Andalucía: una Semana Santa diferente

La Semana Santa es sinónimo de recogimiento y pasión. El sur de España se viste de gala para venerar a imponentes imágenes, pero también invita al viajero a descansar en la playa, desconectar en plena naturaleza, perderse entre el legado histórico de sus callejuelas, jugar al golf frente a la costa, comer de lujo... 

020ses10fot1
020ses10fot1

Y a se intuye el olor a incienso, el perfume de las velas de los pasos y el de las deliciosas torrijas de la abuela. A la vuelta de la esquina ya asoma la esperada Semana Santa y los merecidos días de descanso. El cuerpo nos pide romper con la rutina y acabar con el estrés del día a día. Dormir mucho y muy bien, darse un homenaje a la mesa, practicar deportes al aire libre, descubrir un incalculable legado histórico o, simplemente, pasear a orillas de la costa con los pies mojados de agua salada...
Parece difícil lograr la fusión de esta retahíla de deseos, pero lo cierto es que no hay que irse muy lejos para conseguirlo, pues Andalucía, a apenas un par de horas del centro de la Península Ibérica, regala al viajero mil y una posibilidades de ocio y entretenimiento para las próximas vacaciones.
Empecemos por el principio. Colarse en cualquier rincón de Andalucía en Semana Santa es sinónimo de pasión, de recogimiento, de fervor popular y de emociones a flor de piel. No es para menos, pues a ojos de un forastero la atmósfera resulta impactante, gracias a las cálidas luces de los cirios, el colorido de las túnicas de los nazarenos y la música de las bandas de tambores y cornetas, sin olvidar la imponente silueta de las imágenes. Resulta obligado sentir la emoción de la tradicional y multitudinaria «madrugá» de Sevilla; vivir la pasión con el «Señor» de Málaga, El Cautivo; ir tras el paso del Cristo de los Gitanos en las colinas del Sacromonte de Granada o ser testigo de la solemnidad del Viernes Santo con el «Santo Encierro».

Amalgama de culturas
Pero en Semana Santa no todo queda entre pasos y procesiones. Las capitales andaluzas pueden alardear de una herencia cultural única, amalgama de culturas que aún impregna cada callejuela y deja boquiabierto al caminante. Además de la Giralda sevillana, la Alhambra granadina, la mezquita de Córdoba o la Alcazaba de Almería –todas ellas de obligada visita–, los pueblos más remotos de la Comunidad también esconden joyas históricas que merece la pena descubrir. Es el caso, por ejemplo, de las localidades de Úbeda y Baeza, en Jaén, de Alhama de Granada, encaramada en la montaña, o de la ruta de los pueblos blancos, en la sierra gaditana.
 Si el viajero busca un respiro al aire libre, lo tiene bien fácil. Cazorla, Doñana, Cabo de Gata, Sierra Nevada, Grazalema… La riqueza natural de la Comunidad Autónoma alcanza todas las provincias gracias a la presencia de grandes parques naturales y espacios protegidos. Andalucía también es verde, razón más que contundente para atreverse a practicar senderismo, escalada, rutas a caballo, submarinismo, vela... Incluso los más pequeños de la casa tienen opciones para elegir.

Destino de golf
Pero si hay un deporte que se escribe con mayúsculas en esta tierra es el golf, ya que Andalucía cuenta con casi un centenar de campos y se alza como el primer destino de España en cantidad y calidad de oferta. Hay opciones para todos los gustos y niveles, pues no faltan campos de prácticas, «pitch and putt», recorridos de 9 y 18 hoyos, así como una gran variedad de terrenos.
Después de una jornada practicando su mejor swing, llega el turno de descansar. Y de eso también saben mucho en Andalucía, pues se alza como un auténtico refugio contra el estrés, gracias a una amplia oferta de turismo de salud y bienestar. Centenarios balnearios que aún conservan su estructura original, modernos spa y centro de talasoterapia de agua salada salpican la geografía andaluza e invitan al viajero a relajarse con un baño termal, un tratamiento corporal o un masaje al aire libre. El descanso está más que asegurado.
Y ya que el calendario ha querido que esta Semana Santa quede muy próxima al mes de mayo, parece obligado pensar en una escapada a la playa. El litoral andaluz, con casi 900 kilómetros, hace las delicias de los amantes del mar. Si prefiere algo más tranquilo en una playa virgen, nada mejor que optar por la costa de Huelva o la de Cádiz, mientras que la bañada por el Mediterráneo resulta perfecta para viajar en familia sin renunciar al entretenimiento. En cualquier caso, no olvide sentarse en un chiringuito y chuparse los dedos con un plato de espetos, un salmorejo y un buen gazpacho. El broche resulta redondo.