Gerardo Oter: «Renovarse es fundamental»

El empresario, en el salón de Oter, uno de sus establecimientos, situado en la calle Claudio Coello de Madrid
El empresario, en el salón de Oter, uno de sus establecimientos, situado en la calle Claudio Coello de Madrid

A la izquierda, una estantería enorme con numerosos productos «gourmet», entre ellos, conservas de La Catedral de Navarra, arroz Sivaros, pastas De Cecco di Filippo y aceite de oliva virgen extra Valderrama; a la derecha, una barra con una sugerente carta de pinchos y vinos por copas; enseguida, una cocina vista, y, al fondo, el comedor. El antiguo y emblemático Oter Epicure (C/ Claudio Coello, 71. Madrid. Tel. 91 431 67 70) presenta un cambio de imagen que recuerda a un mercado de principios del siglo XX: «La renovación es una manera de dar la espalda a la crisis, es fundamental», dice Gerardo Oter, propietario de la mayor cadena de restaurantes de la capital, inmerso en un plan de lavado de cara de sus establecimientos, una apuesta para continuar junto a sus fieles clientes, quienes demandan locales más divertidos, informales y económicos. «Hemos decidido abrirnos al público, atender sus peticiones. No hay duda de que a los madrileños les apasiona disfrutar del tapeo, con su vino o su caña de barril, de una excelente comida de calidad, de un modo menos formal. Hemos mantenido nuestra gran cocina con sugerencias diarias a precios más asequibles. El local ha dado un giro de noventa grados». Así, la hora del aperitivo es perfecta para apuntarse al picoteo.
Y si por algo destaca el Grupo Oter en sus 18 restaurantes es por su marisco. Eche un vistazo a la carta, porque aquí la especialidad son las ostras terciadas de Arcade, la gamba blanca, el carabinero del Mediterráneo y el bogavante, que puede degustar también en el comedor. El chef Ángel Blas apuesta por una cocina de mercado «con un toque de originalidad en todos los platos. Porque lo que prevalece es la gran cocina con recetas de antaño. Prescindo de los hornos de convención, de vapor, porque eliminan el sabor y le quitan toda la gracia a un buen guiso». Así, entre las especialidades de esta casa sobresalen el lomo de rape del Cantábrico con veloutte de carabineros y el lomo de buey a la sartén con aceite de ajo para disfrutar en armonía con el vino M.O. de Olivara, un vendimia seleccionado de la D.O. Toro, de Bodegas Marqués de Olivara perteneciente al Grupo Garvey: «Tiene mucho cuerpo, por eso me gusta», afirma Oter.


Postres imprescindibles
Asimismo, el restaurante del multiespacio Colonial Norte, situado en la antigua Estación Norte, también ofrece nueva imagen con una buena carta ajustada que anuncia pescados más económicos e igual de ricos, como la breca, la caballa, el gallo y el bonito. «El cliente ya no come tanto como antaño, por eso las raciones son menos abundantes», añade Oter. Por cierto, no se pierda los postres creados por Oriol Balaguer. En cuanto a la discoteca, este martes inaugura también nueva temporada. Una sugerencia. El Grupo Oter (www.grupo-oter.com) celebra hasta el 9 de noviembre las jornadas del pulpo (a la gallega, a la brasa, con arroz meloso...) y del berberecho (a la plancha, en risotto, al vapor...).


La bodega
Después de un almuerzo, Oter disfruta de una copa de Brandy Solera Gran Reserva Conde de Garvey: «Me gusta beberlo despacito para saborearlo. Mojar los labios y disfrutar del aroma». Y en cuanto a la gama Zoilo Ruiz-Mateos VORS –Olorosos, Pedro Ximénez y Amontillados–, unos vinos exclusivos con soleras centenarias de la Reserva Privada de la familia Ruiz-Mateos, perteneciente al Grupo Garvey, señala que «se trata de productos exquisitos».