Irán

Si Carla hubiese sido iraní

Ha defendido a Ashtani y desde el país persa la han llamado «puta» e «inmoral» por romper el matrimonio de Sarkozy

Carla Bruni,en uno de sus posados más famosos
Carla Bruni,en uno de sus posados más famososlarazon

Si Carla Bruni, la primera dama de Francia, fuera iraní , la mejor suerte que podría correr es recibir el insulto de prostituta por manifestarse a favor de los derechos humanos en la República Islámica de Irán. Seguramente, la ex modelo italiana hubiera sido detenida, al menos en 10 ocasiones, por las milicias progubernamentales Basij por haber expresado su solidaridad con Sakineh Ashtiani, de 43 años, madre de dos hijos, condenada a morir lapidada por un presunto delito de adulterio.

Como activista por los derechos de las mujeres en Irán, Bruni lo hubiera tenido muy complicado. Por el mero hecho de ser iraní jamás podría haber levantado su voz en contra del régimen de los ayatolás. De atreverse a hacerlo habría sido arrestada por las fuerzas del orden, y después interrogada y torturada hasta confesar su culpabilidad.

Entonces, Bruni reconocería públicamente haberse desviado del camino recto por haber flirteado con los grupos opositores, después de recibir una sarta de latigazos sobre su espalda. Durante meses, o años, estaría en prisión hasta ser juzgada por un tribunal islámico que habría de considerar sus actividades instigadoras como «actos criminales» contra la seguridad del Estado, un delito que según la ley islámica o Sharia acarrea la pena capital.

El régimen iraní debe acabar con esos elementos «provocadores» controlados desde el exterior que tratan de enturbiar la seguridad nacional incitando a otros a desestabilizar el régimen.

Si Bruni hubiera nacido en Irán de poco le hubiera servido su impresionante figura y rostro de muñequita para iniciar una carrera como modelo. Sencillamente está prohibido que la mujeres iraníes muestren las curvas de sus cuerpos, pues deben ir tapadas desde la cabeza hasta los tobillos, según el estricto código de vestimenta islámico. También está prohibido moverse de forma inapropiada con gestos sinuosos. Desafiar la norma puede conllevar recibir latigazos o incluso semanas en prisión.

Precisamente, lo que le quitó la respiración al presidente francés Nicolas Sarkozy no fueron las interesantes conversaciones que pudo mantener con la ex modelo sino sus curvas sinuosas bajo un vestido ceñido y su contorneo de caderas.

Esta seductora mujer nunca podría haber utilizado sus artimañas de «femme fatale» para conquistar los corazones de los hombres. Bruni hubiera corrido la misma suerte que Ashtiani. Sus relaciones sexuales fuera del matrimonio hubieran sido consideradas adulterio y como tal se enfrentaría a la pena de muerte por lapidación. Bajo la ley islámica iraní cualquier mujer u hombre se enfrenta la muerte si mantiene relaciones ilícitas sin estar casado o fuera del matrimonio.


Atacada por la Prensa
El mismo periódico conservador iraní, «Kayhan», que la llamó «puta» por apoyar a la mujer condenada a la lapidación, volvió a arremeter contra la esposa de Sarkozy varios días después criticando «las ilícitas relaciones de Bruni con diferentes personas» y culpándola, además, del divorcio del presidente francés de su segunda mujer.

«El estudio del historial de Carla Bruni muestra claramente la razón por la que esta mujer inmoral está respaldando a una mujer iraní que ha sido condenada a muerte por cometer adulterio y ser cómplice en el asesinato de su marido y, de hecho, ella se merece morir», afirmó el director de este diario progubernamental, Hossein Shariatmadari, cuyo cargo fue designado directamente por el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei.

Sus aspiraciones como cantante jamás se hubieran hecho realidad. De haber empezado su carrera como solista femenina de pop debería haberla continuado en el exilio, como la mayoría de cantantes iraníes que no pueden regresar al país por las restricciones impuestas por el régimen iraní sobre los artistas.

La música moderna en Irán está prohibida, es decir toda la música occidental con sonidos de guitarras eléctricas, bajos, ritmos y estilos actuales es ilegal y está perseguida. Según los ayatolás, la educación musical corrompe las mentes de los niños y jóvenes, por lo que en muchas escuelas públicas está prohibida la enseñanza de la música a los menores de 16 años. La Policía Moral iraní multa y reprime a los jóvenes que tienen melodías prohibidas en sus teléfonos móviles.

Si Carla Bruni fuera iraní jamás habría existido Carla Bruni: modelo, cantante, actriz y primera dama de Francia.


Castigo tras castigo
- Como cantante de pop Carla Bruni se hubiera tenido que marchar al extranjero. La música corrompe en Irán.
- No sería modelo, porque de poco le servirían sus curvas: iría tapada de la cabeza a los tobillos.
- Moverse con gestos sinuosos es castigado con latigazos.
- Por hablar en público contra los ayatolás, sería encarcelada meses y años.
- Por posar desnuda y casarse dos veces, sería condenada a muerte y lapidada.