Tripartito y CiU incapaces de pactar un texto para reivindicar el Estatut

El pleno de hoy en el Parlament es la última oportunidad para sellar un pronunciamiento contra el fallo del TC. 

Montilla, Puigcercós y Mas (y Herrera) se reunieron ayer en el Palau de la Generalitat por espacio de una hora. Hoy seguirán los contactos para buscar una resolución conjunta que parece difícil
Montilla, Puigcercós y Mas (y Herrera) se reunieron ayer en el Palau de la Generalitat por espacio de una hora. Hoy seguirán los contactos para buscar una resolución conjunta que parece difícil

Una hora de reunión a cuatro (CiU, PSC, ERC e ICV) en el Palau de la Generalitat bastó para certificar que la unidad catalana es muy difícil, si no imposible. El presidente catalán, José Montilla, convocó ayer a los líderes de estos partidos para explorar las posibilidades de un acuerdo de cara al pleno extraordinario de hoy en el Parlament sobre la sentencia del Estatut. Pues bien, las posibilidades son más bien escasas. Tanto es así que uno de los líderes que participó en la cumbre se declaró «pesimista» respecto a la viabilidad de una resolución conjunta.La táctica de CiU impregnó una reunión que se demostró completamente estéril. Artur Mas insistió en que su grupo no pensaba poner sobre la mesa ninguna propuesta, puesto que su idea es dar un cheque en blanco al tripartito y firmar la resolución que previamente acuerden PSC, ERC e ICV. Es una generosidad envenenada, ya que, tras la sentencia del Tribunal Constitucional, Esquerra está por la labor de introducir una iniciativa en la línea de iniciar un proceso hacia la independencia de Cataluña, extremo que no comparten PSC e ICV.Mas se levantaA la vista de que los socios del tripartito eran incapaces de proponer una resolución consensuada, Mas se levantó de la mesa al cabo de una hora para estupefacción del resto. Montilla optó por no perder la compostura y acompañó al líder nacionalista a la salida. Sin aspavientos, aunque irritado en el fondo. A continuación, los líderes que participaron en la reunión fueron abandonando sucesivamente el Palau de la Generalitat sin realizar declaraciones abiertas a los micrófonos para evitar una sensación aún mayor de división.No obstante, todos los participantes dieron algunos detalles de la reunión en conversaciones informales con los periodistas. Mas subrayó que su oferta no puede ser más generosa: «Que se pongan de acuerdo y nosotros firmamos, más fácil imposible». Pero el resto deploró este «tacticismo».La lectura de Joan Puigcercós (ERC) fue que CiU quiere sortear «un acto de soberanía» en el Parlament, mientras que PSC y ERC criticaron que Mas acudiera al Palau de la Generalitat sin ninguna propuesta. «Uno no va a una reunión si no es para negociar», dijo otro de los participantes. El portavoz del PSC, Miquel Iceta, no dudó en calificar al líder convergente de «invitado de piedra».Así las cosas, tripartito y CiU disponen sólo de un puñado de horas para evitar que el frente catalán se disuelva después de unirse el pasado sábado en la manifestación «Somos una nación, nosotros decidimos». La unidad está al filo del abismo.