F-1

Barcelona

Vettel arrasa y Ferrari toma aire

Ni en el mejor de sus sueños de las tres últimas semanas esperaba Fernando Alonso poder luchar cuerpo a cuerpo con un Red Bull pugnando por una plaza en el podio. Y mucho menos después de ver el resultado de la clasificación.

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Pero increíblemente, el Ferrari F-150 del asturiano se mostró ciertamente competitivo en Turquía, el mismo escenario donde el pasado año hicieron un ridículo espantoso y que siginificó el punto de inflexión para remontar en una temporada que no iba tan mal como ésta. El tercer puesto conquistado por Fernando Alonso ayer hace albergar ciertas esperanzas de que Ferrari haya enderezado el rumbo en el desarrollo del monoplaza, aunque habrá que esperar a las evoluciones que Red Bull y McLaren lleven a Barcelona dentro de 15 días, porque los demás también tienen margen de mejora, no sólo Ferrari.

El coche rojo, en manos de Fernando, certificó tener un buen ritmo de carrera y ahora sólo falta que mejore en clasificación y que el español recupere la chispa que llegó a tener para afrontar las salidas. Ayer no aprovechó la arrancada desde el lado limpio de la pista como sí hicieron Rosberg o Button. Es decir, volvió a salir mal. Sin embargo, poco a poco confirmó que el coche y él han dado un salto importante y después de hacer un gran adelantamiento a Rosberg y aprovechar un error de Hamilton, se colocó en la tercera plaza. Las vueltas pasaban y pronto quedó claro que los tres primeros clasificados optarían por una estrategia a cuatro paradas. Vettel, que marcó la «pole», se marchó en solitario desde el principio y no cometió un solo fallo. Ha ganado tres de las cuatro carreras celebradas y su estado de forma, contundencia y madurez no hace presagiar que vaya a sufrir un bajón de rendimiento.

Cuerpo a cuerpo
La emoción se trasladó entonces a la dura pelea que mantuvieron Webber y Alonso por la segunda plaza. Los dos protagonizaron una bonita lucha con adelantamientos incluidos gracias a la norma del alerón móvil, que permite superar al rival con cierta facilidad. Primero fue Alonso el que «quitó las pegatinas» al australiano y más tarde el de Red Bull le devolvió la jugada. Los mecánicos de Red Bull «regalaron» a su piloto dos segundos extra en boxes frente a Alonso, y esa pequeña ventaja sirvió a Webber para ponerse por delante del asturiano en la última y decisiva parada. El de Ferrari, a falta de nueve giros para el final, intentó acercarse al Red Bull, pero la misión resultó imposible. La ventaja era mínima, pero no había el espacio suficiente para intentar la maniobra de adelantamiento. El doblete de los Red Bull fue incontestable y casi todos en la parte de arriba quedaron contentos.

En el equipo de la bebida energética celebraron el triunfo de su pupilo Vettel y (aunque no lo expresen abiertamente) que su compañero Webber no sea capaz de inquietarle y a la vez reste puntos a los rivales. Y para Ferrari, el tercer puesto es un alivio porque en Maranello algunas figuras del departamento técnico parecían tener sus horas contadas. Eso sí, la mejoría del F150 sólo la mostró Alonso, porque el mismo monoplaza en manos de Massa cruzó la meta en undécimo lugar. El pobre rendimiento de McLaren y la mala actuación de sus pilotos también facilitara el resultado a Ferrari, aunque ahora habrá que esperar a las mejoras anunciadas por la escudería británica para la próxima carrera. Claro que, mientras tanto, Vettel ha sumado ya un buen número de puntos. Por otro lado, Alguersuari acabó la carrera en decimosexta posición.

Los mecánicos de Ferrari deben mejorar
Una carrera tan estratégica como la disputada ayer en Turquía dejó un buen número de datos para analizar. Y uno de ellos fue el tiempo que tardaron los mecánicos de Alonso en realizar el cambio de ruedas durante las cuatro paradas que realizó. En total invirtieron 1:26:121 mientras que su principal rival, Mark Webber, que también pasó cuatro veces por boxes, tardó dos segundos menos, justo el tiempo que separó a ambos en la línea de meta. Los mecánicos de Red Bull fueron más rápidos e incluso con Vettel, que también paró en cuatro ocasiones, lo hicieron en cinco segundos menos.