Joselito se sale en San Sebastián

- San Sebastián. Sexta de la Semana Grande. Se lidiaron toros de El Tajo y La Reina, bien presentados, encastados y muy bravos,2º, 5º y 6º. Media entrada.- Francisco Rivera «Paquirri», de pizarra y oro, tres pinchazos, media, aviso (silencio); cinco pinchazos, aviso (silencio). - Antonio Barrera, de corinto y oro, bajonazo (oreja); estocada caída (oreja). - El Fandi, de azul y oro, estocada, dos descabellos (silencio); pinchazo, estocada, aviso, descabello (oreja).

Antonio Barrera dibuja ayer una media en la Semana Grande de San Sebastián
Antonio Barrera dibuja ayer una media en la Semana Grande de San Sebastián

Escribió Joselito que recuperó una vez el temple perdido escuchando las olas del mar en Málaga. Años después era Antonio Barrera quien, a pocas horas de la corrida, buscaba por la orilla de Ondarreta los misterios de los toros que hoy cría el maestro Joselito. Uno a uno se los debió desvelar el Cantábrico y la suerte quiso mirarle de frente en esta Semana Grande donostiarra para sortear dos toros la mar de bravos.

 «Juguete» fue el toro de la feria. De la Semana Grande, que dejó chica cualquier imagen de un toro persiguiendo el engaño. Se hartó el toro de La Reina de ir tras la muleta con hermosa fijeza, inusitada codicia, bravura, desbordante casta. Aquello era un caudal de energía que parecía no tener fin. Antonio Barrera tuvo su día. Era el día X en la tarde Y. Y quiso «Juguete» prestarse al encuentro. Equilibrar las musas. Echar la moneda al aire. Tender el tapete para librar el pulso. Se abrió de capa Barrera con gracia, aunque para armonía el remate del farol. Apretó en el caballo el toro, de bravo que era, como no podía ser de otra manera. ¿Lo vería el presidente? Lo pregunto por si luego se olvidó a la hora de premiar a este torazo con su merecida vuelta al ruedo. Que después llegó el último tercio y caían lágrimas como puños de ver a ese toro embestir y embestir. Al cite, no más, al primer toque, ahí estaba el toro presto al encuentro, al viaje, a muerte con el toreo. Pero había que estar más firme que una vela, con el coraje a punto, el mando atinado y la suficiente ambición para encajarte con el toro. Barrera ayer lo hizo. A la primera resultó arrollado. Quiso hacer un cambio por la espalda y no se lo aceptó el toro. Violentado en su bravura quería el «joselito» mando por abajo. Se apretó Barrera los machos, pura simbología, y apuró las arrancadas mandadas, por abajo, con ligazón, ajuste y belleza. Un todo emotivo, de una faena que tenía corazón. Que latía por los tendidos. Por la derecha lo bordó con intensidad, a fuego. Así lo vivimos. Bajó un poco con la zurda y antes de que se apagara tiró por los circulares. Puñetera espada que se fue más abajo de lo que quisimos todos. Si a poco supo la oreja a mucho menos la ovación para un toro que era de vuelta al ruedo. Sí, presidente, vuelta al ruedo de buen aficionado, que Joselito lidió ayer en San Sebastián un corridón de toros.


Oreja sin sabor
De carril le salió el quinto. Día de suerte. Qué lote. Fijeza, prontitud y bondad a raudales tuvo el toro de Joselito para una faena más lineal, menos pasional aunque quizá de más disfrute para el torero. El sexto derramaba casta, entrega en la muleta. Mas a El Fandi le encontró con altibajos. Dos naturales buenos, al tercero no le aguanta, se la quita, se descompone y así... Como la cosa no se lanza tiró por el camino incansable, mejor dicho insoportable, de los circulares. Oreja sin sabor de un toro soberbio. E iban ya unos cuantos...

Rivera reaparecía ayer. No tuvo el mejor lote. Tampoco le lució. De nada sirvió el tercero de La Campana. Lo dicho, Joselito. Qué gran torero y qué buena corrida de toros echó ayer. ¿Se lo susurrarían también las olas de Málaga?


El cartel de hoy
Toros de Victorino Martín para Juan José Padilla, Antonio Ferrera y Diego Urdiales