Silveti convenció y se justificó

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Diego Silveti vino con 35 puntos de sutura, tres abiertos y un vendaje en la pierna. No se notó y causó la mejor impresión en su estreno en la Monumental.El primero de Thomas Duffau, cómodo de cabeza, lo recibió con lances apretados y un quite por ceñidas chicuelinas. Apenas fue picado y, aun así, la res se echó en la arena dos veces. El francés puso voluntad, pero sólo cabe anotar una gran estocada. Estuvo pinturero con el capote en el cuarto y comenzó la faena con elegancia, pero ante un animal que no se sostenía en pie. Desgranó preciosos naturales alargando la embestida. Se atracó de novillo en la faena y en la estocada, que le sirvieron para dar una calurosa vuelta al ruedo.Juan del Álamo imprimió elegancia a los lances de recibo, ganando terreno y acabando en la boca de riego. Sobresalió una media de remate en el quite por verónicas. El ejemplar de Yerbabuena, embestía con nobleza y un punto de genio. El salmantino mostró apuntes de su clase, si bien es cierto que con algunos enganchones. En quinto lugar salió abanto un bonito castaño. El mejor presentado del encierro. Ya perdió las manos con el capote y parecía dañada la pata delantera derecha. Poco que poder hacer ante un material tan deslucido, que se tradujo en silencio.Diego Silveti comenzó con estatuarios a una distancia inverosímil del novillo, seguido de un pase del desdén. Con la planta asentada, llevó la bondadosa embestida del ejemplar a media altura. Apuntó maneras en la forma de andarle al novillo, en los cites de lejos y anduvo firme, seguro y valiente. En el sexto, abrió con verónicas muy decidido. De nuevo, un quite por gaoneras espeluznante le puso alma al inicio de faena. Una labor presidida por: la solidez, el sentido de las distancias y el temple.Se lidiaron novillos de la ganadería de Yerbabuena, de juego desigual. Thomas Duffau (aplausos y vuelta); Juan del Álamo (oreja y silencio); y Diego Silveti (saludos en ambos tras aviso). Un cuarto de entrada.