Éxodo de refugiados hacia Líbano

Más de 30.000 sirios huyen al país vecino durante las últimas 48 horas. La expansión de los combates obliga a la población civil a escapar

La explosión del «volcán de Damasco» amenaza con extenderse por toda Siria. Los fieros combates que se registran por sexto día consecutivo en la capital han contagiado a la megaurbe de Alepo, donde desde el jueves por la noche se han producido enfrentamientos entre las tropas del régimen y los rebeldes en los barrios de Salah El Din, Aazamiye, Akramiye y Ard el Sabagh.
Mientras, tras casi una semana de violencia en los estratégicos barrios damasquinos, la frontera con Líbano se desbordaba de sirios que han huido de los combates. En los últimos dos días unos 30.000 desplazados han cruzado al país vecino para refugiarse en las localidades fronterizas con el cruce de Masnaa. Ante la presión de las organizaciones internacionales que asisten a los refugiados, las autoridades libanesas han accedido a realojar a los nuevos refugiados en las escuelas públicas, pero el espacio no es suficiente para tantas familias sirias.
Alepo, la segunda ciudad más importante de Siria, se había mantenido, relativamente, al margen de las revueltas, pero el avance del Ejército Libre de Siria (ELS) en la capital ha movilizado a los combatientes rebeldes a tomar posiciones en el norte del país. Según informaron activistas a LA RAZÓN, el ELS «ha liberado el barrio de Salah El Din de las milicias de Asad y la localidad de Azaz [al noroeste de la provincia de Alepo]».
El nuevo frente abierto en esta estratégica ciudad, centro económico del país, podría acelerar la caída del régimen sirio. Además, los rebeldes controlan ya tres puestos fronterizos en Turquía e Irak, que facilitarán la entrada de armas y municiones, así como de combatientes. No obstante, las autoridades iraquíes han desplegado efectivos en la provincia fronteriza de Deir Al Saur, donde se encuentra el paso sirio de Al Bukama, en manos del ELS, para impedir el flujo de combatientes islamistas y de Al Qaeda.
Las fuerzas gubernamentales se afanan en recuperar los barrios claves de la capital, como Al Midan, donde llevaron ayer detenciones masivas de milicianos. La televisión estatal mostraba imágenes de hileras de milicianos con las manos y pies atadas, que habían sido capturados en la operación de Al Midan, bajo el rótulo «Las fuerzas sirias han limpiado de terroristas al Midan». «Es una retirada táctica. Aún estamos en Damasco», dijo un comandante rebelde por teléfono a Reuters.
En el primer día de Ramadán, los rebeldes llamaron a intensificar los ataques, y denominaron la fiesta religiosa como el «Ramadán de la Victoria». En paralelo, el régimen celebró los funerales castrenses de los tres generales de alto rango que murieron en el atentado del miércoles contra la sede de la Seguridad Nacional, al tiempo que la televisión estatal anunciaba el fallecimiento del general Hisham Ijtiar, jefe de la Seguridad Nacional, que resultó gravemente herido en el ataque.
En la jornada de ayer murieron alrededor de 150 personas en toda Siria, 23 de ellas en Damasco, según fuentes del los Comités de Coordinación Local.
Los próximos días serán críticos para determinar si el régimen se recuperará del devastador golpe que asestaron los rebeldes contra la cúpula militar.
Por su parte, el Consejo de Seguridad de la ONU votó ayer de forma unánime a favor de ampliar por un periodo final de 30 días la misión de sus observadores en Siria y así proporcionar oxígeno a la labor mediadora de Kofi Annan y su plan de paz para el país árabe. «Si la situación no cambia, la misión se retirará en 30 días», afirmó al término de la votación el embajador británico ante la ONU, Mark Lyall Grant.


Un diplomático ruso asegura que Asad está dispuesto a irse
La declaración del embajador ruso en Francia, Alexandre Orlov, que aseguró ayer que el presidente sirio, Bachar al Asad, «acepta irse» pero «de forma civilizada» hizo tirar cohetes antes de tiempo, en una entrevista en Radio Francia Internacional. La noticia, que corrió como reguero de pólvora por los medios, fue rápidamente desmentida por la televisión estatal que tildó de «falsas» y «sin fundamento» las declaraciones del embajador Orlov.