Bruni presenta a Giulia

La primera dama francesa desveló ayer, a través de su web, el nombre de su hija

Sarkozy, radiante tras visitar a su esposa y a su hija en el hospital de La Muette, en París
Sarkozy, radiante tras visitar a su esposa y a su hija en el hospital de La Muette, en París

Entre Dalia y Giulia, el matrimonio Sarkozy-Bruni ha preferido la solemnidad de la Historia a la sonoridad botánica. Así, la pequeña recién nacida llevará por nombre la versión femenina de un famoso emperador, como confirmó ayer la feliz madre en un breve mensaje de agradecimiento publicado en la página digital de su Fundación. «Estoy muy emocionada por los numerosos mensajes de felicitación que he recibido tras el nacimiento de nuestra pequeña Giulia», reza el comunicado. Un nombre «lógico» que reflejaría la «gran ambición» de Nicolas Sarkozy, como analizaban ayer, algo precipitadamente, algunos psicoanalistas. «Tras Jean y Pierre, nombres inscritos en la tradición católica, Sarkozy pasó con su matrimonio con Cecilia y su ascenso político a un nombre más monárquico: Louis. La elección es además coherente respecto al primer hijo de Carla Bruni, Aurélien, que también lleva nombre de emperador romano», resumía François Bonifaix, autor de «El traumatismo del nombre», al semanario galo «L'Express». Un nombre que también debería satisfacer a todas las familias y sus diversas ascendecias, pues Giulia se puede pronunciar en francés y en italiano, y hasta en húngaro para deleite del abuelo paterno, Pal, que ya predijo el nacimiento de la pequeña aunque finalmente ésta no se llamará Carlita, como aventuró entonces.

Como buen padrazo, el presidente francés visitó ayer en varias ocasiones a sus dos mujeres pese a su apretadísima agenda. Y aunque la discreción total ha sido la consigna dominante desde que se conoció el embarazo, Sarkozy no se resistió a hacer pública su felicidad y a lanzarla a los cuatro vientos. «Todos los padres entenderán nuestra alegría, una alegría tan profunda como privada... pero puedo decir que las dos están muy bien», comentó entre los «bravos» y otras muestras de cariño en una visita al departamento de Mayenne. El papá-presidente, que dejó la primicia del nombre a su esposa, regresó a París con los primeros regalos bajo el brazo: un babero, un libro y un joven castaño para plantar quizá en los jardines del Elíseo, que por primera vez van a dar la bienvenida a una niña.

El ex, de visita
Además de las distintas visitas paternas, entre reunión y reunión y en un día especialmente cargado informativamente, otros miembros de la familia acudieron a la asediada clínica de La Muette a conocer a la recién nacida. Entre otros, la abuela materna, Marisa Bruni-Tedeschi una de las primeras en confirmar los rumores de embarazo, y el primogénito de la cantante, Aurélien, que llegó acompañado de su padre, el filósofo Raphaël Enthoven, ex pareja de la primera dama, que permanecerá unos días en la clínica antes de regresar a casa.


DIETA SANA
Tal y como demostró cuando nació su hija, Sarkozy continuó ayer cumpliendo todos sus compromisos oficiales tras visitar a su esposa en la clínica. Eso sí, el nacimiento de la niña puso una nota de color a la jornada y muchos se animaron a felicitar al presidente, incluso con regalos. Aunque las flores fueron los presentes más socorridos a las puertas del hospital de La Muette, los empleados de la fábrica de reciclaje que Sarkozy visitó al oeste de París fueron un poco más allá con regalos muy personales, como el libro «Mince Alors!» de Nathalie Hutter-Lardeu, una nutricionista que quiere convencer a las mujeres para que no se obsesionen con la delgadez y apuesten por una dieta sana. La mejor recomendación para mamá Bruni.