CRÍTICA DE CINE / «Caza a la espía»: Un matrimonio a prueba de bombas

Director: Doug Liman. Guión: J. y J.-H. Butterworth, según los libros de J. Wilson y V. Plame. Intérprete: Naomi Watts, Sean Penn, Sam Shepard. USA, 10. Duración: 104 min.Thriller policiaco

 
 

Que Doug Liman firmó los anuncios de la campaña presidencial de Barack Obama no puede sorprendernos: desde la creación del mito de Bourne a la dramatización del caso de Valerie Plame que nos ocupa, parte de su cine ha invertido una buena dosis de adrenalina en demostrar que lo suyo es el ideario demócrata, ese pensamiento liberal que ha resucitado al thriller político de las cenizas setenteras del Watergate para revelar las mentiras arriesgadas de la administración Bush. Se trata, por enésima vez, de decir que no había armas de destrucción masiva –como si a estas alturas no nos hubiéramos enterado–, pero desde la historia íntima y personal de dos «mártires» para la causa: Joe Wilson (Sean Penn), que cuenta en televisión que Níger no vendió uranio a Saddam Hussein, y su esposa, Valerie Plame (Naomi Watts), agente secreto de la CIA cuyas actividades son reveladas a la prensa por los republicanos para castigarla por la indiscreción de su marido, y, de paso, silenciar sus sospechas de que en Irak no hubo motivo para la guerra.

La película es rauda y veloz, quizá porque sabe que está pisando terreno en exceso conocido y hay que imprimir dinamismo a escenas de despacho, llamadas diplomáticas y conversaciones de pasillo. Liman deja la crónica fría de los hechos en el cajón y la cuenta haciendo partícipe al espectador de dos puntos de vista enfrentados que comparten cama: Wilson encarna la exposición y la denuncia y Plame, la introversión y el secretismo. Las eficaces interpretaciones de Penn y Watts responden a este conflicto de intereses trasladando a la esfera del matrimonio las inquietudes de los que investigaban la verdad de lo que estaba ocurriendo al margen de la política en juego. Es una estrategia propia de series de TV como «24»: examinar cómo la dinámica familiar se deja infectar por la corrupción de lo público. Ahí está el verdadero tema de «Caza a la espía»: la intimidad violada por la fuerza centrípeta de la ideología, el honor mancillado de una pareja que tendrá que sobrevivir esforzándose por pensar América de otra manera.