Ana Obregón: «Poso porque me da la gana»

La bióloga, presentadora y actriz demostró, ante numerosos medios, sus dotes como modelo
La bióloga, presentadora y actriz demostró, ante numerosos medios, sus dotes como modelo

«Me voy a poner una chilaba encima». La Obregón amenaza con la boca pequeña poco antes de echarse a la mar. Y lo cumple. A medias. A los pies del Hotel Aguas de Ibiza, Ana se planta con una bata transparente a lo Kylie Minogue para recibir al verano como sólo ella sabe. Posando y reposando. Pero los elementos no se lo pusieron fácil. Terreno pedregoso y algas por doquier para una bióloga oculta tras unas pestañas de pega tamaño XXL y tacones sólo aptos para ir a Pachá en noche de fiesta de la espuma. «¡Cómo queréis que baje por ahí!», reclamaba antes del pase-pose en triquini con pedrería al estilo Cobo Calleja. «Sé que los veranos no son lo mismo sin mi posado, pero sinceramente, no me ha dado la gana hacerlo hasta ahora. Antes accedía voluntariamente para que me dejaran tranquila los «paparazzi», pero dejó de funcionar». El retornoEl regreso después de seis años sin enseñar las canillas, llega previo pago. Ana lo merece, aunque sólo sea por enfrentarse a una cala ibicenca rebelde a los «taitantos» que acumula en cada pata –de gallo, claro–. «Mi cuerpo está listo para una sesión de fotos como ésta. Hasta a la modelo más jovencita le pueden pillar en un renuncio con celulitis. Lo importante no son los años de la vida, sino la vida de los años», filosofó como la abanderada de la firma Arkosol, especializada en productos para preparar e intensificar el bronceado.Echen la cuenta de la vieja y le saldrán más de cincuenta en uno u otro caso. ¿Con bisturí de por medio? «Cero patatero, porque me da pánico. Me operé del pecho hace quince años y punto. Además, la arruga no es que sea bella, es divina y quien diga que estoy obsesionada con la eterna juventud es porque tiene algo contra mí». Lo suyo, asegura, es fruto del control mental. «Si eres positivo, no envejeces ni engordas. Yo, por ejemplo, me acabo de comer cuatro donuts seguidos, pero gracias a la meditación y el yoga consigo tener buena energía y que no me afecte lo que como». Así, con el karma controlado, Obregón chapotea junto a una bolsa del Spar, pero se niega a que el agua le llegue al cuello, a enseñar el hombro y a lucirse un minuto más si no es con un cartel promocional de sí misma anclado entre las rocas. Más fotos en la piscina del hotel, porque sol «ha quemado» a Ana. Fin del posado. Insinúa, pero no enseña. «Lo explicó Einstein: la imaginación es el preestreno de la película de nuestra vida», Obregon dixit. Pues eso. Más que de estreno, de reposición.

 

Presentadora en MiamiComo le pone negra que le pregunten por la boda de su ex Darek con Susana Uribarri –hija de «eurovision man»– y de las amenazas que asegura no ha recibido su hijo, anuncia su exilio a Miami para presentar un programa durante unos meses y seguir de cerca las andanzas de su pupilo, que se marcha a Estados Unidos a estudiar en la universidad. Fuga de cerebros ante la crisis. «Va a ser complicado salir de ésta. No soy economista, pero en mi familia todos son empresarios y están convencidos de que o se pone al frente de esto un experto o lo vamos a tener muy crudo». Pero antes de la huida, advierte de que volverá con una serie bajo el brazo «que algo tiene que ver con la brujería». ¡Qué miedo!