Nuevo veto a la boda de Cayetana por Jesús MARIÑAS

La Duquesa ya lo toma con resignación, ¡ay, estos hijos! Tras lo que parecía una rendición ante el buen amor y la entrega al galán Alfonso, el tiempo sigue pasando y su madre se desespera.

Hace unos días, los hijos de Cayetana apoyaron la boda
Hace unos días, los hijos de Cayetana apoyaron la boda

Pero la prole de Cayetana ha resuelto seguir oponiéndose. Lo hacen echando mano a la tradición, el linaje, y a los escrúpulos decimonónicos, como si la Duquesa no les diera sopas con onda de modernidad y no sólo en la indumentaria. Ella retomó el mundo hippie, lo que no la impide ponerse perlas, como hizo en Buckhingham, mientras María Chávarri deslumbró con las esmeraldas de Eugenia de Montijo. O Nuria González con un traje excepcional que esta semana, en los Goya, vestía una estrellita de nuestro cine. Error de la estilista y de la señora Fernández Tapias, que no debería caer en la tentación de «ir de prestado». El pisado no debió de gustarle al armador vigués, que viste como un pincel y disfruta al poner en su bolsillo de pecho pañuelos muy vistosos.

Lo de Cayetana y su funcionario lleva camino de transformarse en idilio romántico digno de Espronceda o Larra. Un amor por encima de las conveniencias sociales. Parecía que los Alba transigirían tras entrevistarse con Alfonso. Pero no: fue una tregua o tarea de reconocimiento para tener mayores motivos que objetar. Definen el enlace como «innecesario e imposible», todos encabezados por el duque de Huéscar como primogénito apoyado especialmente por el duque de Aliaga. Fernando se ha unido a los reacios.

Ya se habla de favorables a la boda, los llaman «alfonsinos» como si fueran defensores de la época de Alfonso XII frente a los cristianos. Porque algunos creen que Alfonso desmerecería una dinastía ejemplar en nuestra historia. De ahí que nada les importe cómo lo está pasando ella. Y eso que él superó con creces la «prueba del algodón». No habrá boda, una lástima, y los fuegos artificiales lanzados creyendo que se conseguiría la aprobación familiar quedan para el enlace Solís-Carande, en el que la hija de Carmen Tello y el marqués de Valencina se darán el «sí, quiero» apadrinados por lo mejor de Sevilla. Van 500 invitados y supondrá el bodón que Rafael Medina no celebró allí para no romper la exclusiva. La visten los Luchino y lucirá mantilla y diadema familiar.

Cayetana está en un «ay» ante la frustrante incomprensión, ya guerra abierta. Cuidadito que no tenga un arranque y eche por tierra las posturas recalcitrantes que le impiden hacer su ducal voluntad.