio
En el edificio en el que el trabajador presta servicio, situado en un céntrico barrio de la capital andaluza, el departamento de Empleo de la Junta dispone de oficinas en tres plantas. Técnicamente su traslado era desplazarse dos pisos y ubicarlo en un despacho, eso sí, con una silla, una mesa, un ordenador y un teléfono. Hasta ahora misión imposible.

 «Con los puestos de libre designación, a dedo, para entendernos, las incorporaciones se hacen con más celeridad. La Junta ha cortado de raíz la carrera de muchos funcionarios, reduciéndolos a meros dependientes de los cargos políticos en cada departamento. Entendido así, resulta casi anecdótico que un simple traslado se prolongue desde principios de diciembre hasta mitad de enero. Eso sin considerar el caos organizativo en el que desarrollamos nuestro trabajo», apuntan algunos compañeros del afectado.

La Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía ha padecido durante los dos úñtimos años la polémica gestión de los ex consejeros Antonio Fenrnández y José Antonio Viera, además de la del director general Francisco Javier Guerrero, salpicado por el escándalo de la cocaína y de las subvenciones a su propio chófer, y de Antonio Rivas, delegado provincial del mismo departamento.