La legalización de la «nueva Batasuna» enfrenta al Gobierno vasco con Moncloa

El regreso de la izquierda abertzale a las instituciones enfrenta al Gobierno vasco con el Gabinete de Zapatero. Tanto el Ejecutivo de López como el Partido Socialista de Euskadi consideran un «paso crucial» el dado por Batasuna con su rechazo de la violencia y, por ende, con su desmarque de ETA

Patxi López, ayer, en la presentación de los candidatos del PSE a las municipales
Patxi López, ayer, en la presentación de los candidatos del PSE a las municipales

De ahí que apuesten por la legalización de Sortu antes de las elecciones municipales y forales del próximo 22 de mayo. Es más, creen clave su vuelta al lado de los demócratas para acelerar el final de la organización terrorista.

Así se lo trasladó Patxi López al jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, en una reciente conversación que mantuvieron ambos dirigentes políticos. Mientras, Jesús Eguiguren, presidente del PSE-E, ha hecho lo propio con el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, sin excesivo éxito.

«No se puede pedir que rechacen la violencia y cuando lo hacen dejarlos fuera», asegura a LA RAZÓN un destacado dirigente del socialismo vasco. «José Luis (Zapatero) debe atender la apuesta de la sociedad vasca por la pacificación expresada este sábado». Así se refiere este dirigente a la manifestación «masiva» en favor de la legalización de Sortu que tuvo lugar la semana pasada en Bilbao.

Pero el Gobierno vasco y el PSE no son los únicos que presionan al jefe del Ejecutivo central para que se legalice a la izquierda abertzale. El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, mantuvo hace unos días una larga conversación con Zapatero sobre esta cuestión, confirman a LA RAZÓN fuentes nacionalistas.

Como en anteriores ocasiones, Urkullu le insistió en la necesidad de legalizar a Batasuna para normalizar el País Vasco y adentrarse definitivamente en «el fin del conflicto». El dirigente nacionalista está convencido de que es imprescindible su vuelta a las instituciones para acabar con el terrorismo. Además, Urkullu dejó entrever al presidente que su presentación en las elecciones evitaría artificios en el escenario político postelectoral. Es decir, cada fuerza tendría su peso específico y, por ende, real. Algo que no ocurrirá si Sortu no concurre a las elecciones. Al PNV le preocupa sobremanera que EA, que vive sus últimos coletazos, crezca a costa de Batasuna.

Los peneuvistas y los socialistas vascos lamentan la tibieza del Gobierno a la hora valorar el paso dado por Batasuna. Por eso, tanto López como Urkullu coincidieron en demandar a Zapatero «valor y firmeza ahora que se acerca el fin de ETA», según reconocen fuentes socialistas y nacionalistas. «Es necesario que no le tiemble el pulso para hacer lo que tiene que hacer». De esta manera tan gráfica se refiere un dirigente del PSE a la legalización de Sortu.

Sin embargo, el Gobierno está más preocupado en rebatir las acusaciones del PP por el «caso Faisán». Los populares apuntan directamente al vicepresidente primero y su táctica comienza a hacer mella en Rubalcaba. De ahí que el Ejecutivo prefiera ser cauto para no dar más munición al PP. Incluso ahora apuesta por que el Tribunal Constitucional sentencie sobre la legalización o no de Sortu después de las municipales. Eso sí, otras fuentes del Ejecutivo dan por hecho que Batasuna estará presente en las instituciones después del 22-M a través de agrupaciones electorales. «Es prácticamente imposible detectar a todas e ilegalizarlas», advierten en Interior.