Andalucía

Kaos por Cristina L Schlichting

La Razón
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La ideología de género, el antiliberalismo o el anticlericalismo son ideas respetables sobre las que se puede discutir comodísimamente en una mesa redonda. Yo lo hago habitualmente y hasta me gano la vida con ello. Lo que no es de recibo es que sean de obligatoria enseñanza y lo paguemos con nuestros impuestos. Hemos vivido dos legislaturas dogmáticas, en las que las ideas se nos imponían como en la URSS, pero que yo sepa, eso se acabó. Por eso, que los alumnos de Andalucía, País Vasco o Canarias sigan recibiéndolas es injusto. Y da igual que sea por rebeldía autonómica que por falta de pulso para enmendar los planes de enseñanza a tiempo. En agosto, el Partido Popular estableció que los niños no tenían por qué sufrir que los maestros les explicasen que la familia tradicional es un fraude, el capitalismo, un veneno o la Iglesia, una mentira. Ahora nos enteramos de que la mitad de España sigue recibiendo tan peculiares ideas en la cartilla. Pues qué quieren que les diga. O el Gobierno es impotente o las urnas en España no sirven para nada. Y no sé cuál de las dos hipótesis es peor. Podríamos aconsejar a Mariano Rajoy que cuide derogar Educación Para la Ciudadanía de la Enseñanza Secundaria (donde pervive) en la próxima reforma educativa, pero largo nos lo fiais. Entretanto no sé si achacar a cobardía del Gobierno o a descomposición nacional que los niños sigan siendo víctimas de un lavado de coco que, en Vallecas, se denominaría «kaótico».