El despiste «más estúpido»

«Si te digo que me quedé hablando con la encargada, te mentiría. La verdad es que no recuerdo qué fue exactamente lo que me distrajo y me hizo abstraerme, pero creo que fue eso». Luis Miguel recogió a siete ancianos ese día. Bajó a cinco y les acompañó hasta el interior del centro. Los que podían andar y manejarse mejor. En el camino de vuelta, le pararon. Se puso hablar y volvió a su rutina sin percatarse de que se había olvidado de Amancio y Jerónimo.

«Es la explicación más estúpida. Sé que es difícil de entender, pero es que fue así», explica. Además, este joven asegura que se dieron todo tipo de circunstancias poco habituales para que no pudiesen remediar su error. «Es muy raro que no utilicemos la furgoneta en todo el día. Muy raro. Acompañamos a algunos pacientes al médico o vamos a la farmacia, o simplemente te dejas algo y vuelves a por algo. Ese día, no cogimos más la furgoneta».

El peor momento fue cuando iban a realizar la ruta de vuelta a casa y Luis Miguel abrió la furgoneta. «En ese momento, te quieres morir. Es muy duro, pero es así». A partir de ahí, se intentó reanimar a Amancio y Jerónimo, pero fue imposible. Luis Miguel llamó a las familias y pidió a sus compañeras que avisaran a la Guardia Civil. Incluso, quiso ir a decírselo a una de las familias que no podían localizar.

«Estaba destrozado. No quise tomarme nada para calmarme porque quería ser consciente de todo. Luego me explicaron que me tenían que detener y yo lo entendí perfectamente». La Policía Judicial se portó fenomenal y me trataron muy bien.

De su noche en el calabozo recuerda que estaba en la celda con otras dos personas y que apenas se movió, «me sentía una hormiguita». Le tomaron declaración a él y a las familias de las víctimas. Cuando decidieron ponerme en libertad el guardia me dijo: «Te vas a tu casa y yo a la mía. Ahora esperaré a que me llame el juez».

 A pesar de todo el apoyo y las muestras de cariño de amigos y conocidos, Luis Miguel asegura sentirse muy mal y no saber cuándo terminará de superar lo ocurrido. «Es que ha sido una cosa terrible».